miércoles, 22 de mayo de 2013

Cita del Día

“Una ‘mala’ hierba no es otra cosa que una flor no amada”. 
Ella Wheeler Wilcox

lunes, 29 de abril de 2013

Gente tóxica


Vídeo que habla sobre gente tóxica y la necesidad de evitarla. Recomendado.



A-PAS, Asociación para Personas Altamente Sensibles


“El ser humano no solamente es efectivo  en el mundo por lo que hace, sino sobre todo por lo que es”.  
Rudolf Steiner

Estoy emocionada.

Este mes, el mes de mayo, el día 4, para ser exacto, tendrá lugar en Palma, en el Club del Diario de Mallorca, la presentación oficial de la Asociación de Personas Altamente Sensibles, la A-PAS. En estos momentos se está imprimiendo el folleto con toda la información, y me gustaría compartir parte de su contenido con vosotros.




O sea, este no será un boletín normal en el sentido de que comparte un artículo, sino que esta vez tendréis un texto que en el fondo es un llamamiento a la colaboración, a la solidaridad.

Varios de vosotros habéis colaborado en esta iniciativa con ideas, aportaciones, ayudando con los textos; y Conchita Pfitsch y yo os queremos dar las gracias vuestro apoyo.


¿Por qué una asociación?
Dos de cada diez personas son Altamente Sensible. La mayoría de estas personas, hombres y mujeres por igual, no son consciente de ello. Muchos de estas personas sufren porque no saben que la extrema sensibilidad es un rasgo con características determinadas que comparten con muchas otras personas. Muchas de estas personas se perciben como bicho raro, como alguien que no encaja en nuestra sociedad. Puede ser que esa sensibilidad les aporta problemas en el trabajo y en sus relaciones personales. Puede ser que incluso les hayan llegado a pegar etiquetas como trastorno de hiperactivo, de falta de atención, de disléxico…

Si no sabes que tus problemas en el día a día son la consecuencia de tu alta sensibilidad, si nadie te lo sabe explicar, si nadie te dice que lo que tienes no es un trastorno, pero que es como eres, que es un rasgo, que puedes hacer muchísimo para encauzar la sensibilidad y que hay mucha gente como tu… pues, es posible que estés perdiendo partes de tu vida sin que esto sea necesario.

¿Por qué pues una asociación para Personas Altamente Sensibles?
Porque creemos en el gran valor de la sensibilidad y porque creemos que la sensibilidad no es una carga, sino que es un don.


Un antes y un después
Si tú ya sabes que eres una Persona Altamente Sensible, un PAS, es más que probable que el descubrirlo te haya cambiado la vida. Si vuelvo a pensar en mi “antes” y en lo mal que lo he pasado durante muchos años de mi vida, tengo muy claro que es algo que no lo deseo a nadie. ¡Cuanto antes lo descubras en tu vida, mejor! Imagínate como hubiera sido tu infancia, tu juventud, si tus padres o profesores en el cole hubiesen sabido del tema de la Alta Sensibilidad, y ¡hubiesen tenido en cuenta tu rasgo!

Y allí entrará la Asociación para Personas Altamente Sensibles, ya que nuestro objetivo es:
o   La divulgación y la información de las particularidades del rasgo de la Alta Sensibilidad.
o   Servir de apoyo a las personas Altamente Sensibles, a sus familias y entorno.
o   Ofrecer herramientas para evitar los efectos no deseados del rasgo, así como para potenciar sus ventajas.
o   Organizar actividades como conferencias, talleres y cursos, encuentros, así como la divulgación de información por escrito (folletos, libros, etcétera…) o por cualquier otro medio.

Está claro, para hacer todo esto, necesitamos de tu apoyo. Para hacer todo esto, necesitamos socios. Cuánto más somos, más podemos hacer. Nos puedes apoyar haciéndote socio.


