martes, 1 de mayo de 2018

La Persona con Alta Sensibilidad entre las sábanas

Hace un tiempo, en Facebook, alguien colgó un artículo con el título: “La posición de una pareja al dormir puede revela mucho sobre su relación”. Curioso artículo y una perspectiva interesante que, no lo dudo, dice mucho sobre las parejas y su relación. Sin embargo, la cosa puede ser más complicada si uno de los dos es una persona altamente sensible. Vamos a ver qué pasa…
Como os he explicado más de una vez, el PAS tiene los sentidos muy desarrollados, o sea, percibe todo con mucha más intensidad que una persona con una sensibilidad, digamos, normal. Es un hecho que sus ojos registran un sinfín de detalles que la mayoría de personas no ven, pero también huele con más intensidad, escucha más y tiene un tacto muy sensible. Se dice que la alta sensibilidad es un regalo, y estoy de acuerdo: lo es. Tener mucha sensibilidad te permite disfrutar de las cosas en un nivel muy profundo, algo que aporta un enorme enriquecimiento anímico-emocional.
Estás vivencias intensas sin embargo, no solo suelen aportar alegrías. Una elevada sensibilidad puede traer problemas en el día a día, y bastante se suele hablar de ello. Entre los muchos momentos en que la PAS puede tanto disfrutar de su sensibilidad cómo verse afectado por ella, está el momento de compartir la cama con su pareja, sobre todo si la pareja no es PAS y no entiende ciertas reacciones de su querid@ PAS.
La gran mayoría de PAS dicen preferir dormir solos. Esto no lo digo yo, sino que fue el comentario predominante al responder al artículo citado. Lo confieso, no me extrañó nada; de hecho yo también pienso así, pero con el matiz de que mi pareja es PAS, no cuestiona mis rarezas y me siento bien durmiendo a su lado.
La preferencia de dormir a solas encuentra su explicación en el hecho de que nuestros sentidos siempre se encuentran en estado de alerta. Los que habéis leído el libro de Elaine Aron, seguramente os acordáis de la historia que cuenta sobre el incendio en su casa cuando era niña: cómo ella se percató del olor del humo, despertó a sus padres y logró salvar a su familia. Es un ejemplo extremo, pero sí explica algo sobre cómo dormimos los PAS. No solamente más de una vez nos cuesta desconectar por tener la cabeza a mil por hora, sino que, incluso estando desconectados, seguimos percibiendo olores, ruidos, texturas
A muchos PAS les cuesta “soltar” el día, soltar las vivencias, soltar las preocupaciones. Esto para empezar. Si encima tenemos a nuestro lado a una persona que nos aporta información sensorial como podrían ser cosas aparentemente tan inocuas o insignificantes como el contacto físico de otro cuerpo (su diferente temperatura, su peso, algún pelo que hace cosquillas…), el flujo de su aliento en nuestra cara o en la nuca, el ritmo de su respiración o la respiración misma o su ronquido. Evidentemente molesta todavía más si la otra persona se mueve mucho durante el sueño. Y, escribiendo esto, me viene a la mente un novio que tuve, que tenía la costumbre de despertarse de madrugada, encender la luz y leerse un buen libro. Aunque le dijera que tanto la luz como el sonido al pasar las páginas me molestaban, él siempre me decía con mucho cariño: “Tu, tranquila, no pasa nada. Duerme. Solo quiero leer un rato”. Ahora, sabiendo de la alta sensibilidad y todo lo que conlleva, me río, pero en aquel momento me exasperaba el hecho de no sentirme comprendida.

