miércoles, 2 de marzo de 2016

La Alta Sensibilidad y el poder del olfato

Esta mañana, durante la entrevista de la revista Brisas a los miembros de la junta de la Asociación de Personas Altamente Sensibles, la conversación con Mercedes, la periodista, nos ha llevado a hablar sobre la sensibilidad de los sentidos tal como los conocemos.

Empezando por el tacto (arrugas en las sábanas y costuras de los calcetines), la vista (la extrema sensibilidad a la luz y la percepción de todos los detalles dentro del campo visual), el oído (notar, por un ladrido nuevo, que hay un nuevo perro en el barrio) hasta llegar al olfato. En seguida se me abrió, desde mi enorme armario de vivencias, un cajón con un recuerdo olfativo que quiero compartir con vosotros...

Cuando mi abuelo materno se jubiló, él y mi abuela fueron a vivir en Mallorca. Desde entonces -yo tenía cuatro años- pasaba mis veranos en la isla, y a veces también las vacaciones de Navidad. (Sí, sí, lo sé: una niña muy afortunada). Amaba esta tierra, aquí siempre me sentía feliz... La luz, la calma (por aquel el entonces la calma era total), los sonidos pero, sobre todo, el olor de la isla. Ese perfume de la isla no era el perfume de la flor del almendro, no. Era otra cosa, algo que, ya un poco más mayor, supe identificar como una mezcla de olor a tabaco negro (¿Celtas? ¿Ducados?), Nenuco y olor a leña quemada, ya que todas las cocinas de entonces funcionaban con leña. Una mezcla potente que para mí era "Mallorca".

Recuerdo bajar por las escaleras del avión a la todavía muy humilde plataforma del aeropuerto, inhalar ese perfume (más fuerte que el mal olor del keroseno) y sentirme hechizada... y en casa.

En mis años de universitaria trabajaba en un "souvenir" en una de las calles del centro de Ámsterdam. En esa época ya había turistas españoles aunque, en aquellos tiempos vinieron más bien por el arte expuesto en los grandes museos, la belleza de los canales y de los tulipanes, que por los porros que ahora atraen a tanta gente de fuera. A veces, estando allí dentro, me llegaba desde la calle, y bastante antes de que la gente hubiera llegado a pararse delante del escaparate, "mi" olorcillo, abriéndome el corazón y emocionándome hasta sacarme una lagrimilla. Claro, no todos (de hecho, muy pocos) venían de Mallorca, la mayoría (por lógica) era gente de la península. Pero me daba igual, la emoción estaba allí y la añoranza se me echaba encima.

Este es el recuerdo que me visitó esta mañana y he querido compartirlo con vosotros. Entonces no tenía ni la más remota idea del tema PAS; es ahora, conociendo sus características y particularidades, cuando lo entiendo y me hace sonreír.

Os invito de visitar vuestro baúl de recuerdos olfativos, recuerdos (preferiblemente bonitos) de la infancia que van ligados al algún olor, algún perfume o aroma. Volver a imaginarlo desde la perspectiva adulta y notar lo que sientes. Revivir el entorno, los sonidos, la gente con quienes estabas y su reacción. ¿Cómo ves aquella vivencia de entonces ahora, siendo adulto y sabiendo ahora que eres PAS?

12 comentarios:

Claudia Casoli dijo...

Comprendo a la perfección tus vivencias olfativas ya que yo también (como buena PAS)las he vivido. Tendría unos 5 años y recuerdo con especial emoción el olor del aire que entraba por los filos de las ventanas de mi casa cuando empezaba el verano. Era un olor a romero, fresco, energizante, me llenaba el alma de alegria, para mí es el olor "del verano". Me transporta a los momentos felices de mi infancia. Me ha seguido ocurriendo más veces con otros olores. Y como curiosidad te puedo explicar que desde hace unos años, cuando puedo ir de vacaciones, unos dias antes, me compro un perfume nuevo y lo estreno cuando llego a mi destino. Así después al cabo del tiempo solo tengo que volver a olerlo para transportarme a mis vacaciones...;)Gracias por tu labor Karina!

Anabel Martín dijo...

Mi nariz está conectada a mi corazón, vuelo y viajo con los olores, de hecho, me ha ocurrido sentir más con el olor de una colonia que con la persona con quien mantenía una relación en ese momento. Su colonia me estimulaba los sentidos y la creatividad, curiosamente me daba más vida que la persona, fue algo que entendí después...qué le vamos a hacer, despistes y aprendizajes de la vida :-))))

Sylvia Takahashi dijo...

Bueno, a mi me pasa algo muy similar... Un olor que me transporta... El perfume de mi amiga (ella se sorprende me dice que se hecha poco pero yo lo huelo aun un poco lejos de ella xD) Me recuerda todas las veces que nos hemos ido juntas a la casa y me trae recuerdos, no se, esa colonia como la le habia dicho yo la llamaria memoria, porque es que ese olor hasta transmite seguridad y me gusta perccibirlo por que no solo me trae esos recuerdos si no que me causa una nostalgia y me gusta recordar hasta lo mad olvidado de mi mente e incluso momentos recientes de los que aveces ni uno mismo cae en cuenta o ignora... Me encanta...

Unknown dijo...

Hola soy Carina vivo en Colombiano y soy altamente sencible en esta pagina me doy cuenta de eso y que desde pequeña mis emociones son mas intensas que las de mi familia y ellos sufren y dicen no poder darme un trato especial porque debo ser fuerte y normal como el resto o la mayoría de las personas, la verdad es que se que no puedo cambiar porque lo he intentado en ser sobretodo mas fuerte, pero no estoy en contra de mi forma de ser valoro mucho mi vida me gusta sentir todo lo que siento aunque tengo que manejar el control y buscar la tranquilidd en medio de tantas emociones, la vida no es fácil y para las personas con alta sensibilidad creo que es mas complejo porque ni la familia, ni los profesores ni tu pareja ni en tu empleo quieren tener un trato especial el mundo es como es pero yo hoy decidí darme una vida especial gracias por escribir. Hacer esta página

Anónimo dijo...

Hola de nuevo me siento muy conmovida por tu blog, los olores me han acompañado siempre, los buenos y una especial sensibilidad para los malos, hasta el punto que en mis 2 embarazos las náuseas que me provocaban eran tan desagradables que se me han grabado en el recuerdo y hay olores que no puedo soportar. Es difícil convencerme de cambiar de perfume y tengo recuerdos olfativos creo que muy antiguos incluso antes de mis recuerdos conscientes, como el de la ropa limpia que me ponía mi abuela cuando me vestía por la mañana. Me encanta el olor del mar y soy capaz de saber si llego a la Costa incluso antes de divisarla , y también percibo el sutil cambio de cada estación por el olor aunque a veces la contaminación de la ciudad lo hace complicado. Gracias por tu blog una vez más.

Anónimo dijo...

Hola de nuevo me siento muy conmovida por tu blog, los olores me han acompañado siempre, los buenos y una especial sensibilidad para los malos, hasta el punto que en mis 2 embarazos las náuseas que me provocaban eran tan desagradables que se me han grabado en el recuerdo y hay olores que no puedo soportar. Es difícil convencerme de cambiar de perfume y tengo recuerdos olfativos creo que muy antiguos incluso antes de mis recuerdos conscientes, como el de la ropa limpia que me ponía mi abuela cuando me vestía por la mañana. Me encanta el olor del mar y soy capaz de saber si llego a la Costa incluso antes de divisarla , y también percibo el sutil cambio de cada estación por el olor aunque a veces la contaminación de la ciudad lo hace complicado. Gracias por tu blog una vez más.

Anónimo dijo...

hola soy silvia de chile. estoy fascinada con esto lo sensible que podemos ser, nuestra verdad a veces incomprendidas, ojala y alguien en mi pais pudiese dar alguna charla tipo coach. un abrazo. y notablemente el olfato es super importante en mi viida

Reyna Karim Salcedo Novoa dijo...

Hola, me veo gratamente sorprendida por encontrarme con este Blog y por entender que soy diferente y especial, y que no se trataba de un problema.
Me suele pasar como has compartido tu caso, no entraré en detalles, pero el recordar no sólo un sonido o música o un aroma, ha hecho que al sentirlas en mi presente, mi mente viaje y me broten lágrimas de emoción ya sea por un recuerdo bueno o no.
Es bueno sentir a mis 43 que no estoy mal, sólo soy diferente.

Reyna Karim Salcedo Novoa dijo...

Hola, me veo gratamente sorprendida por encontrarme con este Blog y por entender que soy diferente y especial, y que no se trataba de un problema.
Me suele pasar como has compartido tu caso, no entraré en detalles, pero el recordar no sólo un sonido o música o un aroma, ha hecho que al sentirlas en mi presente, mi mente viaje y me broten lágrimas de emoción ya sea por un recuerdo bueno o no.
Es bueno sentir a mis 43 que no estoy mal, sólo soy diferente.

Maria Saiz dijo...

Hola, soy Maria...hoy mismo, por fin he descubierto después de 39 años que mis tormentos tienen un nombre. PAS.
Soy cocinera y se por el olfato si a la comida le falta sal. Cuando lo descubrí, lo flipe, ahora ya tiene nombre. Gracias mil.

Anónimo dijo...

Recuerdo, especialmente, el olor de los veranos en Murcia, en casa de mi tía-abuela. Ella tenía una casa muy grande al ladito justo de la playa. Por las noches nos sentábamos a cenar en la terraza y era, en ese justo momento, cuando me dejaba llevar por el olor a sal y algas mezclado con el de los jazmines de la parra y otro más...otro olor que un día reconocí como el olor del jabón que usaba mi tío abuelo para afeitarse, un jabón que era como una pastilla pero con forma de tubo. Tenía 4 años.

Karina Zegers de Beijl dijo...

Que recuerdo más precioso, de Murcia y la casa de la abuela! Gracias por compartir :)