domingo, 31 de enero de 2016

Alta Sensibilidad, introversión y extroversión



Cada vez aparecen más artículos sobre el rasgo de la alta sensibilidad. Cuando, hace unos ocho años, empecé a introducir este tema en España, mi gran sueño era que muchísima gente se llegara a familiarizar con las características de este rasgo. Y es cierto, este sueño se está haciendo realidad, lo cual me produce una enorme alegría. Lo que me preocupa sin embargo, es la información parcial y no pocas veces errónea que circula a través de diferentes medios. O informas de algo sabiendo de lo que hablas, o mejor no digas nada ya que puedes causar un gran perjuicio. 
Hace unos días, trabajando en Almería como invitada del Teléfono de la Esperanza, vino un equipo de Canal Sur para filmarme. Genial, y evidentemente no diré que no me gustara, al contrario. Pero luego, la emisora, el comentario que hicieron en la introducción del reportaje era: "...sentimientos que a veces pueden provocar trastornos". Como te puedes imaginar, los vellos se me pusieron de punta, ya que esta afirmación no es cierta, y decir este tipo de cosas puede provocar mucho daño. Lo que puede provocar el rasgo de la alta sensibilidad son elevados niveles de estrés, lo cual puede derivar en depresión, burn-out o enfermedades de todo tipo, siempre y cuando exista un componente genético relacionado.
Otro mensaje erróneo que voy encontrando en algunas de las muchas publicaciones que están viendo la luz es la afirmación de que las PAS son personas tranquilas e introvertidas. Lo correcto sería decir: La mayoría de las Personas Altamente Sensibles tienen un carácter introvertido, mientras una de cada tres, un 30 por ciento de ellas, es extrovertida. Podría parecer lógico que el ser sensible pueda llevarte a aislarte del mundo, a protegerte de él, lo cual sería la explicación perfecta para la introversión. Pero resulta que la alta sensibilidad y la introversión no son la misma cosa...
Elaine Aron explica cómo, en el inicio de su búsqueda del rasgo tal como ahora lo conocemos, se preguntó si "aquello que estaba investigando" no era simplemente la introversión, esa faceta de la personalidad que fue descubierta por Carl Jung. No tardó mucho en darse cuenta de que no, no eran la misma cosa, ya que las características que ella iba desvelando, apuntaban a otra cosa, a algo más complejo. Al final llegó a la conclusión de que el rasgo que ella había descubierto se basaba en un sistema neurosensorial sensible, y alguien puede tener ese sistema neurosensorial sensible tanto si es introvertido como si es extrovertido. Siendo PAS, da igual si eres introvertido o extrovertido, la enorme cantidad de información que vas recibiendo llegará a sobre-estimularte o agobiarte de la misma manera, con la única posible diferencia que la persona extrovertida se saturará a veces antes ya que su tendencia, en comparación con la PAS introvertida, es de desenvolverse bien en situaciones con mucha gente y jaleo por el simple motivo que es lo que le gusta. Si oyes de una PAS a quien le gusta la discoteca, es más probable que sea una PAS extrovertida. Si una PAS ha crecido en una familia numerosa, o en el centro de una gran ciudad con mucho ruido y tráfico, es probable que no le molesten los grandes grupos de personas ni los centros comerciales, hasta que la capacidad de acoger y manejar información llegue a ese tope que los PAS tenemos y la persona tendrá que desconectar y aislarse para "almacenar" ese gran exceso de estímulos recibidos.
También solemos confundir la alta sensibilidad con timidez. Más de una vez he leído que "las PAS son tímidas y les cuesta relacionarse". Igual de verdad sería -y no suelo leerlo- "las PAS son abiertas y espontáneas y les encanta relacionarse".  No es el hecho de ser altamente sensible, de tener el sistema neurosensorial sensible, lo que nos hace "tímidos" o "abiertos y espontáneos".  Una persona, PAS o no, puede ser tímida o espontánea; es otra faceta del carácter que para nada es inherente al rasgo del que estamos hablando. Ahora, eso sí: la gran mayoría de las PAS se siente insegura y tiende a sufrir de una baja auto-estima que hace que posiblemente le cueste empezar o mantener una conversación con alguien que no conoce, pero también puede pasar que un entorno nuevo con mucha gente nueva le produzca tanta estimulación sensorial que se sobre-active o se bloquee. De la misma manera, existen esas PAS extrovertidas a quienes les encanta relacionarse y conocer gente nueva; aunque para ellos también llegará el momento en que no puedan recoger más información y decidan retirarse.
Concluyendo, podemos decir lo siguiente: Decir que una de las características fundamentales de las PAS es su introversión es un error. Sabemos que existen PAS más bien introvertidas, pero también, aunque en menor medida, existen PAS extrovertidas. Ambos grupos llegan a sobre-estimularse por un exceso de estímulos sensoriales, los primeros pueden tardar más, los segundos casi siempre tardan menos. Los primeros tenderán a buscar entornos más bien tranquilos con relativamente poca información sensorial, mientras que la tendencia de los segundos es justamente la contraria, la de buscar gente y jaleo, llegando a saturarse de la misma manera y generalmente en menos tiempo.