El sexo
Ahora que estamos hablando de “La Cama” quiero aprovechar de decir unas palabras más sobre un tema importante del que no se suele hablar mucho entre los PAS. Es comprensible, porque es algo íntimo y, aparte de que los PAS suelen ser muy recelosos en cuanto a su intimidad, también es verdad que generalmente somos un poco vergonzosos.
Evidentemente somos muy diferentes y no hay reglas generales ya qué, aparte de ser PAS somos muchas cosas más, pero sí hay ciertas “constantes” en cuanto a la experiencia de estos momentos tan íntimos como la vivencia del sexo. Claro, la enorme sensibilidad puede darnos experiencias extraordinarias como llegar a ver colores o llegar a escuchar la música más bella. Pues sí, para la mayoría de las PAS, hacer el amor es algo no solamente muy intenso, sino también muy profundo. Sin embargo, es un hecho que la extrema sensibilidad de nuestros sentidos también puede aportar momentos de malestar. Más de un cliente me ha contado cómo, en estado de excitación, su piel se hace tan sensible que el contacto de otro cuerpo, el simple roce, le produce una sensación de dolor. Si no sabes que esto es algo que te puede pasar como PAS, existe el triste riesgo de que te veas como una persona con graves problemas sexuales. Ahora, sabiéndolo, no solamente lo podrás explicar, sino incluso puedes decidir cambiar un poco el juego erótico, tomándolo con más calma y, por ejemplo, con pequeñas pausas.
Aparte de eso, conviene tener en cuenta el fenómeno de la saturación. Sabiendo que los sentidos del PAS captan cientos de veces más información que los sentidos del no-PAS, comprenderás que puede pasar que la intensidad con que vives el juego amoroso te llegue a saturar y que te bloquees en el momento menos oportuno. Tranquil@, querid@ PAS, admito que puede ser muy frustrante tanto para ti como para tu pareja, pero de nuevo insisto en la necesidad de pensar en maneras de limitar el exceso de información que vayas recibiendo… seguro que se te ocurren modos de minimizar luces, sonidos, perfumes, estrés por tener poco tiempo, ya que es por ahí por donde van los tiros.
Si tu relación sufre problemas de este tipo y si tu pareja no es PAS, igual es una buena idea intentar explicar tus vivencias desde la perspectiva de la alta sensibilidad. Evidentemente puedes enseñarle este artículo para mayor claridad, pero también puedes pensar en mirar el documental “La sensibilidad al trasluz” de Crónicas de la RTVE, o el documental “Sensitive” sobre el trabajo de la Dra. Elaine Aron. Mirando estos documentos objetivos, los dos juntos, más que probable aportará más comprensión a ambos, y dónde haya comprensión, puede generarse un clima de amorosa aceptación.

martes, 13 de marzo de 2018

10 Estrategias para una PAS

Has leído que la Alta Sensibilidad es un don. A lo mejor estás de acuerdo y lo estás viviendo como algo precioso y enriquecedor. Ojalá. También es posible que hayas llegado al punto de aceptar tu rasgo como un hecho, pero que todavía estás buscando maneras de convertirlo en algo que te permita disfrutar de tu vida. Si esto es tu caso, a lo mejor te sirven los siguientes consejos, trucos o estrategias.

sábado, 10 de febrero de 2018

La alta sensibilidad y el manejo del estrés - 10 consejos

Una de las características básicas del rasgo de la alta sensibilidad es la enorme cantidad de información sensorial, de estímulos, que la PAS va recibiendo. Según dónde nos encontramos y con quien, esto puede ser experimentado como un verdadero bombardeo de ruidos, movimientos, aromas, visualizaciones y de emociones que cuesta gestionar. Bombardeos de este tipo generan estrés.
Un día completo de trabajo, agenda a tope, niños, familia, amigos, cuidar a otra persona… todo esto también genera estrés. Tenemos la tendencia de querer abarcarlo todo, y raras veces se nos ocurre decir no cuando alguien nos pide algo. Nos puede hasta costar apagar el móvil, ya que nunca sabes si alguien necesita algo o si hay alguna emergencia. (¿Conoces esa sensación de culpa al no estar disponible 24/7?)
Un poco de estrés es bueno, es hasta sano, porque hace que entremos en acción, nos ayuda a ser creativos y salir de la zona de confort. Un factor clave para PAS es el tiempo. Si hay suficiente tiempo para acabar satisfactoriamente el conjunto de tareas que uno tiene que hacer, para realizar los objetivos propuestos y para descansar y dormir las ocho horas (como ideal), o sea, cuando el tiempo disponible corresponde con la cantidad y el peso de las tareas, vamos bien y no habrá problema, pero…
Suelo decir que este mundo, la sociedad en que vivimos y participamos, está hecho por y para no-PAS. Esto tiene su lógica ya que los no-PAS forman la gran mayoría. Sin embargo, esto puede ser un problema en relación con, por ejemplo, aquello que dije sobre el hecho de poder disponer de tiempo suficiente para hacer lo que tenemos o queremos hacer. Como sabes, uno de los pilares de nuestro bello rasgo es la profundidad con la que hacemos las cosas, dando vueltas y vueltas a según que tema y no pocas veces buscando la (casi) perfección. Está claro, esto requiere tiempo, generalmente más tiempo que el espacio temporal que nos viene dado por el entorno.
Somos como somos y esa profundidad forma parte de nuestro ser. Esto por un lado. Y por otro lado está claro que no podemos cambiar ese entorno, la sociedad en que vivimos. Y tampoco es plan estresarnos más de lo que nos conviene ya que un exceso de estrés durante cierto tiempo puede llevarte a la enfermedad. Menos mal que existen pequeños trucos, herramientas si quieres, que pueden ayudarte a cuidar mejor de tu espacio personal y energético (tus fuerzas) y, por ende, prevenir que los niveles de estrés lleguen a hacerte daño. Eso sí, de ti depende elegir las estrategias que te gustan y, lógicamente, implementarlas. Esto también requiere energía y fuerza ya que pide un cambio de actitud y de enfoque de tu atención, especialmente al principio; una vez que te hayas acostumbrado a las nuevas conductas, una vez que las tengas incorporadas, se activarán de manera automática cuando necesitas desconectar.

