lunes, 28 de julio de 2014

Cita del Día

“Para ser libre no se necesita sólo despojarse de las propias cadenas, sino vivir de una manera que respete y potencie la libertad de otros”. 
Nelson Mandela

domingo, 29 de junio de 2014

La Alta Sensibilidad y la Importancia del Desarrollo Personal

Como a lo mejor sabes soy coach especializada en el tema de la alta sensibilidad, y cuando la gente me pregunta por mi método de trabajo siempre tengo que contestar que no tengo método. Y es verdad. No tengo un estricto método de trabajo en el sentido de un, digamos, programa estructurado. Me explico. 
Templo de Apolo, Delfos
Para empezar: la alta sensibilidad es un rasgo, es algo que uno puede ser, como uno puede ser muchas otras cosas más. No es un trastorno, no es una enfermedad, no es algo que tienes; ser sensible forma parte de tu carácter. En principio es un don, pero en la práctica puede causar dificultades en el día a día, y especialmente en las relaciones personales y/o laborales. Cada uno es diferente, y cada uno experimentará esas dificultades a su manera personal.
Una tendencia general es que un PAS se sienta abrumado por el mundo. Vive ese mundo como un lugar hostil, materialista y bastante ajeno a sus valores. Es posible que se siente un bicho raro que no encaja. Sin embargo, estamos en este mundo, formamos parte de él y por tanto tenemos que movernos en él. Tenemos familia, compañeros de clase, amigos, relaciones amorosas, vecinos, colegas en el trabajo... Dependemos de otras personas en cuanto a ciertos servicios, en cuanto a la enseñanza, en cuanto al abastecimiento de los productos que utilicemos... Vamos, aunque a lo mejor no quisieras, tenemos que relacionarnos con otros seres humanos los cuales generalmente no comparten nuestro rasgo. Ya sabes, somos una minoría ya que de cada 10 personas solamente 2 son más sensibles que el resto.
Ahora, ¿qué puedes hacer para no sentirte tan no-comprendido, para no sufrir tanto, para no sentirte tan mal, tan solo? Te digo que la solución, que la única manera de sentirte bien contigo mismo y con este mundo (¡que también es tuyo!) es aprender a sentirte mejor contigo mismo, con quien eres y como eres. Dicho de otra manera, de ti depende encontrar puntos de referencia internos que te permiten llegar a sentirte bien, tranquilo y equilibrado: en paz con lo que te viene por el camino.
Existe una tendencia de echar la culpa fuera, a los políticos, a los jefes, a los padres, vamos, a cualquiera al que le hemos dado un cierto poder sobre nosotros y sobre nuestra existencia. Mientras echas la culpa a otros, no hace falta sentirte responsable... si total, "tú no puedes cambiar nada". Mientras si es cierto que individualmente no puedes cambiar la constitución del país, o las reglas de tu empresa, esto no quiere decir que tienes que sentirte víctima y conformarte con ese rol de "felpudo". ¡Eres alguien, tienes una voz, tienes un corazón sensible y tienes manos y piernas para entrar en acción! Tienes mucho, y lo que sobre todo tienes, es una responsabilidad individual a la hora de empezar a generar cambios a nivel personal, social o político. Nadie puede cambiarte, sino tu mismo. Y si crees que puedes cambiar a los demás, pues, olvídate, porque no puedes ni podrás.  
"Si quieres cambiar al mundo, cámbiate a ti mismo", es una de las frases más famosas de Mahatma Gandhi. Y efectivamente, así es. Cambiarte, aprender a tomar responsabilidad de tus pensamientos, de tus palabras y de tus actos, es lo que llamamos andar ese camino de desarrollo personal.

"Conócete a ti mismo"
Estas palabras se podían leer en el vestíbulo del templo de Apolo, en Delfos, Grecia. Todo discípulo que entrara en ese recinto sagrado recibía este importante mensaje.

El primer paso en ese camino de desarrollo personal es descubrir quién eres; conocerte a ti mismo. El autoconocimiento como primer paso en tu camino de desarrollo personal.

Tu, como PAS, eres mucho más que sensible. Tienes valores, tienes miedos, deseos, necesidades, talentos, capacidades... Alguna vez te has preguntado cuáles son? Y hasta qué punto vivas en congruencia con ellos? ¿Qué es importante para ti? Si tienes pareja, ¿eres feliz? ¿Cómo te ves a ti mismo? ¿Sabes también como los otros te ven? ¿Cómo te ves ahora y cómo te ves en cinco años? ¿Te gusta esa última imagen de ti mismo? ¿Eres consciente de tus juicios hacía ti mismo y hacia el mundo en general? ¿Quieres cambiar...?

