domingo, 2 de agosto de 2015

Altamente Sensible y tener invitados en casa

Foto: Josh van Dyke
En Europa, pero también en otras partes del mundo, es la época de las vacaciones. Con suerte vamos a algún sitio bonito para descansar y podemos cargar las pilas. Una de las posibilidades es que vamos a visitar algún familiar o amig@ para pasar unos días, pero de la misma manera puede pasar que nos encontramos en el lado recipiente de estas visitas y nos toca el papel de antiftrión/a.
De hecho, este papel les ha tocado a varios de mis clientes, le tocó a una muy buena amiga, y también me tocó a mí. Empecé a darme cuenta de la importancia de este “tema” cuando recibí un correo de una clienta pidiéndome consejos porque se vio realmente desbordada con una situación que no podía controlar: la visita de unos familiares de su marido –adolescentes inclusive-, un piso pequeño y ni un solo momento para ella sola. La consecuencia: máxima irritabilidad, intolerancia, sobre-saturación, impotencia y por última un fuerte sentido de culpabilidad. 
Mientras me pintaba un poco su panorama, me veía a mi misma ya que yo también tenía gente en casa, y también había adolescentes. Soy PAS como vosotros, y no me considero ninguna santa: también tengo mis momentos. 
Poco después me llamó una amiga (PAS) quejándose de su pareja que había invitado a un amigo a pasar unos días, −“una semanita”−, quedándose luego una semana más porque “se lo estaba pasando tan bien”. Mi amiga no encontró el valor necesario para decirle a su pareja con la firmeza necesaria que a ella le había bastado “la semanita” inicial del amigo y que añoraba la tranquilidad. No era capaz de decírselo porque se sentía egoísta, como si le supiese mal que su pareja tenía un amigo de visita. ¡Claro que se alegraba por su pareja!, pero no obstante se sentía muy agobiada. Y culpable. 
¿Qué nos pasa a l@s PAS? ¿Somos anti-sociales, intolerantes y antipáticos? No. No lo somos. (Evidentemente puede haber excepciones). A la gran mayoría nos gusta recibir gente en casa y compartir. Lo que pasa es que solemos tener un problema con nuestros límites personales o interiores. 
Como bien sabemos, los PAS nos saturamos relativamente rápido. Nuestros sentidos lo absorben todo y necesitamos más tiempo que la persona No-PAS (la gran mayoría) para asimilar y encauzar toda la información recibida. Necesitamos tiempo a solas, o por lo menos tiempo y tranquilidad para nosotros mismos. Con invitados en casa esto no siempre es posible. 
Si a esto añadimos características PAS como la tendencia al perfeccionismo (orden en casa, ser el/la anfitrión@ perfect@, las comidas perfectas y generalmente complejas, ser amable y procurar que al invitado no le falte absolutamente de nada), nuestro deseo −hasta necesidad− de servir a la persona que tenemos delante y la tendencia que tenemos de ponernos en el último lugar, comprenderéis que pueden surgir problemas. La convivencia en si ya es difícil y requiere todo un aprendizaje, pero una convivencia con personas que vienen de vacaciones a tu casa mientras que tú (a lo mejor) trabajas y no puedes disponer de tiempo libre (para desconectar) iguala a estrés. Es el estrés que da fruto a la irritabilidad. Cuanto más estresado estés, más te irritas y más te agobias. Más te cuesta poner buena cara y disfrutar de la compañía de los invitados.

¿Qué puedes hacer para evitar ese malestar?
Para empezar es muy necesario establecer para ti mismo cuáles son tus necesidades absolutas −tus requerimientos− para estar bien y evitar el estrés, o sea, ¿cuáles son tus límites interiores? Puedes pensar en cosas como: dormir ocho horas, desayunar a solas, meditar media hora al día, cuidar tus plantas, ir al fitness, no tomar alcohol, etcétera. Son todas las cosas que contribuyen a tu equilibrio interior. La vida te ha enseñado que, si no observas estas cosas, te pones nervioso y estresado. 
La dificultad es mantener estos requerimientos cuando hay visitas en casa. Conviene, pues, explicarles desde el principio a tus invitados que necesitas hacer A,B y/o C. Si lo haces al principio, lo podrás hacer con toda la amabilidad y sin poner mala cara. Si quieres algo −tiempo, espacio− pídelo. No vale reprochar a tus invitados algo que no has aclarado desde el principio. «¿No ven que necesito tiempo para meditar?» te colocas en el papel de víctima y crea mal ambiente. ¿Por qué? Porqué de hecho no lo ven si tu no se lo dices. Tan simple. Nadie puede saber con certeza que pasa en la cabeza de otra persona.