Espero que con esta nota el tema quede claro: Ser altamente sensible no es ser introvertido o extrovertido. Una persona, igual si es PAS o no, puede ser introvertida o extrovertida, porque estamos hablando de dos cosas distintas, de la misma manera que hay personas, PAS o no, a las que les cuesta entrar en acción y otras que tienen una personalidad muy activa. La confusión es comprensible, pero es importante saber distinguir para poder llegar a un diagnóstico correcto. 

jueves, 31 de diciembre de 2015

Ser PAS, un año nuevo y buenas intenciones

¿Tienes hecha tu lista de buenas intenciones? ¿Tienes claro que este año será un año mucho mejor -y con diferencia- que el año pasado, que finalmente vas a salir de tu zona de confort para efectuar muchos cambios positivos? ¿Vas a dejar de fumar? ¿Perder peso? ¿Empezar con clases de yoga/ inglés? ¿Pasar más tiempo con tus hijos/ padres/ hermanos/ pareja? ¿Resolver ese conflicto de hace años con la persona que fue tu mejor amiga? ¿Adoptar un perro/gato? ¿Escribir tu libro?
Sé de muchísima gente que hace una lista de este tipo y también sé que gran parte de esas personas no llega a cumplir ni uno de sus objetivos; cada año hacen una lista de este tipo, cada año su objetivo es cumplir con los puntos estipulados, y cada año pasa lo que pasa.

Te confieso que nunca he hecho listas con  buenas intenciones. No sé decirte exactamente por qué, pero si miro en mi interior me doy cuenta que tiene que ver con el hecho de que una lista es algo concreto, un especie de contrato hecho con uno mismo y no cumplir un contrato es para mí  algo que va en contra de mis principios. Con otras palabras, si sabes que no vas a poder hacer lo que -por escrito- te propones, mejor prescindir del contrato. Escribiendo esto, me doy cuenta que mis valores pesan más que mis objetivos. Y esto, la relación entre objetivos y valores, será el tema del primer artículo de 2015. 