Aprendiendo cómo eres y cómo actúas en determinadas circunstancias, tomando consciencia de tus actos, (re)conociendo tus propios miedos y vencerlos poco a poco, todo esto te irá permitiendo, pasito a pasito, ganar una fuerza interior que antes a lo mejor te faltaba. Esa sensación de que el mundo te pueda, lentamente se irá convirtiendo en una postura de tipo: No me gusta, y ¿qué puedo hacer para cambiarlo? ¿Cómo contribuyo para que haya menos sufrimiento y más justicia? Cada uno tiene algo por compartir, algo con que dejar una (pequeña) huella dentro de la existencia humana. Ojo, no hace falta construir hospitales ni catedrales, basta con la defensa de tus valores y de practicar y enseñar respeto. Tenemos talentos, todos tenemos talentos y capacidades con los cuales hemos nacido y que son, en realidad, nuestros propios referentes internos.

Este trabajo interior, ese camino de conocer y vencer tus miedos, hará que iremos ganando la capacidad de actuar desde nuestro Yo, libre de miedos (irracionales) y de limitaciones y viejas creencias; llegaremos a actuar desde nuestros valores, desde aquello en que firmemente creemos.

Y es por esto que no tengo ningún método fijo para trabajar con las personas altamente sensibles, ya que, si miramos ese camino de autoconocimiento o de desarrollo personal, cada uno que viene a hacer sesiones conmigo, se encuentra en un punto determinado de su viaje personal. Descubrir dónde se encuentra la persona y cuáles son los puntos que quiere desarrollar, esto determina el trabajo que se hará en las sesiones de coaching, un trabajo que siempre irá enfocado en un mayor autoconocimiento, en una mayor responsabilidad y  más pro-actividad y en una mayor libertad interior.

La sensibilidad, lejos de limitarte, te puede proporcionar las alas que te permiten vivir tu vida plenamente.

martes, 24 de junio de 2014

Un artículo muy interesante...

Las personas altamente sensibles tienen un cerebro más reactivo

Escáneres cerebrales revelan que presentan mayor actividad en áreas vinculadas a la empatía, la conciencia y el procesamiento de la información sensorial


Se calcula que un 20% de la población es altamente sensible: capaz de sentir mayor empatía y de tener mayor conciencia a estímulos sutiles. Un estudio ha analizado los cerebros de este tipo de personas y ha descubierto que presentan una actividad mayor que los cerebros de otros individuos en regiones muy concretas, como el sistema de neuronas espejo o áreas vinculadas a la conciencia y el procesamiento de la información sensorial.





Composición comparativa de los cerebros de personas altamente sensibles (HSP) con individuos no-HSP. Las áreas de color representan algunas de las regiones del cerebro donde se produce una mayor activación en individuos HSP, en comparación con el resto. La región del cerebro altamente asociada con la empatía y la captación de emociones (la ínsula) mostró una activación significativamente mayor en las HSP cuando estas vieron una foto de su pareja sonriendo. Fuente: Universidad Stony Brook.
Composición comparativa de los cerebros de personas altamente sensibles (HSP) con individuos no-HSP. Las áreas de color representan algunas de las regiones del cerebro donde se produce una mayor activación en individuos HSP, en comparación con el resto. La región del cerebro altamente asociada con la empatía y la captación de emociones (la ínsula) mostró una activación significativamente mayor en las HSP cuando estas vieron una foto de su pareja sonriendo. Fuente: Universidad Stony Brook.
¿Suele llorar viendo las películas de sus hijos? ¿Tiende a compartir rápidamente en las Redes Sociales cualquier foto que le conmueva? Si es así, quizá se encuentre dentro del 20% de la población genéticamente predispuesta a la empatía, esa capacidad cognitiva que nos permite percibir lo que otro individuo siente, o más sensible de lo habitual.

Se calcula que ese es el porcentaje de personas que, en el mundo, son “altamente sensibles”. Como tales, se consideran a aquellos individuos que tienden a mostrar mayor conciencia ante los estímulos sutiles, que son capaces de procesar más a fondo la información o que son más reactivos a los estímulos, sean estos positivos o negativos. Los investigadores llaman a estas personas “HSP” (de highly sensitive people).

Los individuos que no son tan sensibles se diferencian de estas personas en que prestan menos atención a los estímulos sutiles y no son tan reactivos emocionalmente.

Buscando una causa cerebral

Científicos de la Universidad Stony Brook, de la Universidad de California, del Albert Einstein College of Medicine, y de la Universidad Monmouth (EEUU) han analizado los cerebros de personas HSP y los han comparado con los de personas menos sensitivas y sensibles.

El análisis se hizo son la técnica de fMRI (de Imagen por resonancia magnética funcional), un procedimiento clínico y de investigación que permite mostrar en imágenes las regiones cerebrales que ejecutan una tarea determinada.

Según explican los propios investigadores en un comunicado de la Universidad Stony Brook, estudios previos ya habían sugerido que la sensibilidad para el procesamiento sensorial es una característica innata que se encuentra en aproximadamente una quinta parte de la población mundial (igualmente en hombres y en mujeres) pero que, de un tiempo a esta parte, se ha ido demostrando cada vez más la relación entre esta sensibilidad mayor con genes, reacciones fisiológicas y patrones de activación cerebral.