¿Por qué hacerse socio?
o   Has descubierto que eres PAS y se te ha abierto un mundo nuevo. No eres bicho raro, solamente eres Altamente Sensible y ahora sabes que puedes hacer mucho para encauzar la sensibilidad, disfrutándola plenamente.
o   Te das cuenta de la gran cantidad de personas que todavía no saben que son PAS y que sufren por no entender lo que les pasa, sintiéndose vulnerables y no comprendidos. Te acuerdas de cómo te sentías antes de que descubrieras lo que te pasaba, y quieres colaborar en la difusión del tema para que haya menos sufrimiento. Esto lo puedes hacer apoyando a la A-PAS.
o   Tienes consciencia de que la falta de conocimiento del rasgo puede llevar a confundirlo con una enfermedad o un trastorno conductual, como por ejemplo el síndrome de falta de atención, la hiperactividad, el síndrome borderline o aspectos autistas. Te das cuenta que es sumamente importante que dentro del ámbito socio-sanitario y educativo haya un amplio (re)conocimiento del rasgo.
o   Podrás beneficiarte de descuentos en los encuentros, la compra de libros, tratamientos y sesiones con los profesionales asociados, así como cualquier otra cosa que ofrezcan las demás empresas asociadas.
o   Gracias a ti podemos trabajar para que el rasgo de la Alta Sensibilidad sea más conocido, además de aceptado y respetado en los países de habla hispana. Cuanto más fondos tengamos, mayor será nuestra posibilidad de difundir y de dar a conocer el rasgo, utilizando medios diversos, ampliando el número de charlas, imprimiendo folletos, publicando más libros…


Para más información (precios, actividades, etc.) visite nuestra web: http://www.asociacionpas.org/



ESPEREMOS VEROS en el foro del Diario de Mallorca; y si estáis lejos, con gusto recibiremos vuestros pensamientos de apoyo y de solidaridad.
¡Buen mes de mayo!

sábado, 20 de abril de 2013

Trastornos conductuales

foto Lucía Ojeda
Estoy preocupada. Ya sabemos de los trastornos conductuales como la hiperactividad, la falta de atención, dislexia, asperger..., trastornos que figuran en el manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales (el "DSM-IV"). La quinta edición, la DSM-V, está a punto de aparecer, y han añadido un trastorno más, el "DMDD". La sigla inglesa dice "Disruptive mood deregulation disorder", una etiqueta que podremos pegar a un niño que se enfada más de tres veces por semana... 

Me preocupa porque una vez más es un intento de hacer que todos los niños sean iguales, que se desarrollen de manera lineal desde la cuna hasta llegar a ser adulto, que no se respete la individualidad de un ser humano. Por qué no pueden haber niños con carácter, niños soñadores, niños activos, niños melancólicos? Por qué se pretende que cada niño de 5/6 años tiene que tener el mismo nivel de desarrollo en la motricidad, en el nivel intelectual, en el nivel comunicativo? La diversidad acaso no es una riqueza?

domingo, 31 de marzo de 2013

El lado positivo de la Alta Sensibilidad


"Seríamos capaces de realizar muchísimas cosas más si no las consideraríamos imposibles".
Vince Lombardi


En el último mini-encuentro que tuvimos aquí en Palma, que por cierto fue muy interesante con muy buenas aportaciones, llegamos a hablar sobre el lado positivo de la Alta Sensibilidad.

Creo que todos estábamos de acuerdo con el hecho de que, aunque la sensibilidad no sea siempre fácil de llevar, y de que la persona se tiene que cuidar mucho, las ventajas pesan más que los inconvenientes. Esto lo digo, pero al mismo tiempo sin embargo, soy muy consciente de que hay muchas personas altamente sensibles que están sufriendo porque a lo mejor todavía no saben que ser muy sensible es un rasgo bastante común y que, por lo tanto, tampoco saben que existen muchas maneras de encauzar la sensibilidad. ¿Cuáles son, pues, las ventajas de la elevada sensibilidad?

La primera cosa que me viene a  la mente es la enorme capacidad de disfrutar. Por el simple hecho de que el sistema nervioso de un PAS absorbe hasta diez veces más información en comparación con alguien con una sensibilidad media, no es muy difícil entender que captamos muchos más matices respecto a cualquier cosa como puede ser una pieza de música, un cuadro, un paisaje o incluso una buena y enriquecedora conversación. Y aunque soy más que consciente de que esta misma capacidad de nuestro sistema nervioso nos puede llevar a la saturación física y mental, en este artículo quiero hablar sobre la parte buena de la Alta Sensibilidad. Disfrutar de algo bonito y emocionarse es una de las ventajas de ser PAS.