Consejos, estrategias y herramientas
  • Aprende reconocer las síntomas, los señales de alarma del estrés como pueden ser una sensación de inquietud y de irritabilidad, de cabeza llena y no poder acoger más,  aumento del nivel de sensibilidad sensorial, visión borrosa, dolor de cabeza o tensión muscular.
  • Muévete: Mover el cuerpo, los miembros, es la mejor manera de vaciar la cabeza. Al movernos se libera esa hormona que aporta la sensación bienestar y de felicidad, ayudando a que el nivel de estrés (de las hormonas del estrés) va bajando. Ya sabes, mens sana en corpore sana (mente sana en cuerpo sano) es el mejor remedio contra tensión, preocupación y estrés.
  • Contacta con la naturaleza: Y si optas por moverte en la naturaleza, mejor aun. Las PAS tenemos una especial sensibilidad para estar cerca de árboles, montaña, mar. Si vives en la ciudad, procura dar un paseo por el parque que (espero) tienes cerca, y si vives en una zona rural, mejor todavía. Igual dónde estés, procura activar los sentidos a través de puntos de interés como pueden ser el canto de un pájaro, la forma de un árbol o de sus hojas, de una planta, fíjate en los colores que ves y las emociones que despiertan en ti, huele, abraza ese tronco o fíjate en la textura de una hoja al tocarla.
  • Regálate tiempo: Ya lo sé, nunca te llega el tiempo y es probable que encima tengas la sensación de que siempre te falta tiempo. Entonces, ¿cómo regalarte tiempo, y de dónde? Un viejo truco existe en tomar la decisión consciente de permitirte tiempo (puedes empezar con cinco minutos e ir aumentado) para desconectar. Esto te hará más efectivo con lo cual necesitarás menos tiempo para terminar según que tarea. ¡Pruébalo!
  • Cancela citas y elimina obligaciones innecesarias: El subtítulo de este consejo es que hay que decir “no” más a menudo, y si no sabes hacer eso, conviene aprenderlo. Superar el miedo de que no gustes y siempre decir “sí” a todo, es una necesidad de supervivencia. Puedes leer sobre esta herramienta en este artículo que publiqué hace un tiempo. Recuerda las palabras de Brené Brown: “Eres suficiente“. Antes de decir “sí” a una cita, a una invitación o a una petición, para un momento para chequear tu interior para ver que sientes – si la idea te produce una buena sensación y te ilusiona, acepta; en caso contrario, procura no aceptar.
  • Cuídate. Es normal, y especialmente si eres PAS, primero querer “hacerlo todo” para luego, y por último, pensar en ti. Probablemente no te queda tiempo ni energía para prepararte una comida sana y te conformas con algo rápido, precocido o a lo mejor ni eso. Un bocata sobre la marcha, mandas venir una pizza porque puedes seguir trabajando o hasta te saltas la comida. Sé de que hablo. Y esto no te conviene ya que justamente el hecho de prepararte la comida con atención y cariño, de ser consciente de lo que comes, puede ser un ejercicio maravilloso de desconectar y de vaciar la mente de temas estresantes. De la misma manera es importante observar tus horas de sueño, ya que durmiendo vaciamos la  cabeza y regeneramos fuerzas, cargando pilas para poder afrontar los retos del día después.
  • Escribe en tu diario: Por la noche, antes de irte a la cama, es una buena costumbre de escribir unos párrafos en tu diario. Apuntar pequeñas (o grandes) reflexiones sobre cómo fue tu día, te ayuda a vaciar tu cabeza y a “ordenar” el día, ganando perspectiva a lo vivido. Podrías escribir sobre aquello que te aportó alegría o sobre lo que te molestó, sobre lo que has hecho bien y sobre lo que podrías mejorar, sobre aquello que te inspiró gratitud y por que.
  • Ordena tu casa y tu mesa de trabajo: ¿Sabías que ordenar tu entorno ayuda a ordenar tus pensamientos? Ordenar, regalar, reciclar o tirar aquello que ya no necesitas, limpiar y despejar tu entorno no solamente aporta una sensación de satisfacción y de ganar espacio, pero también ayuda a despejar tu cabeza. Si nunca antes lo has experimentado así, fíjate en ese efecto maravilloso de la limpieza y lo verás.
  • Suelta el control: Como PAS con tendencia al perfeccionismo nos suele costar delegar y soltar el control. El control es un estresor de cinco estrellas; hay poca cosa que estresa tanto que ese afán a controlarlo todo. Es una fuente de estrés continuo por el simple hecho que es imposible controlarlo todo. Compartimos nuestra existencia con muchas otras personas y cada uno viene con su propia mochila, capacidades, experiencias y necesidades. Como PAS tenemos una gran capacidad empática, una herramienta innata para comprender y entender al otro que, empleada de manera correcta, nos puede ayudar a saber cómo y cuánto delegar a según quien y cuando. Da miedo soltar el control, lo sé, ya que el control aporta una (supuesta) estructura que conlleva la (falsa) sensación de seguridad. (“Prefiero hacerlo yo, así sé que se hará bien”.) Evidentemente no puedes hacerlo todo (recuerda que, para quitarte estrés hay que hacer menos) y otras personas también tienen que hacer cosas para aprender y desarrollarse.
  • Respira y medita: “Meditar” no tiene porque asustarte. Puede ser tan simple como reflexionar conscientemente sobre algún objeto, escuchar música o el canto de los pájaros con atención plena, observar tu respiración o repetir una frase, un mantra, en tu interior. Se trata de una desconexión completo de tu entorno, de lo que estás haciendo, del estrés, para conectar con otro estado de consciencia, libre de estrés. Pequeños momentos de este tipo, y si quieres puedes ir aumentándolos con el tiempo, son recursos muy efectivos para evitar y para combatir el estrés. Pruébalo, suelta ese control que impide que desconectes, y entrégate a la calma y la superación del estrés.
No debe ser el estrés que determina el ritmo de tu vida, sino tu mismo. Tu mandas en tu vida, y tu eres la persona, la única persona, que puede saber que te conviene para estar bien y en equilibrio. La calidad de tu vida depende de ti y de tu actitud y todos sabemos que hay mucha verdad en esta frase de “Menos es más”. Espero que encuentres el valor de aplicarla.
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viernes, 19 de enero de 2018