En este estudio lo que se hizo fue comparar los cerebros de individuos de este tipo con los individuos con un nivel más bajo de procesamiento sensitivo y sensorial. Los científicos señalan que este es el primer análisis que demuestra como los cerebros del primer tipo de personas procesa las emociones.

En el estudio participaron 18 individuos casados, cuyos cerebros fueron escaneados mientras estos veían fotos de caras sonrientes o tristes. Algunas fotos mostraban rostros de desconocidos, mientras otras mostraban las caras de sus esposos o esposas.

Cerebros más reactivos

"Encontramos que las áreas del cerebro involucradas en la conciencia y en la emoción, particularmente aquellas relacionadas con los sentimientos de empatía, en las personas HPS presentaban un flujo de sangre sustancialmente mayor, en comparación con lo observado en los individuos de menor sensibilidad, durante el período de doce segundos en el que todos ellos veían las fotos ", explica Arthur Aron, uno de los autores del trabajo.

"Esta es una evidencia física de que las personas altamente sensibles responden de forma especialmente potente a las situaciones sociales que desencadenan las emociones, en este caso, al hecho de ver caras felices o tristes", asegura Aron.

La actividad cerebral fue aún mayor cuando las personas HPS veían las expresiones de sus cónyuges. La activación más alta ocurrió al ver las imágenes de su pareja feliz. La mayoría de los participantes fueron escaneados de nuevo un año más tarde, y se produjeron los mismos resultados.

Las áreas del cerebro que indicaron la mayor actividad – según mostró el flujo sanguíneo – fueron las conocidas como "sistema de neuronas espejo" -área fuertemente asociada con la respuesta empática-; así como regiones vinculadas a la conciencia, el procesamiento de la información sensorial y a la planificación de acciones.

Aron cree que estos resultados proporcionan una prueba más de que las personas más sensibles generalmente sintonizan mucho con su entorno, así como evidencias de que en especial altos niveles de conciencia y de capacidad de respuesta emocional son características fundamentales de las personas HPS.

Fuente: http://www.tendencias21.net/

Referencia bibliográfica:

Bianca P. Acevedo, Elaine N. Aron, Arthur Aron, Matthew-Donald Sangster, Nancy Collins, Lucy L. Brown. The highly sensitive brain: an fMRI study of sensory processing sensitivity and response to others' emotionsBrain and Behavior (2014). DOI: 10.1002/brb3.242. 

viernes, 30 de mayo de 2014

Altamente Sensible y sentirse ofendido

Más de una vez me ha llegado la pregunta  ¿Las personas altamente sensibles, los PAS, se ofenden con más facilidad que la gente con una sensibilidad media? Sí, es cierto, la tendencia de tomar algo en plan personal, la sensación de sentirse atacado,  es muy típico para la gran mayoría de la gente sensible.  Vamos a ver qué pasa.



En los dos ejemplos vemos como, en el fondo, estamos hablando de valores; los valores son muy importantes para los PAS. Generalmente están convencidos de que hacen lo correcto y más de una vez no entienden ni aceptan que haya personas que no hacen o sienten lo mismo que ellos, incluso pueden llegar a sentirse un poco superiores en comparación con aquellos que no comparten sus ideas. 
Valores y principios hay muchos, incluso hay gente que ni siquiera es consciente de tenerlos, mientras que  hay otros que viven la vida tal como les llega, actuando y tomando la decisión  que mayor beneficio les aporte en cada momento. Por tanto hay  que aceptar la manera que cada persona tiene de enfocar la vida,  aunque sea opuesta a la nuestra, aunque no estemos de acuerdo, porque es lo que hay. 
Si tú, como PAS con principios y valores, te encuentras con otras personas (que incluso también sean PAS) que no comparten tu visión y de una manera u otra te lo hacen saber, te sientes mal, te lo tomas como crítica personal, como si el otro, con su gesto, te dijera que no vales, que  no eres simpático, que no gustas, etc. Entonces te sientes ofendido, te sientes atacado. Es posible incluso, que tu actitud hacia el mundo en general sea una actitud defensiva, ya que la vida te ha enseñado que no te puedes fiar de nadie.