Valores
Una manera de definir valores puede ser: "Valores son las directrices de nuestra vida, son las guías que determinan nuestro comportamiento. Sin valores, las pequeñas acciones de todos los días, nuestro comportamiento, sería algo sin sentido. Por tanto, los valores pueden ser vistos como continuos patrones de comportamiento, algo que siempre está allí radiando su influencia. No es algo que se vive solamente una vez, un valor no es algo que puede figurar en tu lista de tareas y que, una vez acabada la tarea, puedes borrar. No. Los valores determinan tus acciones y tu actitud. 
Si en tu lista para el 2015 figura "pasar más tiempo con mis hijos", es más que probable que esa intención sea uno de los aspectos que son resultado del valor "ser buen padre". Pasar más tiempo con los hijos es pues el resultado de lo que significa para ti "ser buen padre". En este sentido tendrás más resultados como, por ejemplo, darle comida sana y pocas chuches, vigilar los ritmos para que tu hijo duerma lo suficiente, abrigarle contra el frío, de bebé cambiarle los pañales, etcétera. Tu comportamiento en cuanto a tu hijo se refiere, es pues el resultado de tu valor de ser buen padre. 
De la misma manera, mirando algunos otros objetivos, tanto "perder peso" como "dejar de fumar" pueden ser resultados (acciones o  consecuencias) del valor que pueda ser: "mi cuerpo es mi templo y cuido de mi templo". Resolver un conflicto puede ser la consecuencia de un valor como sería: "Vivir mi vida desde la paz interior". O sea, el valor es "vivir en paz", y la tarea puntual que es un resultado de ese valor, sería resolver el conflicto. 
Es importante tener claro cuáles son tus valores. Podrías pensar en cada faceta de tu vida y preguntarte cómo quieres ser. ¿Cómo quieres ser como hijo/ pareja/ hermano/ padre/ amigo/ vecino/ colega etcétera? Si apuntas tu comportamiento ideal, tendrás tus valores. O sea, valores tienen que ver con la persona que quieres ser haciendo lo que para ti, en tu vida, tiene importancia. 
El premio adicional que te llevas cuando consigues vivir en armonía con tus valores, es que tu vida cada vez cobrará más sentido con lo cual se irán reduciendo los niveles de estrés, algo que a cada PAS nos conviene más que nada. Manteniéndote en tu camino vital (marcado por tus valores) te quitará mucha preocupación y nervios, ya que eliges aquello que te conviene y que te hace sentir bien.

Objetivos
Es un hecho que muchas personas no tienen clara la diferencia entre valores y objetivos. Tienen que ver, pero no son lo mismo. Y si tú eres una de esas personas que hacen listas con buenas intenciones para el nuevo año, y si quieres que tus intenciones se cumplan, más vale que entiendas bien la diferencia y que sepas conectar cada intención con el valor que forma la base de tu objetivo. Si entiendes que quieres dejar de fumar porque para ti es importante el hecho que tu cuerpo es tu templo y que te comprometes a cuidar ese templo, la probabilidad de que consigas lo que te plantees es mucho mayor. O sea, es algo más y profundo que una motivación, aunque tiene que ver con esto. Si te quedas en una frase vacía como "quiero dejar de fumar porque fumar no es sano", te garantizo que no lo vas a conseguir. 
Objetivos, pues, son estaciones en lo que es tu camino vital. Cumples objetivos porque tu actitud de base (la persona que quieres ser) te lo pide. Los objetivos te ayudan avanzar en este camino. Te lo propones, lo haces, avanzas y buscas otro objetivo en la misma línea. La línea, el camino, es el valor; los puntos que vas alcanzando y tachando de la lista (¡misión cumplida!) son los objetivos. 
Te daré otro ejemplo: Tu objetivo es empezar con clases de inglés. Aprender inglés es una estación a alcanzar en el camino vital de tu necesidad de seguir aprendiendo y creciendo, de ganar conocimiento (valor). Otras estaciones pueden ser aprender alemán, yoga, tocar la guitarra, recibir algún tipo de formación, etcétera. 
Uno más: Un valor puede ser que te gusta viajar. Este gusto, esa necesidad, es algo que siempre está presente en tu manera de vivir la vida, mientras que viajar a París, a Nueva York o a Tailandia serían los objetivos: una vez que has estado allí, puedes borrar ese lugar de tu lista... mientras que el amor por viajar sigue allí.


Conocer tus valores para cumplir tus objetivos
Antes de escribir los objetivos, tus buenas intenciones para el nuevo año, haz una lista con tus valores. Ten claro que los valores son determinantes para tu actitud frente a tu comportamiento diario y te hacen ver cómo quieres enfrentar el día, en que te tienes que basar a la hora de tomar decisiones y determinan la persona que eres y quieres ser. Te ayudan entender porque actúas de la manera A o de la manera B. 
Si utilizas tu lista de valores para buscar el sentido de los objetivos que te quieres poner y si reflexionas sobre la conexión entre los dos, tu objetivo cobrará mucho más "fondo" y más "peso" porque cumplirlos te ayudará ser la persona que quieres ser. Y si uno de los objetivos que te hayas propuesto no se casa con ningún valor tuyo, pues, casi mejor que lo borras de la lista porque te garantizo que es tiempo y energía perdido.