Congreso sobre Alta Sensibilidad en España

Me hace muchísima ilusión poder compartir con vosotros, lectores, una importantísima iniciativa que venimos preparando desde hace un año más o menos, la realización del primer congreso sobre la Alta Sensibilidad de España. Será un evento maravilloso que se desarrollará en el bellísimo marco del “Botánico” de la Universidad de Valencia, una sala con jardín adyacente que permitirá a los asistentes no solamente ser testigo de un interesante programa y poder escuchar a ponentes como la misma Dra Elaine Aron, descubridora del rasgo de la alta sensibilidad, sino también de conocer a otros PAS, intercambiar impresiones, vivencias y experiencias, disfrutando de este bello y emblemático lugar como es el mismo Jardín Botánico.
Os hemos preparado conferencias de gran interés, coffee breaks para conectar con gente afín, un lunch compartiendo el espacio con la mayoría de los ponentes y un concierto de blues. No será un evento cualquiera, sino un evento creado por un equipo de PAS para PAS, cuidando cada detalle con cariño y el intenso deseo de poder aportar y contribuir de manera muy visible y contundente a la divulgación de este bello rasgo que merece ser conocido por todos los profesionales del ámbito de la salud y de la educación y, no en último lugar, por todas las personas que han nacido con ello, y sus familiares.

lunes, 25 de diciembre de 2017

Año nuevo - buenas intenciones, ¿sí o no?

¿Tienes hecha tu lista de buenas intenciones? ¿Tienes claro que este año será un año mucho mejor -y con diferencia- que el año pasado, que finalmente vas a salir de tu zona de confort para efectuar muchos cambios positivos? ¿Vas a dejar de fumar? ¿Perder peso? ¿Empezar con clases de yoga/ inglés? ¿Pasar más tiempo con tus hijos/ padres/ hermanos/ pareja? ¿Resolver ese conflicto de hace años con la persona que fue tu mejor amiga? ¿Adoptar un perro/gato? ¿Escribir tu libro?
Sé de muchísima gente que hace una lista de este tipo y también sé que gran parte de esas personas no llega a cumplir ni uno de sus objetivos; cada año hacen una lista de este tipo, cada año su objetivo es cumplir con los puntos estipulados, y cada año pasa lo que pasa.

Te confieso que nunca he hecho listas con  buenas intenciones. No sé decirte exactamente por qué, pero si miro en mi interior me doy cuenta que tiene que ver con el hecho de que una lista es algo concreto, un especie de contrato hecho con uno mismo y no cumplir un contrato es para mí  algo que va en contra de mis principios. Con otras palabras, si sabes que no vas a poder hacer lo que -por escrito- te propones, mejor prescindir del contrato. Escribiendo esto, me doy cuenta que mis valores pesan más que mis objetivos. Y esto, la relación entre objetivos y valores, será el tema del primer artículo de 2017. 