Muchos PAS luchan con un autoimagen más bien pobre. Desde ya muy pequeños han recibidos mensajes de “que no valen”, “que son débiles”, “susceptibles”, “ingenuos”, “tontos”. Muchos han sufrido bullying o mobbing por el hecho de ser diferentes, por distinguirse del grupo. Hemos crecido  aprendiendo a adaptarnos, intentando agradar para ganar amistad y respeto. Sí, lo sé, estoy generalizando, y gracias a Dios, muchos otros no lo han pasado tan extremadamente mal. Aun así es un hecho que la gran mayoría de los PAS sufre de una baja autoestima. 
Paul, el vegetariano, se siente inseguro y su inseguridad le hace vulnerable. Cree que la gente se ríe de él, pero es probable que rían porque no saben qué decir o porque no entienden que haya gente que no le guste la carne. En ningún caso, se ríen de la persona, sino de la idea, pero  Paul se pone muy serio y empieza a explicar, pero a pesar de sus esfuerzos los otros no comprenden sus argumentos porque no viven el dilema carne/no carne con la intensidad que lo vive Paul. A Paul le cuesta aceptar que haya personas que pueden ser muy buena gente y a la vez coman carne. 
A veces a los PAS les cuesta la simple aceptación de que no somos todos iguales. Los PAS pueden en ocasiones ser poco flexibles y les es difícil ver y aceptar que todos somos diferentes y que esto forma parte de la riqueza humana. Cuando pasa esto en seguida se disparan los juicios, (muchas veces sin que uno se  dé cuenta) y se cierra la puerta hacia un verdadero contacto con la otra persona. 
La solución pasa por colocarse en la actitud de aceptación y de curiosidad; de este modo es imposible sentirse ofendido. Mientras tanto, Paul ha aprendido justamente esto, y ahora, en lugar de sentirse atacado y de refugiarse en pensamientos de tipo “la gente es cruel, estúpida”, etc. se interesa para la otra persona y sus costumbres, y le encanta dialogar sobre dietas y las diferentes maneras de ver la vida. Dice que este tipo de conversación le enriquece, ya que no hace falta estar de acuerdo con alguien para poder escucharle con respeto. 
Juana ya no se bloquea, ya no llora ni pierde sueño. Le ha costado vencer esa idea de que la rabia de la gente tenía que ver con ella personalmente. La situación económica/política actual, la indignación y el enfado de la gente son reales, pero no es algo que ella puede remediar. Hace lo suyo para ayudar donde puede y no puede hacer más. Ahora, en lugar de bloquearse, ha aprendido acoger a la otra persona con empatía y de escucharle con compasión. Entiende que las personas que se sienten defraudadas por el sistema necesitan ventilar sus problemas y que, gracias a la “fama” que tiene “el funcionario”, muchas veces la gente proyecta su impotencia en ellos. 
La gran mayoría de la gente dice lo que dice y hace lo que hace desde su propia estructura de miedos, conclusiones, defensas y valores. Hemos aprendido a comportarnos de la manera A, B o C que garantiza nuestra supervivencia y que nos hace sentir más o menos bien y con la conciencia -si la tenemos- tranquila. Y aunque vamos recibiendo críticas, quejas o reproches, muchas veces estos no tienen que ver con nosotros. Casi siempre tienen que ver con las veces en que la persona había vivido una situación similar -generalmente muchos años atrás cuando esta era joven-. 
Casi nada es personal; casi todo es proyección, por  parte de la otra persona, pero-ojo- también de nuestra parte hacia los otros, incluidas nuestras relaciones cercanas. ¿Podría ser, pues, que cada vez que nos sentimos ofendidos, estamos en realidad interpretando mal a la otra persona?

Preguntas que puedes hacerte: 
  • Me siento ofendido: ¿Cuál es el motivo de que estas palabras resuenen en mi? 
  • Me siento mejor/superior a la otra persona y en seguida se disparan mis juicios. ¿Estoy escuchando de verdad a la otra persona? 
  • ¿Cuál puede ser el motivo de que esta persona me dice lo que me está diciendo? 
  • ¿Qué puedo aprender de esta persona? 
  • ¿Hasta qué punto puedo decir que mis valores son míos de verdad, o son fruto de creencias aprendidas en mi juventud? 
  • Es posible que no comparta los valores de la otra persona, pero en ¿qué me estoy basando si los condeno? 
  • ¿Qué puedo hacer para que se sienta entendido/escuchado? 
  • Si cabe, ¿puedo introducir una nota de humor? (Es una tendencia PAS de tomarse demasiado en serio).
Una vez que te des cuenta de que la supuesta crítica no es un ataque, sino una proyección personal del otro, de su impotencia o de su dolor, podrás soltar tu sentimiento de ofensa. 
Quiero añadir que la capacidad de sentir empatía figura entre los puntos positivos del rasgo de la alta sensibilidad. Sin embargo, no es algo que nos suele venir de manera automática. A veces, cuando nos vemos implicados a nosotros mismos como en los casos anteriormente descritos, esta capacidad es tapada por la propia subjetividad. La propia emocionalidad hace que la objetividad desaparezca. Las preguntas nos pueden ayudar de volver a encontrarla.

sábado, 10 de mayo de 2014

Dónde puedes encontrar mi libro...