Realmente es un regalo, esta capacidad que tenemos los PAS de alegrarnos por cositas aparentemente insignificantes. Es algo tan maravilloso poder sentirse feliz por una sonrisa, por un rayo de sol, por un buen músico callejero, por el perfume de una flor, por una poesía. Poder ver y poder apreciar este tipo de cosas aporta una ilimitada riqueza anímica. Mucha gente busca la felicidad, y muchos la buscan en lo material. Para un PAS no es difícil darse cuenta que la verdadera felicidad tiene que ver con las pequeñas cosas del día a día.

En segundo lugar quiero nombrar la creatividad. Lo que los americanos llaman think outside the box (“pensar fuera de las estructuras existentes”) es una capacidad de los PAS. Podrías considerar como otro beneficio del hecho de que la mente de una persona altamente sensible capte tantas cosas a la vez: cuanta más información tienes a tu disposición, más posibilidades tienes de crear algo nuevo. Muchos artistas son PAS, pero también va para los inventores, para los “caza-tendencias”, para aquellos que promueven nuevos estilos de llevar empresas y de manejar el dinero. La clave es la percepción. Poder disponer de mucha información, también contribuye a que la persona tenga una visión amplia y una capacidad de reconocer la relación que existe entre las cosas.

La capacidad de verlo todo, de observación, hace que el PAS también tenga un buen ojo para los detalles. “No se le escapa ni uno”, es un comentario habitual para una persona altamente sensible.

Seguimos con aquello que llamamos la empatía. La capacidad de escuchar “detrás” de las palabras, de leer a la otra persona sin que esta nos diga cómo está, es algo que los PAS traemos “de regalo”. Seguro que sabéis de que hablo: encontrarte con alguien y “saber” si está bien o mal, o incluso darte cuenta de lo que piensa y de lo que necesita. También tenemos la capacidad de “detectar” la atmósfera en un determinado lugar (“buen rollo” o no). Los PAS suelen tener mucha intuición.

Los PAS suelen ser personas profundas. Sus sentimientos son profundos, y tienen la tendencia de realmente pensar sobre la cosas, de sopesar, de valorar y de profundizar en temas. No es de extrañar pues, que muchos PAS tengan un interés por lo espiritual, por el sentido de la vida. Si realmente creen en una causa, se pueden volcar en ella. Vemos a muchos PAS trabajando como voluntarios, en todo tipo de ONG, en profesiones que tienen que ver con el servicio a la humanidad. Les cuesta ver el sufrimiento y cuando su estado emocional se lo permite, harán lo que pueden para ayudar a otras personas, a animales y a la naturaleza en su totalidad. Muchos PAS practican alguna forma de meditación.


Somos diferentes
Por ser una minoría, somos diferentes. Es evidente. También lo podemos invertir, y decir que los no-PAS son diferentes. Lo único que decimos con esto es que tenemos diferentes maneras de percibir la vida y de vivirla. Ni más y ni menos. Es importante darse cuenta que no somos mejores. No nos haríamos ningún favor pensando que somos mejores. Somos complementarios; nos complementamos los unos a los otros. El mundo necesita arte, pero también necesita casas. El mundo necesita personas que se pongan al servicio de los demás, y allí estamos nosotros, pero también necesita mano de obra, necesita personas que hagan todos esos trabajos en los cuales un PAS no se sentiría feliz o para los que no tendría la fuerza necesaria. Nosotros venimos con las ideas; necesitamos a otros para su ejecución.

Es sumamente importante que aprendamos a trabajar los unos con los otros, los PAS con los no-PAS. La mayoría de los no-PAS serían incapaces de comprender nuestra forma de ser y de pensar porque nunca podrían percibir el mundo como nosotros lo vivimos, y aunque los PAS tampoco tenemos facilidad para comprender a los no-PAS, creo que de nosotros depende que nos podamos encontrar. ¿Por qué? Pues, justamente por la capacidad de empatía que los PAS tenemos. La empatía que nos permite acoger a la otra persona, sea esta PAS o no-PAS, y de aceptarle tal como es. La empatía que nos permite aceptar que la otra persona, aunque tal vez no tenga tanta sensibilidad, dispone de otras cualidades de las cuales nosotros carecemos. La empatía que nos permite vencer los juicios para, en su lugar, desarrollar la curiosidad y la tolerancia.