Resumiendo: 
  • Divide tu vida en facetas (hijo, padre, pareja, hermano, colega, etcétera) 
  • Pregúntate ¿Cómo quiero ser según cada faceta? (fiel, honesto, siempre disponible, abierto, puntual, etcétera) y apúntalo 
  • Haz una lista con "buenas intenciones" ¿Qué te hace ilusión?
  • Busca los valores que forman la base, que son la guía, de las intenciones que has apuntado. 
  • Bajo cada intención u objetivo, apunta el valor encontrado y escribe algo sobre la relación entre ambos.
¡Te deseo un buen año con objetivos cumplidos y estaciones alcanzadas, llegando PAS-ito a PAS-ito a la persona que quieres ser!

domingo, 27 de diciembre de 2015

Conferencia y Taller en Almería, 22-23 de enero 2016 y Málaga 8-9 abril


El próximo viernes 22 de enero daré 
una conferencia en ALMERÍA

¿QUÉ ES LA ALTA SENSIBILIDAD?

como invitada del Teléfono de le Esperanza

para información, pincha aquí

La charla es gratuita. 




El día después, 23 de enero, daré un taller:

CONOCE Y SANA TU LADO ALTAMENTE SENSIBLE

para más información pincha aquí
para reservar plaza: El Teléfono de la Esperanza 950 26 99 99

el taller NO es gratis; la inversión es de 40 euros


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Repito la conferencia en 

MÁLAGA

viernes 8 de abril
a las 19:00

información y reserva de plaza


 Al día siguiente tendrá lugar el curso, de nuevo con Pablo Villagran:

sábado 9 de abril
hora: 10:00 - 14:30

información y reserva de plaza


lunes, 30 de noviembre de 2015

La Persona Altamente Sensible en la época de fiestas: dar y recibir

Lo que para unos no representa ningún problema -regalar un objeto, tiempo o atención y, de la misma manera, recibir un regalo material, el hecho de ver que los demás nos dedican su tiempo o nos halagan con algún cumplido-, a otros, no solamente es algo que les cuesta, sino que además les puede suponer un auténtico problema. Me explico...

Una de las características del rasgo de la alta sensibilidad es el ser enormemente generoso, una generosidad -en algunos casos- sin límites. Esto es, por ejemplo, el caso de Lisa, una mujer PAS que es todo corazón. Ella da, da y da. Es tan sumamente consciente del sufrimiento ajeno, que más de una vez ha dado no solamente su tiempo y su cariño, sino sus ahorros e incluso su último sueldo para que otra mujer pueda vivir decentemente en un pisito con comida, calefacción y ropa. Y Lisa se quedó con la cuenta vacía, sin dinero para pagar la luz y el gas y en cuanto a la comida, bueno, en la despensa todavía quedaba algo. Y como Lisa es así, no piensa en si misma sino siempre en los demás, mucha gente la conoce por su bondad y acude a ella para pedir, pedir lo que sea. Ahora Lisa no puede más. Tiene deudas y está agotada. Y, además, está decepcionada.

"Siempre vienen a mí, saben que doy. Me utilizan. Se presentan como amigos, pero no lo son, porque se enfadan cuando no doy todo lo que piden -solo porque no tengo más y no porque no puedo dar- y se portan fatal. No sabes cómo me hablan y me acusan. Claro, me enfado con ellos, pero luego lo olvido todo y, cuando vuelven a pedirme algo unos meses después, vuelvo a dar". Lisa está mal. No tiene más fuerzas y sabe que tiene que hacer algo. "Tengo que hacer limpieza en mi vida: necesito separar los verdaderos amigos de los falsos amigos y tengo que tener presente siempre quiénes están en la lista de los malos, en lugar de olvidarme de sus insultos o de su manera de aprovecharse de mi..."