¿Tienes ganas de darte un capricho? 
¿Buscas un libro interesante para obsequiar? 
Has pensado en mi libro que trata sobre la Alta Sensibilidad? Aparte de que es un buen regalo en si, ayudarás a que el rasgo de la Alta Sensibilidad se vaya conociendo más y más, con lo cual nos harás un enorme favor a todos los PAS, y especialmente a los niños que luchan con este rasgo y no saben muy bien como encauzarlo.
Lo puedes conseguir en formato papel, pero también en versión digital (pdf). Lo pides, y te lo mandamos. Aquí lo puedes pedir en la web. Pero también lo puedes conseguir en las siguientes tiendas: 

Palma:         Herboristería Tawara (Carrefour gen Riera)
                 Librería Dual
                 Librería Literanta
                 Librería Drac Magic
                 Librería Colon
                 La consulta de SaludNaturalmente (Sta Catalina)
                 Herboristería Biodespensa (Andrea Doria) 
Santanyi:    Ecoteca, C/Centre 6 
Campanet:  Masajes AJ

Lanzarote:  Librería Lanzarote 
Madrid:        Librería Paradox  
Malaga:      Librería Prometeo 
Ourense:    Librería Eixo 
Vitoria:       Consulta Marisa Fernandez

lunes, 5 de mayo de 2014

Altamente Sensible y tener una vida equilibrada

Aquí, en Mallorca, estamos al principio de una nueva temporada turística; es durante los meses de verano que muchísima gente de aquí encuentra un trabajo. Trabajar en el turismo suele ser duro; conozco bastantes casos de personas que trabajan los siete días de la semana y a diez horas el día (a veces incluso más). Un ritmo laboral de este tipo está lejos, muy lejos, de lo que yo llamaría una vida equilibrada del tipo que a las personas altamente sensibles les convenga. 

Podemos decir que en la vida tenemos tres actividades principales: trabajo, ocio (familia y hobbys) y dormir. Si el día y su noche tienen 24 horas, el equilibrio perfecto sería de 8 horas para el trabajo, 8 horas para el ocio/familia y 8 horas para dormir. Ya veo vuestra sonrisa, porque sabemos que la realidad casi nunca se pinta así. Aparte de que en muchos países el horario laboral, aunque oficialmente es de 8 horas, ocupa mucho más horas entre el ir e venir, el horario partido, el trabajo que hemos llevado a casa, etcétera, hoy día tenemos el estrés añadido de La Crisis que hace que tenemos que trabajar más – el empleado porque su jefe se lo exige y porque no quiere acabar en la calle, y el dueño de una empresa o el autónomo porque tiene que luchar para mantenerse en el mercado y para pagar la cuota de "autónomos". Lo que esto significa es que tenemos sacrificar horas de ocio/familia y, en muchos casos también horas de dormir. Y si somos PAS y tenemos que vivir así, sacrificamos justamente aquello que es lo más importante, aquello que debe ser sagrado.

Sabemos desde el ámbito deportivo que entrenarse demasiado es contraproducente. Un atleta que no hace nada más que entrenarse no llega a mejores resultados, es más, se hace daño. Muchas personas trabajan tanto y con tal intensidad que la salud les presenta factura en forma de ataques de ansiedad, depresión, dolores de cabeza, hipertensión o problemas intestinales. Y si esto les pasa a todo el mundo, los PAS somos los primeros en pagar este precio.

En cuanto rompemos este equilibrio vital de 8 horas para cada actividad principal, agotamos tanto el cuerpo como la mente. En lugar de ser más creativos y tener la suficiente energía para realizar nuevas ideas, lo que pasa es que nos vemos cada vez con menos fuerzas y con más nervios, e incapaz de pensar en soluciones positivas para hacer frente a los desafíos de todos los días.

¿Qué podemos hacer?
Si me permitís, os quiero dar cinco consejos. Si ya tenéis un buen sistema para vigilar vuestro equilibrio, no cambiéis. Cada uno es diferente, y también en "los sistemas" tenemos que encontrar nuestro equilibrio personal. Estos consejos por lo tanto no pretenden ser más que una orientación.
  • Considera tus horas de trabajo en término de horas efectivas de trabajo, opuesto a las horas que "pasas en el trabajo." Sé consciente de tus actividades, y te sorprenderás cuando te des cuenta como en realidad distribuyes – o pierdes- tu tiempo. Famosas trampas son mandar muchos correos electrónicos, pasar mucho tiempo utilizando el móvil o el tablet para contestar mensajes que no exigen contestación, chats y Facebook o Twitter. Apunta el tiempo que dedicas a este tipo de actividades. El tiempo innecesario que dedicas a esto, es tiempo que te quitas del tiempo productivo en el trabajo, de pasar tiempo valioso en casa o practicando algún hobby o de tus sagrados horas de sueño.

  • ¿Cuáles son tus prioridades? Haz una lista empezando con la tarea más importante, acabando con la de menos importancia. Igual ves la posibilidad de borrar las últimas. ¿Hay algo que puedes delegar? Mientras te mantienes en la postura de que todo es una emergencia y que tu eres el único que puede resolverla, estarás todo el tiempo apagando fuegos en lugar de realizar cosas concretas. Concéntrate en lo que es absolutamente necesario, y una vez completada una tarea, puedes empezar con la segunda más importante – y así sucesivamente. En este sentido tengo que nombrar dos trampas PAS: el control y la perfección. Puede ser una buena idea la de preguntarte (o preguntarlo a personas de confianza) hasta que punto tienes la tendencia de querer controlar o de buscar la (inexistente) perfección

  • Haz tu plan. Muchos no tienen un plan, y muchos que sí lo tienen, lo guardan en un cajón y nunca lo vuelven a mirar para ver hasta donde han progresado. Un plan te permite medir tu progreso y ver si estas en camino de alcanzar tus metas deseadas. Sin plan con objetivos en el tiempo es más que probable que acabarás abrumado y agotado.