Un ejercicio
Para que todos podamos coexistir en nuestro bello planeta, tendremos que llegar a –por lo menos- aceptarnos los unos a los otros. Si algo o si otra persona nos irrita, es porque la situación o el comportamiento nos resuenan. En el fondo la irritación solamente nos dice algo de nosotros mismos y no tanto de la otra persona. Está claro que la irritación y la empatía no son compatibles. Entonces, ¿qué podrías hacer para vencer la irritación?

  • Intenta ponerte en el lugar de la otra persona.
  • Darte cuenta que la otra persona es –tal como tú también lo eres- un mundo en sí.
  • Asume una actitud de curiosidad y pregúntate: ¿Por qué hace esta persona lo que hace? ¿Es correcta, mi interpretación de su comportamiento? No busques contestaciones inmediatas, tómate tu tiempo.
  • La siguiente pregunta sería: ¿Puedo yo aprender algo de esta persona?
  • Y la tercera pregunta que te podrías hacer sería: ¿Puedo averiguar el origen de mi irritación?
La posibilidad de superar diferencias es algo que, como PAS, está en nuestras manos. En el fondo se trata de otra (¿la más importante?) ventaja más de ser una persona altamente sensible.


jueves, 28 de febrero de 2013

Alta Sensibilidad y el diálogo de voces


 "En el viaje de descubrimiento no se trata de buscar paisajes nuevos, sino de desarrollar nuevos ojos". 
Marcel Proust.

El pasado mes finalmente tuve la oportunidad de hacer una formación que me estaba “llamando” desde hace unos años. Aquellos que me estáis siguiendo desde hace tiempo, o aquellos que habéis leído mi libro, sabéis que trabajo mucho con el tema de los “saboteadores”. La técnica del “dialogo de voces” es una herramienta que permite profundizar en aquellas voces (también llamados subpersonas) qué continuamente intentan influenciar en nuestro pensar y en nuestro actuar. 

¿De qué se trata? Básicamente se puede ver como una invitación de cambiar la manera en que te mires, o sea, de considerarte como alguien que está compuesto de una colección de yo-es subordinados. Cada uno tenemos nuestros lados, facetas o subpersonas que, uno por uno, se sirven de sus propias gafas para ver el mundo. Eso sí, utilizando tus ojos. Cada subpersona o sub tiene su propia manera de actuar y de pensar y tiene incluso sus propias costumbres y reglas, y aunque el sub un momento determinado se ha creado para ayudarte y para protegerte de una manera u otra, puede pasar que lleva la voz cantante en momentos en que su consejo, en lugar de ser un apoyo, llega a ser un estorbo, algo que te sabotea.

Aprendiendo a reconocer estos subs que hablan y opinan dentro de tu ser tiene ventajas. Llegarás a reconocer los diferentes lados de tu ser y te darás cuenta cómo, desde tu Ego-Consciente, puedes volver a tomar las riendas de tu vida para tomar la decisión correcta, para decidir por aquello que realmente te conviene. Curiosamente llegarás a comprender porque determinadas personas te parecen “simpáticos”, mientras que otros te inspiran antipatía o indiferencia…
  

Un ejemplo 

Para empezar hay que saber que los subs siempre vienen en pares. Para entender esto, es suficiente pensar en lo que pasa en tu foro interior cuando estás en una tienda y ves algo que te guste: un libro, un vestido, una tableta de chocolate… etcétera. 

          « ¡Anda! Un libro sobre la alta sensibilidad… Qué interesante, me lo llevo». 

« ¿Otro libro de auto ayuda? ¿Para qué? ¿Cuántos ya has leído y cuánto te han servido? Es más, ¿cuántos has comprado y están sin leer?» 

« Sí, pero este tema es nuevo y quiero saber sobre ello». 

« Muy bien, pero ¿has visto cuánto cuesta?» 

« Quince euros no es mucho para entenderme mejor». 

« ¿Quince euros? ¡Piensa en todo que puedes hacer por quince euros! ¡Cosas útiles…!» 

« ¡Me lo merezco!» 

¿Os suena? En teoría este tipo de diálogo puede seguir y seguir, hasta finalmente “gana” una de las voces o -y esto sería lo ideal- hasta el momento en que el Ego-Consciente sepa valorar los dos lados y toma una decisión consciente y bien fundada. 