Valores
Una manera de definir valores puede ser: "Valores son las directrices de nuestra vida, son las guías que determinan nuestro comportamiento. Sin valores, las pequeñas acciones de todos los días, nuestro comportamiento, sería algo sin sentido. Por tanto, los valores pueden ser vistos como continuos patrones de comportamiento, algo que siempre está allí radiando su influencia. No es algo que se vive solamente una vez, un valor no es algo que puede figurar en tu lista de tareas y que, una vez acabada la tarea, puedes borrar. No. Los valores determinan tus acciones y tu actitud. 
Si en tu lista para el 2015 figura "pasar más tiempo con mis hijos", es más que probable que esa intención sea uno de los aspectos que son resultado del valor "ser buen padre". Pasar más tiempo con los hijos es pues el resultado de lo que significa para ti "ser buen padre". En este sentido tendrás más resultados como, por ejemplo, darle comida sana y pocas chuches, vigilar los ritmos para que tu hijo duerma lo suficiente, abrigarle contra el frío, de bebé cambiarle los pañales, etcétera. Tu comportamiento en cuanto a tu hijo se refiere, es pues el resultado de tu valor de ser buen padre. 
De la misma manera, mirando algunos otros objetivos, tanto "perder peso" como "dejar de fumar" pueden ser resultados (acciones o  consecuencias) del valor que pueda ser: "mi cuerpo es mi templo y cuido de mi templo". Resolver un conflicto puede ser la consecuencia de un valor como sería: "Vivir mi vida desde la paz interior". O sea, el valor es "vivir en paz", y la tarea puntual que es un resultado de ese valor, sería resolver el conflicto. 
Es importante tener claro cuáles son tus valores. Podrías pensar en cada faceta de tu vida y preguntarte cómo quieres ser. ¿Cómo quieres ser como hijo/ pareja/ hermano/ padre/ amigo/ vecino/ colega etcétera? Si apuntas tu comportamiento ideal, tendrás tus valores. O sea, valores tienen que ver con la persona que quieres ser haciendo lo que para ti, en tu vida, tiene importancia. 
El premio adicional que te llevas cuando consigues vivir en armonía con tus valores, es que tu vida cada vez cobrará más sentido con lo cual se irán reduciendo los niveles de estrés, algo que a cada PAS nos conviene más que nada. Manteniéndote en tu camino vital (marcado por tus valores) te quitará mucha preocupación y nervios, ya que eliges aquello que te conviene y que te hace sentir bien.

Objetivos
Es un hecho que muchas personas no tienen clara la diferencia entre valores y objetivos. Tienen que ver, pero no son lo mismo. Y si tú eres una de esas personas que hacen listas con buenas intenciones para el nuevo año, y si quieres que tus intenciones se cumplan, más vale que entiendas bien la diferencia y que sepas conectar cada intención con el valor que forma la base de tu objetivo. Si entiendes que quieres dejar de fumar porque para ti es importante el hecho que tu cuerpo es tu templo y que te comprometes a cuidar ese templo, la probabilidad de que consigas lo que te plantees es mucho mayor. O sea, es algo más y profundo que una motivación, aunque tiene que ver con esto. Si te quedas en una frase vacía como "quiero dejar de fumar porque fumar no es sano", te garantizo que no lo vas a conseguir. 
Objetivos, pues, son estaciones en lo que es tu camino vital. Cumples objetivos porque tu actitud de base (la persona que quieres ser) te lo pide. Los objetivos te ayudan avanzar en este camino. Te lo propones, lo haces, avanzas y buscas otro objetivo en la misma línea. La línea, el camino, es el valor; los puntos que vas alcanzando y tachando de la lista (¡misión cumplida!) son los objetivos. 
Te daré otro ejemplo: Tu objetivo es empezar con clases de inglés. Aprender inglés es una estación a alcanzar en el camino vital de tu necesidad de seguir aprendiendo y creciendo, de ganar conocimiento (valor). Otras estaciones pueden ser aprender alemán, yoga, tocar la guitarra, recibir algún tipo de formación, etcétera. 
Uno más: Un valor puede ser que te gusta viajar. Este gusto, esa necesidad, es algo que siempre está presente en tu manera de vivir la vida, mientras que viajar a París, a Nueva York o a Tailandia serían los objetivos: una vez que has estado allí, puedes borrar ese lugar de tu lista... mientras que el amor por viajar sigue allí.


