martes, 1 de noviembre de 2016

Altamente Sensible y Hollywood


Si, al leer este título, pensabas que os iba hablar sobre qué actores de la gran pantalla son PAS o podrían ser PAS, lo siento, no es el caso. Mi intención no es esta, ni tengo la intención de hablar sobre películas en general o sobre guionistas, aunque siempre pienso que muchos de los guionistas de las grandes y no tan grandes películas tienen que ser PAS, ya que las PAS tenemos esa capacidad casi ilimitada de crear una "película" desde la -aparentemente- nada. Pues no, no hablaremos de actores ni de películas conocidas, sino que en este artículo me quiero limitar a esa capacidad tan típica de las PAS, esa enorme capacidad creadora que nos hace, en cuestión de milisegundos, inventar una historia basada en... ah, exacto, ¿en qué?

Muchas veces nos basta un gesto, una mirada, una palabra, un determinado tono de voz para que, dentro de nosotros, en seguida se dispare una posible explicación de algo que, a lo mejor, ni siquiera requiere una explicación. Creo que, si eres PAS y si lees esto, ya me entiendes, pero para ilustrar el tema un poco más, daré unos ejemplos, el primero de mi familia:

Mi padre, cuanto más mayor, más sensible se hacía. Ojalá yo hubiese sabido del rasgo mientras él vivía, ya que la convivencia hubiera sido más fácil y la comprensión mucho mayor. Recuerdo aquel día en que mi hija, una niña un tanto impulsiva y exploradora, sintió curiosidad por ver qué había detrás de la ventana de una caseta. Ella, con sus escasos cuatro añitos, era pequeña y la ventana demasiado alta, pero en seguida encontró una solución. Cogió una tabla de madera y la puso contra el cristal de la ventana, luego subió a la tabla y... la ventana se rompió y ella se cayó, cortándose con algún trozo del cristal roto. Hubo llantos y sangre, claro, pero el daño físico era bastante limitado. Bueno, cuando al día siguiente mi padre me llamó, le conté lo que le había pasado a su nieta. Él se preocupó terriblemente y empezó hablarme sobre los peligros de los cristales rotos, de las heridas profundas, de los hospitales y de la gangrena. ¡Y no venía a cuento! Recuerdo como él ya no era capaz de escucharme y que solamente estaba imaginando escenas terribles. No hubo manera de calmarlo ya que dentro de su preocupación había pasado una barrera que hacía que solamente fuera capaz de vivir su propia película, el montaje que él solo se había hecho del pequeño incidente. En aquel entonces, yo no podía entender su exagerada reacción, pero sí decidí no volver a contarle nunca más las muchas y menudas  aventuras de su nieta...

Otro ejemplo viene de un cliente, de Quique. Quique se ha enterado de una noticia muy importante (según él y para él) que quiere compartir con una amiga, porque según él es muy importante que ella lo sepa, ya que se trata de algo que ha descubierto de su marido. Le manda un mensaje a María, diciéndole que es urgente que se vean porque tiene algo importante que decirle. María, una mujer muy ocupada y con muchas responsabilidades, le dice que puede verlo la semana que viene pero que tendrá que ser después de recoger a su hija de la guardería y que vendría con ella. A Quique esto no le va bien ya que quiere hablarle de su marido, del padre de la niña. Aunque no le ha dicho a María de qué quiere hablarle, le contesta que quiere verla sin niña y a solas, y ella le contesta que por el momento no puede quedar porque su agenda no se lo permite. Quique se ofende y empieza a montarse una película en la cual (como en la gran mayoría de sus películas) nadie lo respeta, nadie siente el más mínimo interés por él y -cómo no- nadie lo quiere. Me lo cuenta y veo que se siente realmente ofendido y no reconocido. Le cuesta entender que su comunicación con María a lo mejor ha sido un poco incompleta y que, aunque él sabe lo que quiere contarle, ella no tiene ni idea y que, por la manera en que él ha formulado su deseo de verla, tampoco podía haberse dado cuenta de la importancia (¿realmente era importante para ella?) del tema. Quique se ha montado una peli y ha acabado sintiéndose no-valorado y víctima a causa de su propia falta de claridad y de información.

Te llaman desde la consulta de tu ginecólogo, que tienes que volver porque la citología no ha salido bien. Te dan una nueva cita y tú dices, "de acuerdo". No preguntas, asumes. Y te empiezas a montar tus películas. No preguntas nada "por si acaso" y porque tienes miedo. Ese mismo miedo que hace que empieces a pensar en cosas que van desde desagradables hasta horribles. Tienes que esperar casi dos meses hasta "esa" cita y pasas dos meses durmiendo mal y con dolor de barriga por los nervios y el miedo.

Has quedado con un colega del trabajo en la cafetería al lado del trabajo. Nada más llegar, él te pone mala cara. Muy mala cara. En seguida te pones rojo con una vaga sensación de culpabilidad, pero, ¿culpabilidad, por qué? ¿Qué has hecho? ¿Habrás hecho algo que no le ha gustado? ¿Te has olvidado de algo? Todo esto en un milisegundo. Podrías preguntarle "¿Te pasa algo?" Pero te callas por vergüenza, porque ya tienes asumido que has hecho algo fatal aunque no te acuerdas de qué ha sido. Unos segundos después tu colega te dice: "Mecachis: he dejado el móvil en el despacho".