  

Temas de la alta sensibilidad 

En el ámbito de la alta sensibilidad encontramos subs muy desarrollados (llevando la voz cantante) en –entre otros- el terreno de ayudar a los demás, en el campo del perfeccionismo, en los momentos en que hay que tomar decisiones (sobre todo aquellas que implican un cambio) o en cuanto al “crítico interior” que, en el fondo solamente quiere protegernos del fracaso. Me gustaría entrar un poco en el primer ejemplo para daros una idea… 

  

Agradecer y ayudar versus autonomía 

No hay absolutamente nada malo en ayudar a otras personas o en ayudar a animales. A contrario. Querer ayudar, ya lo he dicho muchísimas veces, es un valor muy importante y positivo. Agradecer y ayudar hacen que la vida valga la pena. Hacer algo por alguien aporta alivio, aporta sonrisas. Ayudar hace que tú te sientes bien, te aporta respeto y cariño y en muchos casos esa cualidad incluso te puede dar trabajo (piensa en trabajos en la hostelería, por ejemplo). El sub al que llamamos “Ayudante” es un buen aliado, siempre y cuando puede disponer del  sub opuesto, al que llamamos “Autonomía” (aunque también podrían ser el Egoísta o el Racionalista). Si tu “Ayudante” carece de su contrapartida, si se pasa de la raya y si “Autonomía” no tiene fuerza suficiente como para hacerte consciente de tus limites, puedes llegar a tener problemas de estrés. A ver si os doy un pequeño ejemplo de un diálogo que podrían tener Agradecer y Autonomía. 

« La vecina tiene gripe, hay que ayudarla. La haré la compra ». 

« Claro que sí, si está mal, habrá que ayudarla. ¿Ella ha llamado preguntándote si la puedas hacer la compra? » 

« Por supuesto que no. No hace falta. Sé que cosas le gustan, se la compro y se la llevo ». 

« ¡Espera! ¡No corras! Si no quieres esperar su llamada, por lo menos llámala tu para ver si necesita algo ». 

« Pero si la hago la sorpresa, se va a poner contenta. Encima, sabemos cuánto le cuesta pedir ayuda ». 

« O no. A lo mejor ya ha pedido a su hija que le haga la compra. Si no hablas con ella, si no la preguntas si necesita de tu ayuda, a lo mejor le hagas sentir incómoda en lugar de contenta. Aparte de esto, los martes son tu día de descanso. » 

« No pasa nada. Puedo descansar después…»

Si sepas escuchar atentamente a este tipo de diálogo interior, puedes llegar a tomar una decisión equilibrada y no impulsiva, de manera que, por un lado, respetas tus propias fuerzas y, por otro, respetas la libertad de la otra persona. 

Evidentemente esto solo es un mini ejemplo de los miles de diálogos interiores posibles. Si puedes, presta un poco de atención a tus diálogos “preferidos”. Mientras que los diálogos son equilibrados, mientras que puedas escuchar los dos lados de un tema, generalmente no hay ningún problema. Ahora, en cuanto te des cuenta que solamente te habla un lado, conviene estar muy atento. Esto puede pasar, por ejemplo, cuando notas que un tipo de comportamiento tuyo te está dando problemas. Para seguir con el ejemplo de Ayuda, es posible que Autonomía haya perdido su voz y que ayudas sin parar, sin discriminar y –y esto es lo peor- sin tomar tiempo para ti, sin cuidarte a ti mismo. Cuando Ayuda ha perdido son contrapartida, puedes acabar estresado y quemado 

La belleza del método del diálogo de voces, radica en que las sesiones funcionan de tal manera que, gracias a la ayuda del coach que dirige la conversación, cada una de los subs involucrados en el tema que se trabaja, puede salir a la luz para decir que siente y que piensa. Y mientras hablan y cuentan sobre su “tarea” y sobre lo que para ellos es importante en su trabajo para hacerle feliz al Ego-Consciente al que sirven (tu), tu les escuchas y posiblemente te enteras de facetas muy interesantes de tu manera de funcionar… 



Escucha tus diálogos preferidos

Te invito pues a estar atento a tus diálogos interiores preferidos. Cada uno los tiene. Si eres PAS, es probable que tus conversaciones internos tendrán que ver con el crítico interior («no puedes, no vales, seguro que no te llamen…»), con el perfeccionismo («¿lo has revisado?, ¿está todo bien limpio?, no querrás que te ven sin maquillaje…? ¿has visto cómo lo dejan?) y con el ayudar, tal como ya lo hemos visto. 