Conocer tus valores para cumplir tus objetivos
Antes de escribir los objetivos, tus buenas intenciones para el nuevo año, haz una lista con tus valores. Ten claro que los valores son determinantes para tu actitud frente a tu comportamiento diario y te hacen ver cómo quieres enfrentar el día, en que te tienes que basar a la hora de tomar decisiones y determinan la persona que eres y quieres ser. Te ayudan entender porque actúas de la manera A o de la manera B. 
Si utilizas tu lista de valores para buscar el sentido de los objetivos que te quieres poner y si reflexionas sobre la conexión entre los dos, tu objetivo cobrará mucho más "fondo" y más "peso" porque cumplirlos te ayudará ser la persona que quieres ser. Y si uno de los objetivos que te hayas propuesto no se casa con ningún valor tuyo, pues, casi mejor que lo borras de la lista porque te garantizo que es tiempo y energía perdido.


Resumiendo: 
  • Divide tu vida en facetas (hijo, padre, pareja, hermano, colega, etcétera) 
  • Pregúntate ¿Cómo quiero ser según cada faceta? (fiel, honesto, siempre disponible, abierto, puntual, etcétera) y apúntalo 
  • Haz una lista con "buenas intenciones" ¿Qué te hace ilusión?
  • Busca los valores que forman la base, que son la guía, de las intenciones que has apuntado. 
  • Bajo cada intención u objetivo, apunta el valor encontrado y escribe algo sobre la relación entre ambos.
¡Te deseo un buen año con objetivos cumplidos y estaciones alcanzadas, llegando PAS-ito a PAS-ito a la persona que quieres ser!

sábado, 23 de diciembre de 2017

Navidad y Año Nuevo


Estimadas PAS, estimados PAS,
En este día del solsticio del invierno, el día más corto y más oscuro del año -por lo menos en el hemisferio Norte- me gustaría desearos una fiesta de Navidad bonita y luminosa, plena de paz interior, de reflexión y de esperanza. Solamente si reina la Paz en nuestros corazones podemos aspirar a una Paz universal; todos conocemos esa famosa y tan verdadera máxima de Mahatma Gandhi: “Sé el cambio que quieres ver en el mundo”. No pongamos la responsabilidad fuera, sino tratemos de acogerla, sentirla y vivirla.
Y para el año 2018, os deseo doce meses de vida plena, de salud, y de esa consciencia que viene ligada a la responsabilidad que acabo de mencionar. Deseo que esa luz de Navidad, su esperanza y su templanza, siga viva en vuestros corazones de mes a mes, y que os sirva de consuelo y fuente de fuerza interior a la hora de tener que gestionar contratiempos que casi seguro se presentarán, igual que los desafíos que, en el fondo, albergan la posibilidad de poder crecer y madurar como ser humano.
Y también, y eso especialmente, os deseo mucha alegría y  sensibilidad en la medida justa para poder disfrutar de la inmensa cantidad de cosas realmente preciosas y profundamente emocionantes que la vida siempre, a toda hora y en cada momento, nos ofrece si queremos verlas y que, si conseguimos reparar un poco en ellas, pueden inspirarnos a sentir una inmensa gratitud…
(Imagen: Bernardino Luini, “Angeles”, comienzo S XVI).

domingo, 10 de diciembre de 2017

PAS, navidades y ese gran vacío interior

"¡Felices Fiestas!" ¿Cuántas veces ya lo has escuchado? ¿Cuántas veces ya lo has visto en revistas, periódicos, escaparates? A mi me encanta desearles a la gente un tiempo feliz, pero cada vez tengo más conciencia de lo que digo y a quién. En primer lugar, "feliz" es un concepto muy individual y no todos aspiramos a pasar las Navidades y Reyes rodeados de familiares, de comida y regalos, y en segundo lugar, puede ser que la persona a quien le digo estas palabras, perciba estas fiestas como la peor y la más difícil época del año.

La estampita de familias radiantes y completas desde abuelos hasta nietos o bisnietos, todos bien comidos y vestidos, en una casa bonita y generalmente también con perro (casi siempre un labrador) o gato, al lado de un precioso árbol de navidad con una montaña de regalos a su pie, año tras año, nos es presentada como el colmo de la felicidad. Puede ser así para muchos, pero casi seguro que para otros muchos, esa estampita no corresponde con su realidad y generando malestar.

No quiero ser negativa para nada, lo único que me gustaría hacer visible es que esa estampita es un cliché que probablemente hace más daño que bien. Pienso en familias incompletas, disfuncionales, con enfermos y preocupaciones de todo tipo, pienso en los refugiados, los emigrantes, los sin techo, los perdidos y aquellos que, por el motivo que sea, tienen que pasar estos días sin familia, sin comidas, sin buena ropa, sin casa decente, sin mascota, sin árbol y sin regalos. Es ésta la realidad, quizás más, que a estampita, que no deja de ser una manifestación del marketing insensible.

Pienso en muchos de mis clientes. Cómo los temas que salen en las sesiones suelen ir por "temporadas" no es de extrañar que en este mes salen problemas con familiares, especialmente -en estos casos- con los padres que nunca han sido buenos padres y mientras que durante el resto del año la relación con ellos es más o menos llevadera, es ahora, cuando toca pensar en "la obligación de ser buen hijo o buena hija" que vuelve a mostrar su cara desagradable. 

Malena: "Tengo que comprarles algo; ya lo tienen todo y según cómo me miran nunca acierto o lo ven insuficiente, y además no me sobra el dinero". 
Juan: "Tengo que ir a esa comida familiar, dicen que nos queremos mucho pero en la mesa no hacen nada más que criticar e insultar. Y ni te hablo de los chistes malos y machistas". 
Sofia: "En ninguna época del año me siento tan sola como en las Navidades". 
Carina: "Añoro a mi familia, pero me doy cuenta de que no es tanto que les añoro a ellos personalmente, sino más bien a una sensación de sentirme querida incondicionalmente, arropada - algo que nunca recibí de ellos".
Javi: "Cada año somos menos; unos se han muerto, han habido divorcios... y encima parece que los pocos que quedan, para no sentir la tristeza y el dolor,  cada vez más ganas tienen de beber..." Suspira. "Este año me abstengo. No quiero esto, esa enorme soledad en compañía, para estas Navidades".

Todos ellos, y otros, me están hablando de una profunda tristeza, de algo que su alma anhela y que, según la estampita que nos venden, únicamente se puede encontrar en esa familia de bien, completa y radiante de felicidad. Y, sí, claro que lo puedes encontrar allí si tu familia es amorosa y cariñosa, si entre todos sabéis crear ese ambiente de calidez y de acogida. Estas familias existen, lo sé. También sé que son pocas.

El peligro con la estampita es que nos hace creer que nuestra felicidad durante estos días depende de todo que ella proyecta. Todos sabemos y muchos realmente sentimos que esta felicidad no depende de lo material: de los regalos, las comidas y menos del alcohol. No es el árbol, que nos hace sentir bien de verdad. Ni sus luces, aunque pueden aportar una sensación de festividad, claro que sí.

Yo vengo de una familia bastante disfuncional con padres que, a su manera, durante los años de mi infancia, han intentando emular la estampita, aunque de una manera muy simplificada. Recuerdo el aroma del pino en casa y, sobre todo, esa sensación sobrecogedor cuando, por la tarde de la Nochebuena, mi madre finalmente abrió la puerta de la salita dónde había estado decorando a escondidas ese árbol, manteniéndonos, a mi hermanito y a mi, en un estado de emoción, expectativa y nerviosismo, añorando ese momento indescriptiblemente emocionante en que ella abriera la puerta y podíamos, por fin, admirar el árbol y las muchas velitas en todo su esplendor. Hasta el día de hoy vivo este recuerdo como algo sumamente mágico - ¡la luz

Pero es otra enseñanza de mi infancia, un regalo de mi padre (PAS) que me ha ayudado encontrar y dar sentido a estos días especiales. Él, todos los domingos cuando estaba en casa (viajaba mucho) siempre nos hizo montar en el coche para hacer "una salida". Hacer una salida significaba: dar un paseo en el bosque, remar sobre un lago, pasear por la playa (especialmente cuando hacía mucho viento)... ese tipo de cosas, aunque también nos llevaba a museos y a visitar familiares lejanos y enfermos. Y siempre llevaba nuestra atención a detalles como el verdor de los pinos, el cambio de color de las hojas de los árboles caducifolios, alguna nube especial, un canto de pájaro, la capacidad saltarín de las ardillas, la gran variedad de setas, el rocío, los cristales de los copos de nieve, o también, la mirada de la gente y sus gestos... Recuerdo muchos detalles de este tipo. Las salidas de los días de Navidad eran especialmente enriquecedoras porque mi padre entonces sabía añadir una cualidad distinta que hizo que nos fijábamos mucho en la caída de la luz, en el silencio, en la vastedad del cielo. Supo enseñarme que el calor anímico que pensamos que nos tiene que llegar desde fuera de aquellos que nos quieren, en realidad está dentro de uno. Lo podemos crear, lo podemos sentir y luego lo podemos compartir con aquellos que lo necesitan. Esto lo podemos hacer todos los días del año, pero más fácil de hacerlo en esta época del año ya que, de verdad, la luz y el silencio son distintos.

Mi padre nunca nos habló de religiones, aparte de como algo, digamos, cultural. Pero nos enseñó fé, nos enseñó Amor y un gran respeto por La Creación en su totalidad. Y es con esta emoción que yo celebro esta época del año. Entiendo el vacío y la falta de sentido que hacen que muchos lo pasan mal estas semanas de poca luz. Lo entiendo, pero no lo comparto - al contrario. Prefiero, por lo tanto, aparte de pasar un rato especial con mis hijos, estar a solas para buscar ese estado de reverencia interior y de profunda gratitud por todo que la vida me enseña, recordando las enseñanzas de mi padre, repasar la riqueza del año que se está cerrando, y abrirme a lo que en el futuro quiere nacer.

