miércoles, 30 de enero de 2013

La alta sensibilidad y los sentimientos de culpabilidad y de vergüenza





En el último mini-encuentro hablamos sobre tener ilusión y sueños. Fue una conversación muy amena con mucha conexión e intercambio. ¡Qué importante es poder compartir tus experiencias de PAS sin miedo a ser juzgado! Y, ¡qué gratificante es descubrir que otras personas pasan por las mismas experiencias…! Cuánto podemos aprender los unos de los otros.

Alguien, hablando de lo que le daría ilusión, sacó el tema de la culpabilidad:

“Quiero empezar este pequeño negocio, es mi sueño, pero esto significa que voy a tener menos tiempo para mi hijo y para mi marido. Esto hace que me siento culpable y este sentimiento es tan fuerte que no sé si seré capaz de seguir adelante con la realización de mi sueño”.

Muchos asentaron la cabeza. Otro de los asistentes dijo:

“Sé que necesito tiempo para mí, para estar sola con mis pensamientos, meditando. Tocan a la puerta y sé que es mi vecina que me quiere dejar sus hijos porque necesita ir a comprar. Nunca avisa ni me pregunta si tengo tiempo, y no sé cómo decirle que no quiero hacerme cargo de sus críos. Hago como si no estuviera y me siento culpable”.

En ambos casos, la culpabilidad tiene que ver con pensar en uno mismo. Creemos ser egoísta en el sentido de que otra persona sufre como consecuencia de que hemos sido “terriblemente egoístas”. En lugar de estar continuamente dispuestos a ayudar y servir a los demás,  ponemos nuestro propio interés por delante y en seguida nos sentimos culpables y avergonzados. Pero, ¿es esto un delito? ¿Realmente eres mala persona por darte cuenta que también tienes tus propias necesidades? ¿Realmente has hecho daño a otra persona? ¿Verdaderamente eres tú la única persona en el mundo que pueda satisfacer las necesidades de la otra persona?

Evidentemente existe una estrecha relación entre la culpabilidad y la vergüenza. El egoísmo es algo mal visto. Si de niño te han castigado “por ser egoísta” es más que probable que, como adulto,  sigues escuchando la vocecita que continuamente te está susurrando: “¡No seas egoísta!” Y si después haces algo que, según tus ideas, sea “egoísta”, en seguida te sientes culpable y avergonzado.

Ayudar a otras personas está bien. Está muy bien. Incluso, lo veo como algo normal. Pero habrá que revalorar esa escala de valores que llevamos por dentro. Creo que para un PAS es sumamente importante no pasarse en prestar ayuda a los demás. No puedes dar más de ti que lo que eres capaz de regenerar. Si das, das y das y si te es imposible recargar tus pilas (algo de importancia vital para un PAS) no estás haciendo un favor a nadie. Lo que digo es que conviene investigar hasta donde llegan tus fuerzas. Si ayudas hasta donde puedes y tienes claro que has llegado al límite de tus posibilidades, o sea, que puedes dar sin que esto te cueste tus reservas, puedes soltar la culpabilidad. Y si haces algo para ti mismo para sentirte mejor, más fuerte y más valorada y no haces daño a nadie, puedes estar tranquilo sabiendo que nadie sufrirá por tu cuenta. Es más: si tú te cuidas bien y si haces cosas que te hacen sentir bien, te garantizo que al mismo tiempo estás generando fuerzas extras para poder ayudar más…

La culpabilidad y la vergüenza son emociones sociales, o sea, son emociones para las que se necesita la presencia (real o imaginada) de otras personas. Es un tema que da mucho de sí. Caso es que, como PAS, generalmente no nos gusta llamar la atención y menos meter la pata. La consecuencia de esto es que muchas veces buscamos adaptarnos a las necesidades de otras personas: buscamos ser perfectos, buscamos evitar errores y damos (en todos los sentidos) generalmente mucho más de lo que en el fondo nos podemos permitir. Y todo esto para no sentirnos culpables y para evitar sentirnos avergonzados, algo que suele pesar más que comportarnos de una manera espontánea y feliz.

Me gustaría aconsejarte pensar un poco en esa culpabilidad que sientes cuando dejas de hacer algo que en teoría podías haber hecho, o también cuando haces algo que, según esa vocecita que llevas dentro (ese saboteador), hace que te tachas de “egoísta”. Pregúntate que parte de lo que sientes es culpabilidad y qué parte es vergüenza por ser “mala” persona. Escucha esa voz que te habla y que te dice que tu comportamiento es inaceptable… ¿quién te habla? ¿Es tu padre que te decía esto cuando eras niño? ¿Tu madre? ¿Otra figura adulta de tu infancia? ¿Te han castigado por tu comportamiento “egoísta”? Podrías investigar el juicio que implica esa vocecita y preguntarte si algo que te decían de niño sigue teniendo valor (y verdad) en tu día a día de adulto

Como niño necesitabas a un adulto que te ayudaba discernir entre lo correcto y lo incorrecto, como adulto sin embargo, dispones de suficiente autoridad interior como determinar tu propia escala de valores según las circunstancias que vayas encontrando por tu camino.


Temas por pensar:
¿Tienes claro qué cosas te daban y te siguen dando vergüenza? (Por ejemplo: ser muy sensible, ser tímido e inseguro, tener una nacionalidad/acento distinto, sacar malas notas, no tener autoconfianza, llevar ropa distinta a la de los integrantes del grupo al que perteneces, haber cometido algún “delito”, tener alguna adicción, haberte desmayado en público, etcétera, etcétera).

Sabiendo que eres PAS, ¿serías capaz de elaborar una escala de valores personalizados y adaptados a tu sensibilidad?

¿Cuales son tus necesidades actuales? ¿Cuáles son tus límites?

¿Cómo dejar de sentirte culpable?

  • Determina el comportamiento y su sentimiento de culpa. Por ejemplo, quiero abrir mi tienda, pero me siento culpable por tener menos tiempo para la familia. ¿Habría algo que podrías hacer para te sentirías menos culpable?
  • Busca el diálogo. Siguiendo el mismo ejemplo, sería aconsejable hablar con la familia para expresar tus ideas, deseos, necesidades y preocupaciones.
  • En caso de haber hecho daño de verdad, y sentirte arrepentido, más vale de que cojas valor y que pidas perdón. Incluso puede ser una buena idea de preguntar si existe alguna manera en que puedas reparar el daño hecho.
Y si quieres leer más sobre la fuerza de los saboteadores, te recomiendo los siguientes artículos:


3 comentarios:

Anónimo dijo...

Me habia estado sintiendo culpable por haber dejado a un novio al que le tenia mucho carinio, sentia que era la unica persona en el mundo que podria amarle. es cierto, no soy la unica persona y probablemente, es mas sano no estar con una persona solo por agradecimiento o carinio. muchas gracias.

Anónimo dijo...

Toda mi vida he tratado de pasar desapercibida y dar todo lo que puedo por las personas en mi vida, más aun si son mi familia... pero tras 27 años, me doy cuenta, más ahora que sé que soy PAS, que las personas ya dan por hecho que me comportare como siempre, y daré todo (como siempre), al mismo tiempo, me piden que me preocupe por mi y alcance objetivos en mi vida, pero cuando intento dejar de dar tanto a otros y concentrarme en darmelo a mi, ellos se molestan y me tachan de insensible y una mala persona. ¿como lidiamos las PAS con estas situaciones?, mi mente me dice, lo que he leído muchas veces, y es que debo de ignorar a los otros y ser un poco egoísta y pensar en mi, al final esas personas no estarán siempre a mi lado y para cuando ellos no esten, donde quedare yo... lo entiendo, pero algo muy dentro de mi, me detiene cada vez que intento hacerlo y si a eso le aunamos las palabras "hirientes" de las personas que, se supone, mas me aman no sé como salir de esta situación sin dañar a alguna de las partes. ¿algun consejo?

tony dijo...

Be water