Podría seguir con muchos ejemplos más, pero creo que la idea está clara: si eres alguien que, como la gran mayoría de las PAS, tiene tendencia a montarse películas, especialmente películas “de terror", te convendría poner en marcha la siguiente rutina: 

  • En el momento en que te das cuenta que te estás montando una película, respira, respira una vez más y di: "¡STOP!"
  • Revisa la película y pregúntate: ¿Cuáles son los hechos? ¿Qué sé a ciencia cierta? ¿Cuál es la información en la que me estoy basando? ¿Quizá estoy proyectando algo causado por mis miedos/creencias? ¿Qué parte estoy asumiendo/añadiendo y que no tiene base verificada?
  • ¿Me falta más información? ¿Tengo que pedir/dar más información?
  • ¿Qué información/datos necesito para desmontar la película y entregarme con calma a la situación que tengo delante?

Recuerda que 99% de los conflictos son fruto de malentendidos, de asumir cosas que la gente añade sin darse cuenta a un simple comentario o gesto y que ni siquiera cuestiona, todo esto alimentado por los propios miedos e inseguridades de la persona PAS. Los saboteadores (esas vocesitas que se hacen oir en tu pensar y que suelen ser fruto del miedo y de la inseguridad) hacen lo que pueden para susurrarte información no validada y confirmada y les encanta cuando les sigues el juego. Pero, ¡son fantasmas! La única manera de combatirlos y calmarte es preguntar y verificar o, según el caso, dar más información y dar mensajes claros y no manipulados.

Ya sabes, como PAS disponemos de un caudal enorme de información, de un banco de datos gigantesco que, en momentos buenos, nos permite encontrar soluciones geniales a cualquier problema, pero que, en momentos en los que dominan la inseguridad y el miedo, nos pueden alimentar con ideas y conjeturas de todo tipo con tendencia al problema, al drama y al conflicto.  Si esto pasa, para y toma consciencia de ¡quién piensa en ti! (¿Tu mismo o, quizá, algún saboteador?)

La sensibilidad, lejos de limitarte, te puede proporcionar las alas que te permiten vivir tu vida plenamente. 
Si quieres saber todo sobre el rasgo para poder descubrir de que manera se manifiesta en tu ser, si buscas herramientas, ideas y consejos, te recomiendo mi último libro: Personas altamente sensibles.


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13 comentarios:

Luis Geigel dijo...

Que cruz nos ha tocado cargar. Nos hacemos toda una pelicula en nuestra mente, nos creemos que es totalmente veraz, y actuamos de acorde. Tomamos decisiones, algunas muy importantes en nuestras vidas, todas basadas en la pelicula.
Tenemos pues una imaginacion muy fertil. No en balde me han dicho que alquile una casa solitaria frente al mar y me dedique a escribir.
Saludos desde Puerto Rico.

Julicing dijo...

Bueno, yo soy de las que me armo un maratón de películas hard de terror 🙈

Ynitab dijo...

Vaya que si, he optado por no ver ninguna pelicula de terror, para evitar alimentar el banco de datos de las peores situaciones e imagenes que en realidad nunca me ha tocado ni ver ni experimentar!

Mónica dijo...

Hola Karina, si me hubieran dado un euro por cada película que he creado en mi cabeza desde que tengo uso de razón ahora podría comprar una casa en Hollywood, gracias una vez más por tu gran trabajo. Saludos.

Susana Guadalupe Rios dijo...

Vaya que es cierto.tengo poco leyendo sus artículos y me han servido para comprenderme y a mi familia también gracias saludos

Olga López Reina dijo...

Ai lo reflejada que me veo....

Soraya Rebollo dijo...

Y como podemos dejar de montarnos tantas películas? Acabo creyendomelas y, yo después me siento fatal, tu sufro mucho pero no soy capaz de darme cuenta de que solo es eso, una de tantas películas de drama que me monto.Que artura ...

Karina Zegers de Beijl dijo...

Hola todxs, gracias por vuestros comentarios! Siempre me gusta leer vuestras reacciones. Soraya, el artículo viene con una respuesta a tu pregunta... si has leído hasta el final verás unos simples trucos (preguntas) que te sirven para parar una película. Ahora, lo más complicado para llegar a parar una película es saber interceptarla, o sea, darte cuenta que te estás montando una; esto requiere que estés despierta :) Saludos y abrazos para todxs.

Cristina Mateu dijo...

Jaja luis..a mi me han dado mismo ejemplo. Y estas voces d fantasmas q tenenos en njestras cabezas q son los guionistas d nuestras peliculas, el colmo es que lo atraigo y creo esta realidad. Una autentica frustracion y fantasma

Cristina Mateu dijo...

Perdon no fantasma, queria decir, impotencia

Cristina Mateu dijo...

Que suerte porque yo al final creo este personajecy me enamoro de el y es mi pareja

Cristina Mateu dijo...

Karina, y como saber q son peliculas y no una relacion toxica de verdad??supongo debe d ser la pregunta del millon...gracias por existir y ayudarme a dar una comprension a mi vida. Diossss

Karina Zegers de Beijl dijo...

Hola Cristina, lo que te diría es: observa las banderas rojas... si son muchas y repetitivas, pues ya lo sabes. Si es algo incidental, pues, a lo mejor son películas. También podrías valorar pedir una opinión ajena, de alguien de confianza. ¡Felices Fiestas!