Pregúntate cual puede ser la tarea de la subpersona en cuestión (¿cómo te ayuda?). Luego puede ser una buena idea la de preguntarte hasta qué punto su función es efectiva (que te haya servido en el pasado no quiere decir que te sigue dando el apoyo que en estos momentos de tu vida necesitas). ¿Qué pasa con su contrapartida? ¿Cómo le llamarías? (Don Relax, Cuidado Personal, Paz, Tranquilidad, etc). Investiga sobre el papel de la contrapartida. ¿Cuál es su rol y de qué manera te ayuda? ¿Necesita ser reforzado? 


¿Quieres saber más? 

Si te apetece explorar tus subs preferidos, a lo mejor te interesa hacer una sesión conmigo. Contrario al coaching normal que se puede hacer perfectamente vía skype o por teléfono, las sesiones del diálogo de voces necesitan ser presenciales. Una sesión dura una hora o más y tiene el precio de 50 euros. (Socios de la A-PAS pueden disfrutar de un descuento de 15% para las primeras dos sesiones). 

A lo mejor también te interesa leer sobre el tema. En este caso te aconsejo los libros de Hal y Sidra Stone, la pareja de psicólogos americanos que ha desarrollado. Es difícil encontrar su trabajo en castellano, pero si dominas el inglés encontrarás mucha información. Pincha aquí para ir a la web de Hal y Sidra Stone.

miércoles, 30 de enero de 2013

La alta sensibilidad y los sentimientos de culpabilidad y de vergüenza


"Existen personas que confunden la culpabilidad con la vergüenza, incrementando su malestar emocional, ya que mezclar ambos sentimientos se retroalimentan entre si".

  




En el último mini-encuentro hablamos sobre tener ilusión y sueños. Fue una conversación muy amena con mucha conexión e intercambio. ¡Qué importante es poder compartir tus experiencias de PAS sin miedo a ser juzgado! Y, ¡qué gratificante es descubrir que otras personas pasan por las mismas experiencias…! Cuánto podemos aprender los unos de los otros.

Alguien, hablando de lo que le daría ilusión, sacó el tema de la culpabilidad:

“Quiero empezar este pequeño negocio, es mi sueño, pero esto significa que voy a tener menos tiempo para mi hijo y para mi marido. Esto hace que me siento culpable y este sentimiento es tan fuerte que no sé si seré capaz de seguir adelante con la realización de mi sueño”.

Muchos asentaron la cabeza. Otro de los asistentes dijo:

“Sé que necesito tiempo para mí, para estar sola con mis pensamientos, meditando. Tocan a la puerta y sé que es mi vecina que me quiere dejar sus hijos porque necesita ir a comprar. Nunca avisa ni me pregunta si tengo tiempo, y no sé cómo decirle que no quiero hacerme cargo de sus críos. Hago como si no estuviera y me siento culpable”.

En ambos casos, la culpabilidad tiene que ver con pensar en uno mismo. Creemos ser egoísta en el sentido de que otra persona sufre como consecuencia de que hemos sido “terriblemente egoístas”. En lugar de estar continuamente dispuestos a ayudar y servir a los demás,  ponemos nuestro propio interés por delante y en seguida nos sentimos culpables y avergonzados. Pero, ¿es esto un delito? ¿Realmente eres mala persona por darte cuenta que también tienes tus propias necesidades? ¿Realmente has hecho daño a otra persona? ¿Verdaderamente eres tú la única persona en el mundo que pueda satisfacer las necesidades de la otra persona?

Evidentemente existe una estrecha relación entre la culpabilidad y la vergüenza. El egoísmo es algo mal visto. Si de niño te han castigado “por ser egoísta” es más que probable que, como adulto,  sigues escuchando la vocecita que continuamente te está susurrando: “¡No seas egoísta!” Y si después haces algo que, según tus ideas, sea “egoísta”, en seguida te sientes culpable y avergonzado.