  • Si puedes, dedica menos horas al trabajo. Pregúntate ¿qué haría si me veía obligado a trabajar menos horas y siendo más eficaz con el tiempo disponible? Muchos se ven obligados de hacer justamente esto una vez que, por un exceso de estrés prolongado, sufren problemas de salud como ansiedad, depresión o burnout, o, también, cuando su pareja les haya dejado para siempre. Creando esta necesidad antes de que pase algo dramático, te obligas de actuar de una manera más enfocada, eficaz y productiva. Y responsable.

  • Busca maneras de maximizar los cuatro pilares de la salud: nutrición, ejercicio, sueño y relajación. Evita demasiado cafeína, y procura no entrar en el espiral negativo de cafeína durante el día, y alcohol y calmantes (en todas sus formas) por la noche. Aprende técnicas de relajación, inclusive las de la meditación visual o guiada. Escucha música, aprende a tocar un instrumento o búscate un hobby como, por ejemplo, la pintura, el dibujo, la escritura o la fotografía. Y no olvidemos el ejercicio. Ejercicio repetitivo es ideal para quitarte el estrés, pero muchos PAS prefieren yoga y tai-chi para mantenerse en forma. Y para terminar – nada, pero nada es tan efectivo como dormir bien y suficiente. 
Espero que esto os sirva de algo, por lo menos para tomar conciencia de la importancia de cuidaros y de coger ese espacio imprescindible para quitar el exceso de estrés y cargar las pilas. Es importante tener en cuenta que, como PAS, te saturas antes que una persona con una sensibilidad mediana. El hecho de que continuamente estamos recibiendo una gran cantidad de estímulos sensoriales, hace que nuestra "esponja" se llena antes y que, por lo tanto, tenemos una mayor necesidad de desconectar para cargar pilas. 
 
Para aquellos que penséis que no podéis pintar, os dejo este vídeo encantador para que os deis cuenta que todo el mundo puede pintar y que se trata en primer lugar del proceso de trabajar con formas, colores y materiales, y no de que todos acabéis siendo famosos. El vídeo habla de pintura, pero evidentemente también vale para tocar un instrumento, escribir un relato, sacar fotos... 

miércoles, 9 de abril de 2014

La Persona Altamente Sensible en la Cama

Hace unos días, en Facebook, alguien colgó un artículo con el título: La posición de una pareja al dormir puede revelar mucho sobre la relación. Curioso artículo y una perspectiva interesante que, no lo dudo, dice mucho sobre las parejas y su relación. Sin embargo, la cosa puede ser más complicada si uno de los dos es una persona altamente sensible. Vamos a ver qué pasa...

Como os he explicado más de una vez, el PAS tiene los sentidos muy desarrollados, o sea, percibe todo con mucha más intensidad que una persona con una sensibilidad, digamos, normal. Es un hecho que sus ojos registran un sinfín de detalles que la mayoría de personas no ven, pero también huele con más intensidad, escucha más y tiene un tacto muy sensible. Se dice que la alta sensibilidad es un don, y estoy de acuerdo: lo es. Tener mucha sensibilidad te permite disfrutar de las cosas en un nivel muy profundo, algo que aporta un enorme enriquecimiento anímico-emocional.

Estás vivencias intensas sin embargo, no solo suelen aportar alegrías. Una elevada sensibilidad puede traer problemas en el día a día, y bastante se suele hablar de ello. Entre los muchos momentos en que el PAS puede tanto disfrutar de su sensibilidad cómo verse afectado por ella, está el momento de compartir la cama con su pareja, sobre todo si la pareja no es PAS y no entiende ciertas reacciones de su querid@ PAS.

La gran mayoría de PAS dicen preferir dormir solos. Esto no lo digo yo, sino que fue el comentario predominante al responder al artículo citado. Lo confieso, no me extrañó nada; de hecho yo también pienso así, pero con el matiz de que mi pareja es PAS, no cuestiona mis rarezas y me siento bien durmiendo a su lado.

