miércoles, 4 de abril de 2012

¿Eres altamente sensible y te afectan los insultos?

Este mes me gustaría volver al tema de los insultos, los malos modales y la falta de respeto, y cómo esto le puede afectar a la persona altamente sensible. Sé por los correos que me llegan y los comentarios que aparecen en facebook, que el PAS tiene la tendencia de hundirse, de desmoralizarse, hasta de bloquearse frente a este tipo de comportamiento. Yo misma recuerdo como, hasta hace unos años, me ponía literalmente enferma -incluso con ganas de vomitar- si alguien me enseñaba su dedo del medio, cómo diciéndome: "Jódete". Me sentía invadida y sucia, y no llegaba a entender cómo alguien podía ser tan terriblemente grosero, insensible y rudo. Gracias a Dios que ya no me afecta, y he ganado la capacidad de levantar los hombros, o ni siquiera eso.

He llegado a comprender dos cosas importantes. Para empezar he aprendido que mi reacción tiene que ver conmigo misma. La persona que insulta solamente me puede insultar si yo me doy por aludida. De acuerdo, su intención es insultarme, pero yo no puedo responsabilizarme de su mal comportamiento, de su falta de educación ni de su insensibilidad. Ni siquiera de su intención. Todo eso es su problema, y no el mío. La segunda cosa que he entendido es que, como PAS, soy más sensible en cuanto a la intención detrás del gesto que una persona con menos sensibilidad. Una persona “normal” solamente recibe el impacto del gesto en sí, mientras como PAS recibes una doble carga: gesto e intención.

A veces nos llaman "débiles" o "susceptibles" y en seguida nos sentimos atacados/as, pequeños/as y profundamente mal. Débil y susceptible son juicios, y la persona que te lo dice, te lo dice desde su propia óptica. En realidad te dice: "Eres más débil que yo". Esto es algo que piensa: lo piensa, pero no puede saber si es verdad o no. Aparte de eso, nunca te puede decir que "eres" débil, porque se refiere a un comportamiento, y nadie “es” su comportamiento. Por lo tanto, lo correcto hubiera sido decir: "me pareces".

Hay personas que opinan que los PAS son débiles, es un hecho. En realidad la gran mayoría de los PAS no son débiles en el sentido general de la palabra, sino que son simplemente... sensibles. ¡Hay mucha diferencia entre débil y sensible! Pero, incluso sabiendo esto (que es sensibilidad) los insultos y los malos gestos pueden doler. ¿Qué es lo que sucede?


Los insultos, ¿por qué duelen?
  • Puede ser que te molesta este tipo de comentarios porque se trate de algo, de un reproche, que te lo hacían cuando eras pequeño/a. Te dicen "débil", y te resuena y te hace sentir mal, pequeño y culpable. Si este es el caso, podemos decir que se trata de una "vieja creencia", algo que -ya- no es verdad, pero te lo hicieron creer en su día.
  • También puede ser que te sientes mal porque tienes la autoestima un poco baja, y lo tomas como una afirmación, algo como: "¿Ves?, no valgo. Ellos también lo ven. Soy débil".
  • O simplemente puede ser que te quieres medir con los demás, quieres pertenecer a un grupo pero sientes que no encajas. Creer que no encajas, que "no das la talla" hace que te sientes diferente, hace que te sientas mal. Si una vez te sientes mal porque te ves diferente en un determinado aspecto, a veces cuesta ver todo aquello que sí tienes en común con los demás. 
  • A veces un simple comentario nos puede parecer un insulto, porque el PAS tiene una tendencia de tomar las cosas muy a pecho; alguien te lo dice semi en broma, pero te lo tomas como el último juicio.

De mí depende sentirme insultado, ofendido o criticado. Y sí, a veces un comentario, por muy mal que esté expresado, dice algo sobre mi comportamiento que es cierto. Siempre conviene investigar (en este sentido puede ser una buena idea la de preguntarle a la otra persona, que se explique) porque a lo mejor tu comportamiento efectivamente necesita un ajuste. Pero en caso de que el comentario no sea correcto, merece la pena investigar el porqué del dolor que sentimos. 

Teniendo en cuenta los puntos que acabo de mencionar y trabajando con ellos cuando nos sentimos insultados, heridos, molestos, invadidos etcétera, podemos llegar a entender, cada vez más, por qué reaccionamos como reaccionamos. Os garantizo que, haciendo esto, el mal gesto ajeno empieza a perder su poder sobre nosotros. Es un trabajo que puedes hacer solo, pero te irá mucho mejor con la ayuda de alguien que está especializado en reconocer y descodificar este tipo de sentimientos.

Como coach especializada en la alta sensibilidad, es uno de los temas que más trabajo, y me encantaría ayudarte. Si quieres saber más sobre el coaching y sobre mi forma de trabajar en sesiones presenciales o vía Skype, no dudes en contactarme.

Te deseo un muy buen mes de abril.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Interesantes reflexiones, yo también he pensado mucho sobre lo de la sensibilidad.

Yo no veo el ser sensible como algo bueno, pese a que mucha gente me quiere hacer creer cínicamente que lo es. Ser sensible/susceptible es ser débil, es ser frágil, es ser delicado, es ser de cristal, es que te moleste absolutamente todo, y eso no es una virtud, es un defecto.

Yo estoy cansado de que me lo digan (además sin que yo les pida opinión) y la gente me lo dice como que tengo un problema, me quieren decir que si me ofendo no es culpa de ellos por haber sido irrespetuosos sino mía por ser sensible, te hacen quedar como el "malo", la culpa de sentirte mal es exclusivamente tuya, no de ellos. En cambio, si tú a ellos les haces sentir mal, ellos no son sensibles sino que es culpa tuya es haberles ofendido.

Vivimos en un mundo en el que no puedes molestarte por nada sin que te etiqueten como sensible.