Ayudar a otras personas está bien. Está muy bien. Incluso, lo veo como algo normal. Pero habrá que revalorar esa escala de valores que llevamos por dentro. Creo que para un PAS es sumamente importante no pasarse en prestar ayuda a los demás. No puedes dar más de ti que lo que eres capaz de regenerar. Si das, das y das y si te es imposible recargar tus pilas (algo de importancia vital para un PAS) no estás haciendo un favor a nadie. Lo que digo es que conviene investigar hasta donde llegan tus fuerzas. Si ayudas hasta donde puedes y tienes claro que has llegado al límite de tus posibilidades, o sea, que puedes dar sin que esto te cueste tus reservas, puedes soltar la culpabilidad. Y si haces algo para ti mismo para sentirte mejor, más fuerte y más valorada y no haces daño a nadie, puedes estar tranquilo sabiendo que nadie sufrirá por tu cuenta. Es más: si tú te cuidas bien y si haces cosas que te hacen sentir bien, te garantizo que al mismo tiempo estás generando fuerzas extras para poder ayudar más…

La culpabilidad y la vergüenza son emociones sociales, o sea, son emociones para las que se necesita la presencia (real o imaginada) de otras personas. Es un tema que da mucho de sí. Caso es que, como PAS, generalmente no nos gusta llamar la atención y menos meter la pata. La consecuencia de esto es que muchas veces buscamos adaptarnos a las necesidades de otras personas: buscamos ser perfectos, buscamos evitar errores y damos (en todos los sentidos) generalmente mucho más de lo que en el fondo nos podemos permitir. Y todo esto para no sentirnos culpables y para evitar sentirnos avergonzados, algo que suele pesar más que comportarnos de una manera espontánea y feliz.

Me gustaría aconsejarte pensar un poco en esa culpabilidad que sientes cuando dejas de hacer algo que en teoría podías haber hecho, o también cuando haces algo que, según esa vocecita que llevas dentro (ese saboteador), hace que te tachas de “egoísta”. Pregúntate que parte de lo que sientes es culpabilidad y qué parte es vergüenza por ser “mala” persona. Escucha esa voz que te habla y que te dice que tu comportamiento es inaceptable… ¿quién te habla? ¿Es tu padre que te decía esto cuando eras niño? ¿Tu madre? ¿Otra figura adulta de tu infancia? ¿Te han castigado por tu comportamiento “egoísta”? Podrías investigar el juicio que implica esa vocecita y preguntarte si algo que te decían de niño sigue teniendo valor (y verdad) en tu día a día de adulto

Como niño necesitabas a un adulto que te ayudaba discernir entre lo correcto y lo incorrecto, como adulto sin embargo, dispones de suficiente autoridad interior como determinar tu propia escala de valores según las circunstancias que vayas encontrando por tu camino.


Temas por pensar:

¿Tienes claro qué cosas te daban y te siguen dando vergüenza? (Por ejemplo: ser muy sensible, ser tímido e inseguro, tener una nacionalidad/acento distinto, sacar malas notas, no tener autoconfianza, llevar ropa distinta a la de los integrantes del grupo al que perteneces, haber cometido algún “delito”, tener alguna adicción, haberte desmayado en público, etcétera, etcétera).

Sabiendo que eres PAS, ¿serías capaz de elaborar una escala de valores personalizados y adaptados a tu sensibilidad?

¿Cuales son tus necesidades actuales? ¿Cuáles son tus límites?



¿Cómo dejar de sentirte culpable?



  • Determina el comportamiento y su sentimiento de culpa. Por ejemplo, quiero abrir mi tienda, pero me siento culpable por tener menos tiempo para la familia. ¿Habría algo que podrías hacer para te sentirías menos culpable?
  • Busca el diálogo. Siguiendo el mismo ejemplo, sería aconsejable hablar con la familia para expresar tus ideas, deseos, necesidades y preocupaciones.
  • En caso de haber hecho daño de verdad, y sentirte arrepentido, más vale de que cojas valor y que pidas perdón. Incluso puede ser una buena idea de preguntar si existe alguna manera en que puedas reparar el daño hecho.

Y si quieres leer más sobre la fuerza de los saboteadores, te recomiendo los siguientes artículos: