miércoles, 3 de marzo de 2010

El Rechazo y la Propia Responsabilidad

"Dime lo que exiges a los demás y te diré lo que no te das a ti mismo..."

El mes pasado os he escrito sobre el rechazo, y sobre como el ser rechazado por otra persona dice algo sobre las necesidades de esa persona ─necesidades que ya no coinciden con lo que tú le has podido ofrecer a esa persona, o sea, a aquel que te ha rechazado.

Ahora, esto es sólo parte de la historia. Hay más. Si otra persona te tacha de “imposiblemente sensible” por lo que fuere (en general esto no es el origen del problema, porque claro, tu sensibilidad no ha aparecido de un día para otro) y de repente ha decidido que esto es el motivo por el cual una relación ya no funciona, lo que sí te da, es una bandera roja.

¿Qué quiero decir con una bandera roja? Con esto quiero decir que a lo mejor hay algo allí para investigar; sobre todo si no es la primera vez que te dicen semejante cosa. Vamos por partes. Si la otra persona lo dice, lo dice porque a él hay algo que le molesta (y no sería mala idea que investigara lo que ese “algo” podría ser). En este sentido su reproche dice algo sobre él, y no sobre ti. No significa que eres una persona mala, inútil, estúpida, etc. Significa que a lo mejor, y en comparación con la percepción de aquel que te rechaza, eres sensible ─en todo caso, es probable que eres más sensible que él. Y ahora, ¿qué?

Puedes hacer varias cosas. Puedes levantar los hombros y decirte que te tienen que aceptar tal como eres, que no es tu problema, pero que es el problema de la otra persona. Bien. Es una opción. Otra opción es acoger esa bandera roja y recibirlo como un regalo ─un regalo que te permite crecer. Digamos que tomas responsabilidad por tu parte en lo que ha podido ser una discusión o un conflicto. Asumes el hecho de que, sí, efectivamente, eres (más) sensible, una característica tuya que en algunas situaciones puede ser un problema y puede generar conflictos. A partir de allí te otorgas la posibilidad de observarte a ti mismo, a como eres, a como sueles reaccionar frente a diferentes situaciones, y empiezas a sacar conclusiones. Estas conclusiones te pueden llevar al deseo de cambiar algo en tu forma de reaccionar. Ojo, estos cambios no se hacen en un día y hay que asumir que cambiar facetas de tu comportamiento es un proceso lento. No cambiarás tu sensibilidad en si, pero sí puedes cambiar tu forma de reaccionar frente a las cosas que vas encontrando por tu camino. Tomando conciencia de tu patrón de reaccionar, poco a poco te permite sentirte menos víctima, de actuar con más presencia y de encauzar mejor el exceso de sensaciones que amenazan abrumarte.

De esto, y de otras cosas, vamos a hablar en el siguiente encuentro en Madrid(Moratalaz) el jueves 25 de Marzo a las 19.30, que tendrá como tema: ¿Cómo sobrevivir si eres Altamente Sensible? Quedan dos plazas y es necesario confirmar la asistencia. La contribución es de 10 euros.
Si estáis en Palma, os invito para una charla-encuentro el día 16 de Marzo en la sala de la revista Plural, Calle Rey Sancho 17, a las 19.30. La entrada es gratuita.

¡Que tengáis un buen mes de Marzo!

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Hola Karina,
Gracias por abrir este blog que arroja luz sobre nuestra especial sensibilidad. Decirte que mis sentidos se han ido agudizando con la edad(treinta y pico) y que cada vez soporto menos los ruidos "molestos" (desde el comer de una persona a los pitidos del coche), los olores, la comida que "no sabe a nada" o es poco natural, el tacto,...En fin, que va a más. Mi intuición también es cada vez más afinada.Siendo más conscientes de todo, primero de nosotros, es más fácil que la sensibilidad exterior también aumente?.Gracias!!
Maria

Karina Zegers de Beijl dijo...

Hola Maria,
En primer lugar, gracias por tu "comentario". No entiendo bien tu última frase. ¿Qué quieresdecir con la sensibilidad exterior? ¿La tuya hacía afuera?
Has investigado si este "aumento" podría ser una consecuencia de que ahora, con los años, digamos, tienes más estrés, presión, etc. Pienso en un aumento de responsabilidades y que, por general, duermes menos que antes, puedes relajarte menos que solías hacer, etc.
Un abrazo,
Karina