sábado, 10 de febrero de 2018

La alta sensibilidad y el manejo del estrés - 10 consejos

Una de las características básicas del rasgo de la alta sensibilidad es la enorme cantidad de información sensorial, de estímulos, que la PAS va recibiendo. Según dónde nos encontramos y con quien, esto puede ser experimentado como un verdadero bombardeo de ruidos, movimientos, aromas, visualizaciones y de emociones que cuesta gestionar. Bombardeos de este tipo generan estrés.
Un día completo de trabajo, agenda a tope, niños, familia, amigos, cuidar a otra persona… todo esto también genera estrés. Tenemos la tendencia de querer abarcarlo todo, y raras veces se nos ocurre decir no cuando alguien nos pide algo. Nos puede hasta costar apagar el móvil, ya que nunca sabes si alguien necesita algo o si hay alguna emergencia. (¿Conoces esa sensación de culpa al no estar disponible 24/7?)
Un poco de estrés es bueno, es hasta sano, porque hace que entremos en acción, nos ayuda a ser creativos y salir de la zona de confort. Un factor clave para PAS es el tiempo. Si hay suficiente tiempo para acabar satisfactoriamente el conjunto de tareas que uno tiene que hacer, para realizar los objetivos propuestos y para descansar y dormir las ocho horas (como ideal), o sea, cuando el tiempo disponible corresponde con la cantidad y el peso de las tareas, vamos bien y no habrá problema, pero…
Suelo decir que este mundo, la sociedad en que vivimos y participamos, está hecho por y para no-PAS. Esto tiene su lógica ya que los no-PAS forman la gran mayoría. Sin embargo, esto puede ser un problema en relación con, por ejemplo, aquello que dije sobre el hecho de poder disponer de tiempo suficiente para hacer lo que tenemos o queremos hacer. Como sabes, uno de los pilares de nuestro bello rasgo es la profundidad con la que hacemos las cosas, dando vueltas y vueltas a según que tema y no pocas veces buscando la (casi) perfección. Está claro, esto requiere tiempo, generalmente más tiempo que el espacio temporal que nos viene dado por el entorno.
Somos como somos y esa profundidad forma parte de nuestro ser. Esto por un lado. Y por otro lado está claro que no podemos cambiar ese entorno, la sociedad en que vivimos. Y tampoco es plan estresarnos más de lo que nos conviene ya que un exceso de estrés durante cierto tiempo puede llevarte a la enfermedad. Menos mal que existen pequeños trucos, herramientas si quieres, que pueden ayudarte a cuidar mejor de tu espacio personal y energético (tus fuerzas) y, por ende, prevenir que los niveles de estrés lleguen a hacerte daño. Eso sí, de ti depende elegir las estrategias que te gustan y, lógicamente, implementarlas. Esto también requiere energía y fuerza ya que pide un cambio de actitud y de enfoque de tu atención, especialmente al principio; una vez que te hayas acostumbrado a las nuevas conductas, una vez que las tengas incorporadas, se activarán de manera automática cuando necesitas desconectar.

