miércoles, 14 de mayo de 2008

La Alta Sensibilidad, el Bien y el Mal

Para empezar, admito que el título del newsletter de este mes es bastante pesado, y el tema del Bien y del Mal es un tema que nos atañe a todos, PAS o no.

Como no hay casualidades, ayer noche me leí un artículo de Elaine Aron sobre el tema, y me impresionó mucho. Acto seguido me entero del nuevo atentado de ETA.
En su artículo Elaine Aron nos habla sobre un estudio del psicólogo social Philip Zimbardo, que formó la base para su libro El Efecto Lucifer: El Porque de la Maldad. El título original es: El Efecto Lucifer: Comprendiendo porque Personas Buenas pueden convertirse en Personas Malas. El estudio consistió en crear la simulación de una cárcel con prisioneros y guardas (claro está que cogió gente ‘normal’ para llevar a cabo el experimento). Lo que le motivaba, era el deseo de entender porque hay tanta violencia en las cárceles. Qué era lo que realmente causaba esta violencia, ¿gente mala, o situaciones malas?

Dice Aron: ‘Si consideramos como Mal el hecho de que una persona hace intencionalmente daño a otra, automáticamente surge la pregunta del porque. ¿Porque haría yo intencionalmente daño al otro? La contestación suele ser que la persona que quiere intencionalmente hacer daño al otro – el violador, el maltratador, el que coloca bombas, etc.- es un enfermo mental por el motivo que sea. Sin embargo, el estudio de Zimbardo nos demuestra que la mayoría del mal, tanto en el pasado como en la actualidad, es causado por gente normal expuesta a situaciones extraordinarias.
De hecho, la maldad casi siempre es fruto de la sombra de la mejor conducta humana. Nuestra naturaleza como ser humano es altamente cooperativa e altruista. No dudamos en ayudar y proteger nuestros queridos. Estamos dispuestos a colaborar, haciendo lo que nos piden, o lo que nuestros líderes políticos nos obligan hacer. No queremos destacar en nuestro entorno social como alguien que no quiere colaborar, que es cobarde y que no esté de acuerdo con el consenso general.’

Zimbardo explica cómo, a lo largo de la historia, se ha visto una y otra vez, que el ser humano bueno es capaz de conscientemente dañar al otro. Esto suele ocurrir cuando personas que forman parte de un grupo, colectivo o sistema (político, militar, corporativo, religioso, familiar, etc.) reciben órdenes de sus líderes. Podría ser un orden como ‘para el bien de’ la ciencia, de la medicina o del medio ambiente. El problema se presenta en cuanto el sistema tiene metas que se tienen que realizar sí o sí, pasándose por alto el bien individual. Pensemos, por ejemplo, en la Inquisición, los Nazis, los militares Estadounidenses en diferentes ocasiones, Ruanda… la lista es larga. Y si miramos bien – y Zimbardo nos lo explica con muchos datos exactos - nos damos cuenta que la mayoría de la gente que mataba, en sí era gente normal y buena, obedeciendo los órdenes de arriba. Y ni siquiera hace falta ir tan lejos, porque es fácil de observar el mismo fenómeno en nuestro alrededor como el patio escolar y en el trabajo, tanto como en hospitales mentales y en cárceles.

Ahora surge la pregunta: ¿Y yo? Si este fenómeno es tan común, ¿también puedo yo, y naturalmente me considero buena persona, caer en esta trampa de violencia? El resultado del experimento de la cárcel es realmente espeluznante. Zimbardo dividió sus voluntarios –repito, gente normal y de mente sana- en los dos grupos de prisioneros y de guardas. La gente tenía muy claro que iban a formar parte de un experimento. Zimbardo les pagaba por participar, y les decía claramente que podían abandonarlo en cada momento. Realmente no se trataba de personas que tenían ganas de entrar en un juego en el cual podían tomar el papel de ‘los malos’. Os aconsejo de leer el libro, para ver cómo llegó a pasar que esa buena gente, los que habían entrado en el papel de los guardas, después de muy poco tiempo, se convirtió en unos auténticos monstruos sádicos. Por otro lado, los ‘reclusos’ se convirtieron en un grupo pasivo y desmoralizado. A pesar de que tenían total libertad de dejar el experimento, tanto los guardas como los prisioneros se quedaron.