Queridos lectores, queridos PAS, gracias por formar parte de mi vida y darle sentido. Espero no haberos aburrido con esta pequeña historia personal ya que mi idea era haceros un regalo compartiendo el regalo de mi padre. Igual si celebráis las fiestas rodeados por vuestra familia, con amigos, con pareja y con o sin hijos o a solas, espero que podéis conseguir llenar ese posible vacío y sensación de sinsentido hasta desesperación, con este, tan especial y luminoso, calor de corazón


¡Os deseo felices días de introspección y de luz interior!


Artículos relacionados:

Y si todavía buscas algo para regalar o para regalarte, a lo mejor te interesa mi libro: 
La sensibilidad, lejos de limitarte, te puede proporcionar las alas que te permiten vivir tu vida plenamente. 
Si quieres saber todo sobre el rasgo para poder descubrir de que manera se manifiesta en tu ser, si buscas herramientas, ideas y consejos, te recomiendo mi último libro: Personas altamente sensibles.





martes, 21 de noviembre de 2017

Resultados de la encuesta laboral para PAS, parte 1


Un poco de historia
Gracias a todos qué habéis participado en la encuesta laboral para PAS. Cómo a lo mejor recordáis, la encuesta fue diseñada por Esther Bergsma, holandesa y experta en el rasgo de la alta sensibilidad. Cuando, hace unos meses, topé con su encuesta en su versión original y me puse a contestar las preguntas, se me ocurrió la idea de realizarla en España y la contacté, y así empezamos. Mientras tanto la idea nos entusiasmó tanto que la encuesta se está distribuyendo en unos cuantos idiomas más y en muchos países del norte de Europa, en Sudamérica, en EEUU y, dentro de poco, a lo mejor también en Rusia. La globalización es nuestra aliada para ganar más datos sobre el rasgo de la Alta Sensibilidad.

Los participantes
La encuesta consiste de treinta preguntas, y nos dimos cuenta que era larga. Pero, ¡hay tanta faceta interesante por investigar y evaluar! Al final recibimos 1549 respuestas útiles, de las cuales un 89,27% de mujeres y un 10,73% de hombres, con edades predominantemente entre los 35 y los 45 años. Cómo habíamos presentado la encuesta como un tema europeo, la gran mayoría de los participantes son de España, pero también había un pequeño porcentaje de Argentina y de otros países.


Lo más destacado de la encuesta, parte 1

Buen ambiente y trabajo con sentido
Preguntamos por unas  cuantas circunstancias laborales y la importancia de cada una. Había tres contestaciones posibles: no importante, importante e indispensable. Un buen ambiente es absolutamente necesario para casi un 74% de los encuestados, mientras que un 71% dice que lo más importante, aunque no indispensable, es que haya silencio en el lugar de trabajo. Esto tiene su lógica si pensamos que un 89%  de las personas que han colaborado con la encuesta han dicho que, en cuanto a los estímulos generales, lo que más les afecta y molesta es el ruido. 


Después del buen ambiente, en cuanto a lo indispensable, viene -con un 59%- la necesidad de tener un trabajo con sentido, y para 32% esto es importante. Ya lo suponíamos, pero los PAS queremos contribuir, queremos ser útiles y nos sentimos mal en trabajos rutinarios y mecanizados.
Otros aspectos con importancia para los PAS son la posibilidad de recibir formación (58%), tener cierta autonomía y libertad de cara a la realización de ciertas tareas (57% dice importante y 38% dice indispensable) y que el trabajo contenga un elemento creativo (54% dice importante y 37% dice indispensable). 
Llamativo también es la necesidad (54% dice importante y 36% dice indispensable) de un horario flexible y, en la misma línea, la absoluta necesidad de poder disponer de suficiente tiempo libre (57%) lo cual es importante para un 40% de los participantes. En relación con este dato podemos añadir que un porcentaje de 41 ha indicado que, si de él o de ella dependiera, trabajaría entre 24 y 32 horas por semana. 

Concluyendo podemos decir que, generalizando, los PAS buscamos un trabajo con sentido en un entorno positivo y agradable. Si nuestra empresa ofrece la posibilidad de formación, muchos de los PAS se apuntarían. Nos gusta tener cierto grado de autonomía a la hora de realizar nuestra tarea y, si es posible, nos hace sentir bien si podemos añadir algún elemento personal y creativo. Semanas largas nos agotan ya que necesitamos tener bastante tiempo libre para evitar estrés y agobio. 

En un siguiente artículo, os cuento más...