jueves, 22 de junio de 2017

Soy PAS y me merezco...

Hay una frase, una expresión, que últimamente se escucha mucho y es más que probable que tu, lector o lectora, no solamente te la habrás dicho a ti mismo/a, pero que te la habrán dicho: "Me merezco..." o "Te mereces". Es una frase que sale a menudo en las sesiones de coaching con mis clientes, pero de la misma manera sale en artículos, láminas, conversaciones en los medios sociales. 
Personalmente me resuena esta frase desde mi infancia. Me doy cuenta que he tenido suerte con mis padres que, después de haber cumplido una tarea, me decían que me había ganado un beso, un caramelo o -excepcionalmente- un helado "porque me lo merecía". Recuerdo hacer cosas para poder recibir "premios" algo que, siendo niña PAS, es bastante común. Sé que muchos niños crecen sin la valoración de sus progenitores y en este sentido me considero afortunada. Recibir un comentario y un premio de este tipo te hace sentir bien y valorado. En todo caso, estoy hablando de lo que otra persona cree que me merezco (valoración externa) y no de algo que yo creo o creía que me tendría que tocar, cómo de grande tendría que ser la recompensa para equilibrar mi esfuerzo. Es más, volviendo atrás en mis recuerdos recuerdo cierta tensión, cierto anhelo por saber qué premio me tocaría o cómo estaría valorada según qué acción. No recuerdo sensaciones o pensamientos de tipo "me merezco...", simplemente porque no sabía cómo mis actos iban a ser percibidos por mis padres o profesores. 
Ahora, te confieso que ese "me lo merezco" me suena un poco raro según el contexto. A ver si me explico. ¿Quién decide sobre aquello que supuestamente te mereces? ¿Y cómo lo valora? Por ejemplo, noto una sensación extraña si veo o escucho publicidad que me dice y me hace creer (¿en función de qué?) que me merezco un viaje, una lavavajillas o hasta una tarde en un spa. ¿Qué sabe esa gente de mi? ¿En que se basa?