Lisa da todo lo que tiene y más, y le cuesta recibir; lo sé, porque también la conozco fuera de las sesiones de coaching. Le cuesta incluso aceptar que la invites a comer: te acompaña pero no pide nada, alegando que come muy poco y no tiene hambre. Y puede ser verdad, porque está muy delgada, pero como entiendo su forma de ser, lo que siente y su forma de actuar, estoy convencida de que el hecho de que no acepte mi invitación no tiene nada que ver con si tiene hambre o no.

Hablando sobre su decepción y la necesidad de borrar a la gente mala de su vida, Lisa se dio cuenta que tiene la autoestima por los suelos. Se siente utilizada, pero solamente se siente así ahora, ya que antes, cuando tenía para dar, se sentía útil: "Me gusta ayudar, siempre me ha gustado. Y no se puede dejar a una mujer que necesita ayuda sin techo y sin comida", dice. "Hay que ser solidaria". ¿Y quién le ayuda a ella? Ella no pide ayuda, pero su mensaje está claro, ahora es ella quien necesita ayuda. Pero no lo dice. No es capaz de decirlo.

Quien tiene la autoestima baja piensa -inconscientemente o no- que no merece nada. La tendencia es la de ver a todos como mejores de uno mismo. ¿Por qué Lisa no es capaz de ver que ella también merece una casa, calor, comida y ropa? ¿Por qué cree que otra mujer lo necesita más que ella y, como consecuencia, le regala todo lo que tiene y se queda casi sin nada? Le ha costado aceptar que necesita trabajar su autoestima: se merece todo y más. Y, sí, siempre está bien compartir, pero con un límite. También le ha costado  ver que no puede culpar a la gente que le viene a pedir; ella les ha enseñado que es una fuente -casi- inagotable de dar, dar y dar, siendo este el mensaje que ha dado al mundo... ¡Es lógico que la gente acuda a ella! Quizá no es tan lógico que se enfaden cuando no tiene para dar, pero, en el fondo, ella no les puede culpar de eso.

La mayoría de las PAS tienen la autoestima bastante baja. Para alguien que tiene una imagen pobre de sí mismo, es más fácil dar que recibir, siendo Lisa un ejemplo extremo de esto. Si te reconoces en esta característica, en el hecho de que te es mucho más fácil dar que recibir, puedes hacerte varias preguntas:
  • En una escala de uno a diez, ¿dónde está tu autoestima?
  • ¿Por qué te es más fácil dar (más de lo que te puedes permitir)? ¿Cuál es, para ti, el "premio" emocional del acto de dar? ¿Tiene que ver algo con agradar? ¿Con el hecho de que te cueste decir "no"? Si crees que la otra persona lo merece más que tú, ¿En qué te basas?
  • Si alguien te quiere dar algo (un cumplido, una invitación, un regalo, su tiempo...) ¿qué sientes? ¿Por qué sientes lo que sientes?
  • Si siempre das y das, y ha llegado el momento en que tú necesitas algo, pero nadie se ofrece a ayudarte, ¿te sientes decepcionado? ¿Te sientes "víctima" y acusas a todos aquellos a quienes habías ayudado? ("Con todo que yo siempre he dado, ayudado, ofrecido...").
  • Si te sientes víctima, traicionada y decepcionada, ¿eres capaz de darte cuenta de que tu estado es causado no tanto por la "culpa" que crees que tienen los demás, sino por el hecho de que tú mismo eres responsable de tu situación porque nunca has puesto límites y nunca has dicho de una forma clara que necesitas ayuda? ¿Ves claro que nadie te ayuda porque no pides ayuda? ("Necesito que me dejes un paquete de arroz", "Necesito que me prestes diez euros para ir a comprar lo mínimo - te lo devuelvo el mes que viene", etcétera.
Espero de todo corazón que Lisa, a la que valoro mucho, sea capaz de darse cuenta que no solo vale un montón, sino que debe aprender a cuidarse como se merece y poner límites a su generosidad. Cuidarse a uno mismo no es egoísmo. Hasta en los aviones nos enseñan que, en caso de que se perdiera la presión en la cabina, primero tenemos que colocarnos la máscara de oxígeno a nosotros mismos, para luego ayudar a los demás. El mensaje está claro: solamente si tú estás bien puedes ayudar adecuadamente a los demás.

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miércoles, 25 de noviembre de 2015

Dónde puedes comprar mi libro

Las fiestas se están acercando, y muchos me preguntan dónde pueden adquirir mi libro. Aquí va la respuesta...

La manera más fácil de comprar mi libro tanto en versión papel como versión digital (e-Book) es hacerlo on line. Para eso, puedes pinchar aquí.

El mismo enlace te proporciona información sobre el contenido.

Si no quieres pagar con tarjeta y prefieres hacerme una transferencia bancaria, mándame un correo y te doy la información que necesitas.

Puedes comprar la versión digital (y ver reseñas) en Amazon.com o en La Casa del Libro

Y luego también lo puedes comprar el las siguientes librerías/tiendas:

Palma de Mallorca:

  • Herboristería Tawara, Carrefour General Riera
  • LLibres Colom, plaza Patines
  • Librería Drac Magic, plaza Patines
  • Literanta, Ca'n Fortuny 4A 
Lleida
  • Librería y Papelería Caselles, C/Major
Málaga:
  • Librerías Proteo y Prometeo, Puerta Buenaventura 3
San Sebastián:
  • Elkar Banaketa, C/ Portuetxe 88
Valencia:
  • Librería Sambori, C/Mestra Monforte 21, Paterna
  • Casa de la Armonía C/Periodista Llorente 5, Valencia
Murcia:
  • Librería Papiros, C/Canovas del Castillón 70, Jumilla
Tenerife
  • Librerías La Palma, Avd. Carlos Fco Lorenzo Navarro, 24
    LOS LLANOS DE ARIDANE, Sta Cruz de Tenerife

  • Librería Unicornio, C/Santa Rosalía 24, Sta Cruz de Tenerife
El Ferrol
  • Librería Central librera, C/Dolores 2
Durango:
  • Librería Urrike, C/Kalebarria s/n 
Granada:
  • Librería Rueda, C/Apolo 8
Madrid:
  • Fundación Emotivity, Plaza Luca de Tena 3, 48045 Madrid, Tel: 646473166
Almería:
  • Teléfono de la Esperanza, Calle Francia 131, Almería, 902 50 00 02


martes, 17 de noviembre de 2015

Las 4 características principales de la alta sensibilidad

Las cuatro características esenciales para poder cualificar como persona altamente sensible (PAS) son: 
1. Procesar la información de manera muy profunda (dar vueltas a los temas, rumiar...)
2. Una intensa emocionalidad y empatía
3. Sobre-estimularse por recibir un exceso de información
4. Tener los sentidos mucho más sensibles (desarrollados) que la gran mayoría de la gente. Es tener una elevada sensibilidad sensorial y -por tanto- ser sensible de cara a sutilezas.
Si esto te suena, a lo mejor te interesa leer mi libro; o, de la misma manera, si conoces a alguien con este perfil, ¿qué te parece de regalárselo para las fiestas? 
Lo puedes pedir aquí:  
PEDIR LIBRO

jueves, 29 de octubre de 2015

Altamente Sensible y los juicios

¡Eres torpe! ¡No seas quejica! ¡Tanta susceptibilidad! Eres tonto, ¿o qué? ¡Qué tímido eres! ¡Aguafiestas!