Consejos, estrategias y herramientas
  • Aprende reconocer las síntomas, los señales de alarma del estrés como pueden ser una sensación de inquietud y de irritabilidad, de cabeza llena y no poder acoger más,  aumento del nivel de sensibilidad sensorial, visión borrosa, dolor de cabeza o tensión muscular.
  • Muévete: Mover el cuerpo, los miembros, es la mejor manera de vaciar la cabeza. Al movernos se libera esa hormona que aporta la sensación bienestar y de felicidad, ayudando a que el nivel de estrés (de las hormonas del estrés) va bajando. Ya sabes, mens sana en corpore sana (mente sana en cuerpo sano) es el mejor remedio contra tensión, preocupación y estrés.
  • Contacta con la naturaleza: Y si optas por moverte en la naturaleza, mejor aun. Las PAS tenemos una especial sensibilidad para estar cerca de árboles, montaña, mar. Si vives en la ciudad, procura dar un paseo por el parque que (espero) tienes cerca, y si vives en una zona rural, mejor todavía. Igual dónde estés, procura activar los sentidos a través de puntos de interés como pueden ser el canto de un pájaro, la forma de un árbol o de sus hojas, de una planta, fíjate en los colores que ves y las emociones que despiertan en ti, huele, abraza ese tronco o fíjate en la textura de una hoja al tocarla.
  • Regálate tiempo: Ya lo sé, nunca te llega el tiempo y es probable que encima tengas la sensación de que siempre te falta tiempo. Entonces, ¿cómo regalarte tiempo, y de dónde? Un viejo truco existe en tomar la decisión consciente de permitirte tiempo (puedes empezar con cinco minutos e ir aumentado) para desconectar. Esto te hará más efectivo con lo cual necesitarás menos tiempo para terminar según que tarea. ¡Pruébalo!
  • Cancela citas y elimina obligaciones innecesarias: El subtítulo de este consejo es que hay que decir “no” más a menudo, y si no sabes hacer eso, conviene aprenderlo. Superar el miedo de que no gustes y siempre decir “sí” a todo, es una necesidad de supervivencia. Puedes leer sobre esta herramienta en este artículo que publiqué hace un tiempo. Recuerda las palabras de Brené Brown: “Eres suficiente“. Antes de decir “sí” a una cita, a una invitación o a una petición, para un momento para chequear tu interior para ver que sientes – si la idea te produce una buena sensación y te ilusiona, acepta; en caso contrario, procura no aceptar.
  • Cuídate. Es normal, y especialmente si eres PAS, primero querer “hacerlo todo” para luego, y por último, pensar en ti. Probablemente no te queda tiempo ni energía para prepararte una comida sana y te conformas con algo rápido, precocido o a lo mejor ni eso. Un bocata sobre la marcha, mandas venir una pizza porque puedes seguir trabajando o hasta te saltas la comida. Sé de que hablo. Y esto no te conviene ya que justamente el hecho de prepararte la comida con atención y cariño, de ser consciente de lo que comes, puede ser un ejercicio maravilloso de desconectar y de vaciar la mente de temas estresantes. De la misma manera es importante observar tus horas de sueño, ya que durmiendo vaciamos la  cabeza y regeneramos fuerzas, cargando pilas para poder afrontar los retos del día después.
  • Escribe en tu diario: Por la noche, antes de irte a la cama, es una buena costumbre de escribir unos párrafos en tu diario. Apuntar pequeñas (o grandes) reflexiones sobre cómo fue tu día, te ayuda a vaciar tu cabeza y a “ordenar” el día, ganando perspectiva a lo vivido. Podrías escribir sobre aquello que te aportó alegría o sobre lo que te molestó, sobre lo que has hecho bien y sobre lo que podrías mejorar, sobre aquello que te inspiró gratitud y por que.
  • Ordena tu casa y tu mesa de trabajo: ¿Sabías que ordenar tu entorno ayuda a ordenar tus pensamientos? Ordenar, regalar, reciclar o tirar aquello que ya no necesitas, limpiar y despejar tu entorno no solamente aporta una sensación de satisfacción y de ganar espacio, pero también ayuda a despejar tu cabeza. Si nunca antes lo has experimentado así, fíjate en ese efecto maravilloso de la limpieza y lo verás.
  • Suelta el control: Como PAS con tendencia al perfeccionismo nos suele costar delegar y soltar el control. El control es un estresor de cinco estrellas; hay poca cosa que estresa tanto que ese afán a controlarlo todo. Es una fuente de estrés continuo por el simple hecho que es imposible controlarlo todo. Compartimos nuestra existencia con muchas otras personas y cada uno viene con su propia mochila, capacidades, experiencias y necesidades. Como PAS tenemos una gran capacidad empática, una herramienta innata para comprender y entender al otro que, empleada de manera correcta, nos puede ayudar a saber cómo y cuánto delegar a según quien y cuando. Da miedo soltar el control, lo sé, ya que el control aporta una (supuesta) estructura que conlleva la (falsa) sensación de seguridad. (“Prefiero hacerlo yo, así sé que se hará bien”.) Evidentemente no puedes hacerlo todo (recuerda que, para quitarte estrés hay que hacer menos) y otras personas también tienen que hacer cosas para aprender y desarrollarse.
  • Respira y medita: “Meditar” no tiene porque asustarte. Puede ser tan simple como reflexionar conscientemente sobre algún objeto, escuchar música o el canto de los pájaros con atención plena, observar tu respiración o repetir una frase, un mantra, en tu interior. Se trata de una desconexión completo de tu entorno, de lo que estás haciendo, del estrés, para conectar con otro estado de consciencia, libre de estrés. Pequeños momentos de este tipo, y si quieres puedes ir aumentándolos con el tiempo, son recursos muy efectivos para evitar y para combatir el estrés. Pruébalo, suelta ese control que impide que desconectes, y entrégate a la calma y la superación del estrés.
No debe ser el estrés que determina el ritmo de tu vida, sino tu mismo. Tu mandas en tu vida, y tu eres la persona, la única persona, que puede saber que te conviene para estar bien y en equilibrio. La calidad de tu vida depende de ti y de tu actitud y todos sabemos que hay mucha verdad en esta frase de “Menos es más”. Espero que encuentres el valor de aplicarla.
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