Expectativas
Haces algo libre de expectativas. Lo haces desde la libertad sin esperar nada a cambio lo cual hace que la "recompensa" directa, si es que la haya e igual la que sea, te hace incluso sentir un poco incómodo. Casi dirías que la mejor recompensa no sería algo personal, sino ver que alguien puede avanzar en su vida gracias algo que haces sin saber de manera consciente que ese algo proviene de ti. En este sentido pienso en maestros que enseñan desde la vocación y siembran semillas de futuro en los corazones de sus alumnos. Haces algo por hacerlo y punto. Ni se te ocurre algo como: "...y por esto me merezco". 
Otra cosa es que haces algo que consideras positivo y lo cual te ha costado mucho tiempo y energía. En este caso posiblemente sientes que mereces algo a cambio. Ese algo puede ser un reconocimiento verbal (¡muchas gracias por tu ayuda!), un ramo de flores, hasta una cantidad de dinero. Generalmente los primeros dos tienen su origen en una reacción espontánea mientras que un pago en metálico suele ser consecuencia de algún tipo de contrato. Todo va bien mientras que estás contento con lo que recibes, mientras que sientes que hay un equilibrio entre lo dado y lo recibido, pero para llegar a esa satisfacción tenías que haber tenido cierta expectativa de cara a la recompensa merecida por tu acción. 
Ahora damos un pasito más: imagínate que has hecho algo para otra persona, para la sociedad en general y nadie te dice nada, nadie te lo valora y no hay premio de ningún tipo. Ese es el momento en que posiblemente piensas llena de indignación: "Con todo ese esfuerzo, y ni mu, ¡nada!; merezco un poco de respeto, ¡merezco que me reconozcan todo que he hecho!". 
O, un poco en la misma línea, te puede pasar esto: tu novia te deja después de una relación de tres años en la cual has dado todo de ti para hacerla feliz. ¡No hay derecho! Me he enterado que tiene otro, no me lo creo y no me merezco esto. Me he sacrificado por ella durante tres años. ¡Merezco ser feliz! 
Y es justamente en ese tipo de situaciones que ese "me merezco" me chirría. Me  chirría porque, tal como yo lo veo, el punto de salida no es el correcto. A ver si me explico: En primer lugar, si haces algo para otra persona lo haces (esto se supone) libremente y desde el amor porque eres un ser social, porque te encanta ayudar pero no porque esperas algo a cambio. De verdad, mientras que no existe un contrato que estipula las obligaciones de las partes, esperar algo a cambio de lo que haces no es justo. Si no hay contrato, si no hay un acuerdo previo, no es correcto ni justo esperar algo a cambio y menos todavía sin que la otra persona tenga conocimiento de tus expectativas. Si te pasa que tu esperas algo que no se te da, evidentemente te sientes mal, te sientes utilizado y usado y te sientes víctima... mientras que tú mismo te has colocado en esa situación teniendo expectativas que encima ni son realistas. ¿Te acuerdas del triángulo deKarpman? Empiezas como Salvador y acabas como Víctima/Acusador. Pero entonces, ¿qué es lo que te mereces? 
Lo único que te mereces en situaciones de este tipo, cuando tu supuesto premio depende de otra personas o de un determinado colectivo, es la capacidad de ser honest@ contigo mism@. Y no solo te lo mereces, no, es lo que te debes. Esto te hace ser responsable de tus acciones, emociones y pensamientos. Recuerda: como persona adulta, la única persona responsable de tu bienestar emocional, de tu felicidad, eres tú. No es otra persona la responsable de tu felicidad - ni tu novi@, ni tus padres, ni tus hermanos o resto de la familia, ni tus amigos o vecinos-. El único responsable de tu bienestar emocional eres... ¡tú! ¿Crees que mereces ser feliz? ¡Claro que te lo mereces! Pero nunca como resultado de "un premio" ajeno. 
A lo mejor te cuesta llegar a creer lo que acabas de leer. En este caso te sugiero cambiar el chip para ver que es aquello que sí te mereces... :) Volvamos al primer ejemplo: has hecho algo para otra persona, para la sociedad en general y nadie te dice nada, nadie te lo valora y no hay premio de ningún tipo. ¡No te sientas mal! Date cuenta que no pasa nada mientras que tú mismo valoras que has hecho: reflexionas sobre tu entrega y sobre el resultado de tus acciones. Puedes estar orgulloso de ti, de tu compromiso y de tu empatía. Fíjate, igual te mereces... ¡un respiro! (o cualquier otra cosa que te viene a mente mientras que sea algo que tu te puedes dar a ti mismo: un helado, un paseo, ese libro que querías comprarte... etcétera). 
Y en cuanto al segundo ejemplo, más de lo mismo: tu novia te deja después de una relación de tres años en la cual has dado todo de ti para hacerla feliz. Claro, te mereces ser feliz, pero no será ella que te hará sentir bien contigo mismo ni con la vida en general. Esto depende de ti y de cómo te colocas emocionalmente en relación con la pérdida de tu pareja. Puedes reflexionar sobre tu compromiso y sobre la manera en que te has sacrificado... Igual ha sido un poco demasiado y en el proceso has dejado de ser Tu para poder hacerle feliz a tu chica; es probable que ella hasta se veía agobiada por tu atención continua. La culpa no es de ella; tú te has sacrificado libremente, porque lo has querido y porque te parecía lo que tenías que hacer. No hay nada que reprochar. Sí, claro, mereces ser feliz, todo el mundo se lo merece, pero nunca puedes responsabilizar a otra persona si él o ella no te hace feliz. Depende de ti. 
Te puedes merecer muchas cosas; todos merecemos por lo menos las necesidades básicas como un techo, sueño, cariño, seguridad, comida, amistad, dignidad y respeto. La pregunta es: ¿todo el mundo lo tiene? Claro que no. Hay colectivos de todo tipo que ni siquiera tienen techo y en estos casos ni siquiera depende de ellos sino de la humanidad en su totalidad de la cual tu, yo y ellos también formamos parte. Con lo cual el tema se complica y no poco hasta que podría pensar que hay algo más grande que nosotros mismos (al nivel del ego) que determina el curso de la evolución humana. Aun así creo que vale la pena seguir ayudando y contribuyendo siempre al nivel que sea y en la medida en que podamos sin esperar realmente nada a cambio, sin esperar resultados inmediatos. Recuerda: todos somos responsables y todos nos "merecemos" una sociedad humana y un planeta sana, y lo digo en el sentido que nada tiene que ver con nuestro pequeño ego que, según las expectativas que viven en él, puede llegar a sentirse herido, no valorado e... infeliz.