¿Te suena? ¿Te lo han dicho alguna vez? ¿Muchas veces? A mi sí. Si te lo dicen cuando eres niño, el mensaje que te llega es que no vales, que no eres como los demás y que a lo mejor te estás inventando cosas,o sea, que eres un mentiroso.
Muchas veces, cuando somos jóvenes, nos esforzamos por ser como los otros; querer “pertenecer” es una necesidad que vive en el alma de cada ser humano, y pocos se dan cuenta que puedes “pertenecer” incluso siendo un poco diferente. No hace falta ser igual igualito que los otros (aquellos que llevan la voz cantante) para “pertenecer”. Creo que puedes “pertenecer” en el ámbito que sea mientras te aceptes como eres y si consigues reírte de ti mismo y tus “diferencias”. Otra pregunta es si quieres pertenecer a un determinado grupo, pero estas preguntas te las harás cuando ya seas un poco más mayor.
Si te critican por algo que tu vives como una verdad, como tu verdad, por algo que realmente sientes o piensas, esto puede doler. Duele mucho cuando, mediante palabras o gestos, alguien emite el mensaje de que mientes, que engañas, que quieres llamar la atención. Los juicios que recibes -ya que este tipo de reacciones se basan en un juicio personal de la persona que la emite- en realidad no son más que una opinión personal de esa persona. Una persona que emite un juicio, lo hace porque no solamente percibe el mundo a través de sus gafas personales -que es algo que todo el mundo hace- sino también porque posiblemente tiene poca empatía o porque quiere demostrar que él es mejor que tú. Emitir juicios es una manera de verte por encima de la otra persona. Si la persona que recibe ese comentario ingrato es PAS y si encima -como la mayoría de las PAS- tiene la auto-estima tendiendo a la baja, suele pasar que lo vive como una bofetada. Una vez más se sentirá incomprendido y bicho raro. Hasta culpable, incluso. Y lo entiendo, claro que lo entiendo. He recibido muchas bofetadas en mi vida, pero dejé de darme por aludida cuando comprendí qué son los juicios, de dónde vienen y por qué vienen.
Si alguien te dice "torpe", en realidad dice: "No entiendo porque no eres tan rápido como yo; creo que si te dieras más prisa podrías mejorar y ser como yo".
Si alguien te dice "quejica", en realidad te dice: "Esto a mi no me duele, no puedo comprender que tú te sientas molesto".
Si alguien te dice "susceptible", en realidad te dice: "No tengo tantas emociones como tú; no veo donde está el problema; tranquilo y cálmate".
El juicio, que no es una crítica positiva, es sobre todo una constatación de alguien que se da cuenta de una diferencia entre él/ella y tú, y aunque tú lo percibes como un ataque, en el fondo no lo es. Mientras que una crítica a veces es justa, los juicios nunca lo son y en este sentido no tienen que ver contigo.
Me di cuenta del carácter defensivo y engañoso de los juicios cuando empecé a observar mi propio pensar y las cosas que decía. ¡Estaba llena de juicios! Manejaba un repertorio de insultos horribles: inculto, irresponsable, borde, anti-social, necio, agresivo, egoísta... y puedo seguir. Me asusté, de verdad que me asusté de mi misma. Fíjate, estaba sufriendo por los insultos (juicios) que recibía de los otros, ¡pero los míos eran mucho peores! ¿Y qué pretendía con semejante comportamiento? ¡Sentirme mejor! Si conseguía verme moralmente por encima de la otra persona, conseguía sentirme emocionalmente más fuerte y mejor persona. Vaya, qué autoengaño más inútil. Además, ¿qué pretendía con tanta arrogancia? ¿Qué sabía yo de la persona a la que le llamaba de todo? ¿Qué sabía de su vida, de sus problemas, de sus "incompetencias"?
Desde entonces no solamente ya no me afectan los insultos, pero procuro retener mi propia reactividad y controlar mis juicios. No soy un ángel, ni lo pretendo (¡por favor!) pero solamente depende de mí vigilar mis pensamientos. Puedo ser consciente de lo que pienso, quizá no todo el tiempo, pero cuanto más lo practico, menos me cuesta. Lo que me motiva es que no quiero insultar a nadie; los insultos -los juicios- matan la compasión y el entendimiento mutuo. Por qué me quiero sentir superior a alguien si no lo soy, sino que solamente soy diferente con mis propias cualidades pero también con mis muchas imperfecciones y carencias... igual que la otra persona.
Si tú, querido PAS, como yo, llegas a darte cuenta de la reactividad de tus pensamientos, si consigues corregir los juicios que pueden pasar por allí (y, ¡ojo!, quiero incluir los juicios/insultos que sueltas hacia ti mismo) te garantizo que llegarás a sentirte mucho mejor y serás más comprensivo, mientras el nivel de tu auto-estima irá subiendo. ¿A qué esperas para probarlo?

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