El experimento, que iba a tener una duración de dos semanas, tuvo que ser detenido al cabo de cinco días a causa de la desmesurada brutalidad de los guardas, y la deterioración de los encarcelados. Y lo que sobre todo inquietó al mismo Zimbardo, era el hecho que no fue él mismo quién paró la situación tan insostenible. Más tarde se dio cuenta que su doble papel de experimentador y ‘director de la cárcel’ le impidió ser objetivo, y que el papel de director le había absorbido. Fue alguien de fuera quién le alertó sobre el peligro de la situación, y quién le insistió de detener el experimento.

Desde entonces, Zimbardo ha estudiado el tema del abuso y de la tortura, y descubrió que los autores de muchas atrocidades raras veces es gente ‘mala.’ Casi siempre se trata de gente buena que actúa bajo la presión de una determinada situación.

Hay mucho más que contar sobre el tema, pero lo que a mí me interesa es la relación de todo esto con el hecho de ser PAS. Espero que he dejado claro que no es muy realista de decir ‘Yo soy buena y nunca mataré.’ Todos tenemos nuestra sombra, nuestro lado oscuro. Tomemos consciencia del increíble poder que tiene esa sombra, una vez liberada. Por un lado vemos muchas PAS con un bajo autoestima que se encuentran bien en un grupo y quienes son fáciles de influenciar. Ahí existe un enorme peligro por el simple hecho de dejarnos llevar por cualquier ideal. A veces nos cuesta pensar como individuo porque nos perdemos en el entorno, en el grupo. Absorbemos a los demás y nos perdemos en ellos. ¡Atención a este tipo de situación!

La buena noticia -¡y siempre la hay!- es que justamente gracias al hecho de ser PAS, tenemos la capacidad de ver venir semejantes situaciones. Estando despiertos y conscientes podemos alertar y avisar a nuestro entorno para evitar estos excesos de maldad. Tengamos claridad de cuáles son nuestros valores personales frente a situaciones de extrema presión social. Aprendemos a reconocer nuestros fallos – todos nos equivocamos, somos humanos. Estoy totalmente de acuerdo con Elaine Aron cuando dice que las PAS tenemos la capacidad de llegar a ser los mejores en resistir el Mal. Este es el tipo de heroísmo para el cual hemos nacido – ¡señalar la verdad de una situación, y abrir la boca! Forma parte de la responsabilidad que tenemos – al fin y al cabo tenemos esa responsabilidad frente al don que tenemos.

Querid@s amig@s, os deseo un precioso mes de Mayo.

1 comentario:

salvador dijo...

PARA MI LA CONDUCTA HUMANA SE BASA EN UN ESTADO BIOLOGICO!!! YA ESTA DEMOSTRADO CIENTIFICAMENTE, QUE EL CEREBRO DE LOS ASESINOS ES DIFERENTE, ASI COMO TAMBIEN SUS NIVELES DE CIERTAS HORMONAS!!! QUE HACEN QUE ACTUEN DE ESA FORMA, AHORA HAY UNA PREGUNTA, UNA PERSONA DE ALTA SENSIBILIDAD PUEDE CONVERTIRSE EN UNA PERSONA MALA? MI RESPUESTA ES QUE PUEDE LLEGAR SENTIR CIERTAS EMOCIONES NEGATIVAS, PERO SIEMPRE ESTARA CONCIENTE DE ELLO A MENOS QUE LLEGUE A PERDER COMPLETAMENTE LA CONCIENCIA!!!HABLO EN EL CASO DE QUE UNA PERSONA ALTAMENENTE SENSIBLE LLEGUE A ENFERMARSE, DE CUALQUIER COSA QUE LE AFECTE SU SISTEMA NERVIOSO,UNA PERSONA CON ALTA SENSIBILIDAD DEBE CUIDAR MUCHO SU SALUD, PUES LA ALIMENTACION INFLUYE MUCHO, TAMBIEN EL EJERCICIO INFLUYE EN MANTENER ESA HERMOSA Y COMPLEJA PERSONALIDAD QUE TENEMOS!!!