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6 comentarios:

Eva dijo...

Hola Karina,
Gracias por el artículo, es un tema recurrente en mi vida y creo que esa visión no es extensible a todo tipo de relaciones.
Yo el dar si esperar recibir nada a cambio lo veo como el amor condicional de una madre. Sin embargo, si estamos hablando de relaciones amorosas, el amor en la pareja es un intercambio. no hace falta contrato, aunque el casamiento podría considerarse como tal pues implica derechos y deberes.
Al margen de contratos y bodas, en una pareja se da una relación recíproca con un intercambio de dones entre sus miembros. Si alguien se vuelca con su pareja es cierto que lo hace porque quiere pero hay situaciones que así lo requieren y se supone que las parejas están también para apoyarse el uno al otro.
Qué clase de pareja es aquella en la que una persona pone todo su amor y la otra persona no le corresponde? no es que esperemos recibir lo mismo que damos, es evidente que normalmente un PAs dará más que un no PAs. Está claro que no todos queremos o amamos de la misma manera pero también está cierto que amar y querer implica una acción. Es decir que amar implica compartir y e intercambiar.
Si uno quiere dar sin esperar nada a cambio colabora con una ONg de forma anónima.
Por todo esto, no comparto el fondo de esta cuestión.
Saludos y gracias por tu blog Karina.
Eva RQ

Karina Zegers de Beijl dijo...

Hola Rva RQ, ¡encantada con tu feedback!
Si tienes pareja, aunque no estando casados, sí que hay un contrato, claro que sí: el compromiso. Sin compromiso no hay pareja posible. El compromiso implica un set de reglas de base y habrá un intercambio sano y equilibrado de dar y recibir. Pero la idea es la misma: dar desde la libertad porque quieres dar... Si das un beso, ¿lo das porque quieres expresar un sentimiento tuyo o porque esperas un beso de vuelta?
Mi punto es: no puedes esperar algo solamente porque tu crees que te lo mereces. Tienes que sembrar. Es importante preguntarte si funcionas en base de expectativas que solamente existen en tu cabeza (otros generalmente no saben leer tu mente y suelen tener poca intuición).Y luego, a lo mejor hablar para expresarlo. Si vives con expectativas y necesidades (no expresadas) es probable que acabas amargado y decepcionado.
Un abrazo! :)

Eva dijo...

Muchas gracias Karina,
Sí tienes razón, hay que sembrar y expresar las necesidades. Lo que ocurre es que a veces dices lo que necesitas y las otras personas no saben o no pueden dártelo y también hay personas que son egoistas.
En fin por supuesto que tengo que trabajar esta parte por lo menos para no esperar tanto de los demás, aunque sinceramente no crea que espere o pida mucho a los demás.
Un abrazo para ti también y Feliz Noche de San Juan!!! :)

Silvia dijo...

Es cierto, hay que dar desde la libertad; porque de no ser así, es decir, si uno siempre espera algo específico a cambio, entonces el acto de dar, viene cargado de cierta ansiedad o miedo, porque en ese caso uno "da" pero teniendo miedo de ser "lastimado", y a veces no nos damos cuenta que la razón de sentirnos lastimados, radica en que la persona no respondió a nuestras expectativas o necesidades, sin ser conscientes de que quizá esa persona nos "lastimó" "sin querer" o "sin tener esa mala intención de herirnos", o sea, no pudo dar lo que pedías debido a fuerzas mayores, cosa que al final no debe ser visto como algo malo.