La preferencia de dormir a solas encuentra su explicación en el hecho de que nuestros sentidos siempre se encuentran en estado de alerta. Los que habéis leído el libro de Elaine Aron, seguramente os acordáis de la historia que cuenta sobre el incendio en su casa cuando era niña: cómo ella se percató del olor del humo, despertó a sus padres y logró salvar a su familia. Es un ejemplo extremo, pero sí explica algo sobre cómo dormimos los PAS. No solamente nos cuesta desconectar, sino que, incluso estando desconectados, seguimos percibiendo olores, ruidos, texturas

A muchos PAS les cuesta “soltar” el día, soltar las vivencias, soltar las preocupaciones. Esto para empezar. Si encima tenemos a nuestro lado a una persona que nos aporta información sensorial que en ese momento no precisamos, más nos va a costar dormirnos. Si digo “información sensorial”, en este caso en concreto pienso en cosas aparentemente tan inocuas o insignificantes como puede ser el contacto físico de otro cuerpo (su diferente temperatura, su peso, algún pelo que hace cosquillas…), el flujo de su aliento en nuestra cara o en la nuca, el ritmo de su respiración o algún sonido que es producido por la persona de al lado, como la misma respiración o su ronquido. Evidentemente molesta todavía más si la otra persona se mueve mucho durante el sueño. Y, escribiendo esto, me viene a la mente un novio que tuve, que tenía la costumbre de despertarse de madrugada, encender la luz y leerse un buen libro. Aunque le dijera que tanto la luz como el sonido al pasar las páginas me molestaban, él siempre me decía con mucho cariño: “Tu, tranquila, no pasa nada. Duerme. Solo quiero leer un rato”. Ahora, sabiendo de la alta sensibilidad y todo lo que conlleva, me río, pero en aquel momento me exasperaba el hecho de no sentirme comprendida.


El sexo
Ahora que estamos hablando de “La Cama” quiero aprovechar de decir unas palabras más sobre un tema importante del que no se suele hablar mucho entre los PAS. Es comprensible, porque es algo íntimo y, aparte de que los PAS suelen ser muy recelosos en cuanto a su intimidad, también es verdad que generalmente somos un poco vergonzosos.

Evidentemente somos muy diferentes y no hay reglas generales, pero sí hay ciertas “constantes” en cuanto a la experiencia de estos momentos tan íntimos como la vivencia del sexo. Claro, la enorme sensibilidad puede darnos experiencias extraordinarias como llegar a ver colores o llegar a escuchar la música más bella. Pues sí, para la mayoría de los PAS, hacer el amor es algo no solamente muy intenso, sino también muy profundo. Sin embargo, es un hecho que la extrema sensibilidad de nuestros sentidos también puede aportar momentos de malestar. Más de un cliente me ha contado cómo, en estado de excitación, su piel se hace tan sensible que el contacto de otro cuerpo, el simple roce, le produce una sensación de dolor. Si no sabes que esto es algo que te puede pasar como PAS, existe el triste riesgo de que te veas como una persona con graves problemas sexuales. Ahora, sabiéndolo, no solamente lo podrás explicar, sino incluso puedes decidir cambiar un poco el juego erótico, tomándolo con más calma y, por ejemplo, con pequeñas pausas.

Aparte de eso, conviene tener en cuenta el fenómeno de la saturación. Sabiendo que los sentidos del PAS captan miles de veces más información que los sentidos del no-PAS, comprenderás que puede pasar que la intensidad con que vives el juego amoroso te llegue a saturar y que te bloquees en el momento menos oportuno. Tranquil@, querid@ PAS, admito que puede ser muy frustrante tanto para ti como para tu pareja, pero de nuevo insisto en la necesidad de pensar en maneras de limitar el exceso de información que vayas recibiendo… seguro que se te ocurren modos de minimizar luces, sonidos, perfumes, estrés por tener poco tiempo, ya que es por ahí por donde van los tiros.

Si tu relación sufre problemas de este tipo y si tu pareja no es PAS, igual es una buena idea intentar explicar tus vivencias desde la perspectiva PAS. Evidentemente puedes enseñarle este artículo para mayor claridad, y si te queda alguna pregunta respecto al tema o si te interesan unas sesiones de coaching para trabajarlo, ya sabes donde encontrarme. 

lunes, 10 de marzo de 2014

HSP, enamorarse y la dependencia emocional


Ha empezado el bonito mes de Marzo, el mes en el que –por lo menos en el hemisferio norte- se nota por todos los lados que la primavera está a punto de empezar. El aire parece más vivo, los rayos del sol cada día son más cálidos y más intensos y mires donde mires, parece haber más ligereza en las emociones y en las relaciones personales. El sol ha vencido a los días oscuros del invierno, y se nota. 
Es también el mes en que mucha gente se enamora. Enamorarse tiene algo de querer expandirte, de hacerte más grande y de incorporar a otro ser humano a tu campo energético. La naturaleza se expande, las personas también. El sol, el aumento de las horas de luz y la temperatura, nos invitan a expandir. Si cierras un momento los ojos y consigues sentir esa emoción de estar enamorado, notarás esa sensación de expansión, ¿no es cierto? 
Es maravilloso, estar enamorado, creo que todos estamos de acuerdo. Pero si eres PAS, ese enamoramiento puede ser un camino lleno de trampas. La mayoría de esas trampas están relacionadas con, precisamente, esa sensación de expansión.
Al expandirte, al hacerte más grande, tus antenas emocionales (la metáfora de las flechas de Cupido me parece ¡absolutamente genial!) salen afuera y se centrarán en el objeto de tu amor. Como PAS, es probable que te fijes mucho más en él o ella que en ti mismo, en tus propias necesidades, y harás lo que puedas para agradar a esa otra persona. Cuando mi amorcito está feliz, yo también lo estoy. Das de tu tiempo, de tu energía, de tu corazón (a veces también de tu bolsillo) y no paras de dar mientras que posiblemente te olvidas a ti mismo en el proceso.   
Así puede pasar que pases un tiempo felizmente enamorado, nutriéndote del gozo y del bienestar de tu pareja. Es la imagen de esa persona feliz y contenta que te da la sensación de que los dos tenéis algo muy especial. Cada vez estás más pendiente de él o de ella… le miras y le observas para ver si está bien o si a lo mejor necesita algo. Y cuando notas alguna carencia, en seguida vuelas para aportarle lo que, según tu, necesita. Te gusta mimarle, ¿verdad? Y si te hace saber mediante un beso, una sonrisa, una caricia o una palabra que te agradece el gesto, más feliz te sientes. Te demuestra que te quiere. 
Con el tiempo la nueva relación se convierte más rutinaria; el lógico resultado del hecho de que os vais conociendo mejor. Mientras que tú, como PAS, sigues sacrificándote por tu amor para hacerle ver que estás por él o por ella, tu amorcito a lo mejor se va asentando en la comodidad y cada vez recibirás menos gestos amorosos. Quizás te esforzarás más y más, porque  estos gestos son muy importantes para ti. 
¿Te acuerdas de los saboteadores? Pues, los saboteadores adoran las dudas. Pensamientos de tipo: “Antes me daba un beso cuando le traía el café, hoy no me lo ha dado. Igual no me quiere ya”, “Se ha ido sin despedirse, ¿estará mosqueado conmigo?” son claros síntomas de que la duda, la inseguridad se ha instalado en tu corazón. Y así puede pasar que, poco a poco y sin que te des cuenta, llegues a crear una dependencia emocional... 
La dependencia emocional es el resultado de permitir que tu felicidad dependa del bienestar de tu pareja. Igual no te gusta escuchar esto, pero mientras busques la felicidad fuera de ti, como por ejemplo en los gestos de las otras personas, nunca la vas a conseguir.  Y no solo esto, te vas a agotar y te vas a estresar. ¿Y tu pareja? Pues, a lo mejor no me crees, pero es más que probable que se canse de ti y de tu continua atención. Se agobiará y se alejará, y te quedarás sin pareja y con un enorme dolor, un enorme vacío, un abismo en tu corazón. 
Lo sé, porque he estado allí. No una vez, sino varias veces. No lo entendía ya que, según mi idea, hacía lo que tocaba hacer en una relación: sacrificarme por el otro. Mientras tanto me he dado cuenta que no es así. Mientras tanto he aprendido que la mejor manera de perder un amor, es anularte a ti mismo sacrificando tus intereses, tus amigos y tus valores. Solamente si no renuncias a quien eres puedes amar desde la libertad. Cuando te amoldas a las (imaginadas) necesidades de la otra persona, sacrificas tu ser y vas regalando tu identidad. Si regalas lo que tú eres a otra persona, es lógico que te hagas dependiente. Y, ojo, no digo que no sea bueno compartir, que no sea bueno mimar a tu amor. Digo que si lo haces, que lo hagas porque te da la gana y no porque necesitas agradar a cambio de gestos que vayan afirmando el amor que tu pareja sienta por ti.

¿Cómo puedes saber que has caído en la trampa de la dependencia?  
  • Tus familiares y amigos empiezan a quejarse que nunca tienes tiempo para ellos. 
  • Antes hacías cosas para ti, tenías tus hobbies; ahora solamente compartes los hobbies de tu pareja. 
  • Empiezas a notar ansiedad y pensamientos de tipo: “Ya no me quiere” o “¿Habré hecho algo que no le ha gustado?” 
  • Notarás cada vez más cosas en el comportamiento ajeno que en el fondo no te gusta, pero no te atreves comentarlo por miedo de generar un conflicto que puede resultar en que se acabe la relación (tu gran miedo). 
  • Buscas excusas todo el tiempo para explicar tu “entrega” y para minimizar los “defectos” de la otra persona.

¿Qué puedes hacer para superar la dependencia emocional? 
  • Reconocer tus excusas por lo que son y admitir que has caído en la trampa de la dependencia. 
  • Trabajar la autoestima. Lo puedes hacer solo (hay mucha información en libros) o con un coach o terapeuta. 
  • Retomar las amistades y los hobbies de antes. 
  • Aprende a estar solo/a.  
  • No eres víctima. Toma la decisión consciente de que tu eres el dueño de tu vida. Puedes elegir de afrontarla de manera positiva y pro-activa.
Recuerda: En una buena relación existe un equilibrio sano entre dar y recibir. Para conseguir esto es de máxima importancia que cada uno mantenga su propia identidad y que no sacrifique amigos, familiares, hobbies... Compartir, sí, ¡y mucho!, pero no sacrificarte, dando todo que eres, todo que tienes. Dar y compartir desde el verdadero amor, desde la libertad.

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