Pienso que los PAS debemos tener especial cuidado con esto, porque si nos dejamos llevar demasiado por nuestras emociones, tendemos a distorsionarlo todo, y ponernos en el papel de víctima en situaciones en que no hay razón suficiente para ello.

Además, al esperar demasiado de alguien, irónicamente estaríamos actuando de forma egoísta, cosa que contradice el altruismo que nos caracteriza. Entonces debe haber un equilibrio sano entre dar y recibir, pero sobre todo en lo referente a pareja, noviazgo, aquí toma especial importancia este tema, porque como dice Eva, debe haber un intercambio.

Personalmente, cuando me he llevado alguna desilusión por alguien, sea una pareja o un familiar o amigo cercano, para quitarme ese malestar de la desilusión, primero, me coloco en el lugar de la persona, analizo cómo es, cómo actúa, para comprender si la razón por la que no respondió a mis expectativas fue "por un motivo de peso y no porque haya querido decepcionarme", cuando resulta ser así, uno se siente aliviado y las cosas se ven desde un punto de vista más realista y menos exagerado (y los PAS tenemos la costumbre de exagerar todo); y segundo, cuando puse toda mi alma y mi corazón en esa persona (evitando a toda costa agobiarla, sino dándole su espacio), y cuando siento que exprese claramente mis necesidades (en caso de una relación de pareja), cuando logro tomar consciencia de esto, me logro sentir mejor, porque di e hice todo lo que quería y podía, y a mi me encanta dar, ayudar, y que mejor que hacer lo que a uno le gusta; aclaro, no se me espanta el malestar tan rápido, pero sí que ayuda a que el proceso se de con más velocidad.

Hay que recordar que no siempre el que recibe es el más afortunado, el simple hecho de dar, resulta ser más satisfactorio aun, y sobre todo para nosotros los PAS. Tenemos esta fortuna de no necesitar de grandes cosas (desde el punto de vista material) para ser felices! Saludos!

P.D.: Karina, hay un video excelente en YouTube, que sería estupendo incluirlo en la sección de YouTube que valen la pena, es un video musical, de un cantautor chileno, no se si coincide con la finalidad de la sección de YouTube que valen la pena, pero de igual manera lo recomiendo, porque describe exquisitamente una situación por la que todos los PAS pasamos, para explicarlo dejo tan solo la introducción del video, que dice textualmente: "dedicado a los que siempre intentamos con todo el corazón, pero nunca es suficiente". Este es el link: https://www.youtube.com/watch?v=TwZzc_QZGdw, y el título del video es: (me llamo) Sebastián - Las Polillas. Este video es arte puro. Saludos!

Anónimo dijo...

Hola Karina soy un chico de 35 años,hace 2 días que descubrí que era Pas.Pase por una separación de mis padres a los 14.He vivido sintiendo tristeza,siempre aislado,y me sentía raro,conmigo mismo y los demás.
He caído en las drogas y alcohol muchos
años,y me doy cuenta que a sido por no reconocerme como persona.
Ahora estoy muy contento porque veo el porque de tanto aislamiento y sufrimiento,me he apoyado.sirmpre en la música para salir adelante y ahora lo comprendo.
¿Ahora que me recomiendas para poder subir mi autoestima y ir creciendo?
Resido en Malaga

Karina Zegers de Beijl dijo...

Hola, chico de Málaga,
Gracias por tu feedback. Siento que te lo hayas pasado tan mal. Las drogas y el alcohol, como habrás visto, son una huída que no lleva a nada. Me alegro mucho por el giro positivo que has podido dar a tu vida.
Lo primero que te recomiendo es, ahora que sepas que eres PAS, es estudiar muy bien el rasgo y sus muchas características para poder llegar a entender el motivo de tus reacciones. Entender el por que de tus acciones en sí ya puede ayudarte en subir tu auto estima. Identifica y revisa tus creencias. También, si puedes, encuéntrate con otr@s PAS para compartir experiencias y vivencias y aprender los unos de los otros. ¡Ánimo!