Mantener tus límites
Mantener tus límites de una manera pro-activa implica que expreses con claridad y exactitud cuáles son tus necesidades: Cada mañana necesitas media hora de tranquilidad en casa para meditar, de 7 hasta las 7.30. Necesitas que te ayuden poner y recoger la mesa; tres veces al día. Necesitas que te saquen el perro a mediodía, necesitas que respeten tu hora de acostarte entre semana, que es a las 11. Etcétera. Mucho mejor de presentar tus invitados con este tipo de mensaje al principio de su estancia, qué más adelante, cuando ya estarás mal y te costará decirlo con amabilidad. No olvides de preguntar a la visita si está dispuesta a respetar tus deseos, o si, a lo mejor, hay algo que les impida de honrarlos. Si, por ejemplo, algún día por el motivo que sea, no tienen la oportunidad de sacar el perro, lo sabrás y podrás buscar otra solución, sin la necesidad de ponerte de mal humor o de enfadarte. 
Es bonito tener invitados. Es enriquecedor en muchos sentidos. Sin embargo, para que disfrutes de la compañía temporal de la visita de tus familiares o de tus amigos y para que los invitados disfruten de tu hospitalidad, es imprescindible conocer, establecer y mantener tus límites. 
¡Os deseo muy buenas vacaciones!

lunes, 6 de julio de 2015

La persona altamente sensible y su trabajo

Son bien pocos aquellos que no necesitan trabajar. Son muchos que buscan trabajo. Y de aquellos afortunados que tienen trabajo la mayoría se defiende como puede, aunque incluso pueden llegar a disfrutar de lleno de lo que están haciendo, claro que sí. A los no-PAS, que no se cansan ni se saturan tan rápido porque no reciben tanta información sensorial, y que tampoco se estresan con tanta facilidad por el mismo motivo, aguantar un "curro" a lo mejor cuesta, pero raras veces les cuesta tanto como a un PAS que ha aterrizado en un entorno que por exceso de luces, de ruidos y de personas, le puede suponer un brutal bombardeo de su sistema neurosensorial.
Mucho  se ha dicho ya y se seguirá diciendo sobre el PAS en su ambiente laboral, en su relación con colegas y superiores y sobre el tipo de trabajo que le sería ideal. No es raro que esto sea un tema "popular", ya que pasamos muchas horas de nuestra vida en un lugar al que llamamos "trabajo". Puede ser un lugar en que ganamos el sueldo necesario para pagar las facturas y la hipoteca, pero de la misma manera, puede ser también un sitio donde trabajamos como voluntarios, ya que muchos PAS colaboran con todo tipo de ONGs. Y es justamente allí, en estos ambientes donde, día tras día, estamos en contacto con las mismas personas, donde vamos topando con el lado menos agradable de ser PAS, de ser Persona Altamente Sensible. 
Conozco a pocos PAS que se sientan realmente bien y a gusto en su trabajo; sentirse a gusto en el trabajo equivale a sentirse valorado y apreciado. Todo el mundo, PAS o no, busca ser respetado. No todo el mundo, sin embargo, es consciente de su respeto hacia otros. O, dicho de otra manera, unos manejan el concepto, la idea de lo que es "respetar", de una manera totalmente diferente a la manera en que lo llevaría la gran mayoría de los PAS. 
También conozco a PAS que "respetan" tanto a sus colegas que se hacen prácticamente invisibles, anticipando continuamente las posibles necesidades ajenas; nunca paran y se agotan haciendo no solamente su trabajo, sino también gran parte del trabajo de otros, trabajo que no les corresponde para nada. Esto ya no es respetar. Esto es sacrificarse, y sacrificarse equivale a faltarse al respeto a uno mismo. Recuerda, querido PAS, que el primero al que le debes respeto, eres tú mismo…

¿Cómo te ves?
¿Tienes una imagen clara de cómo te ves en tu trabajo? ¿Como el empleado de la empresa en que trabajas? ¿Cómo el colega de tus colegas? ¿Qué concepto tienes de tus capacidades? ¿Y de la manera en que pones estas capacidades en práctica? Te aconsejo tomar estas preguntas como un pequeño ejercicio: cierra los ojos e intenta verte en tu lugar de trabajo; intenta observarte como si de una película se tratara, en la cual el protagonista eres tú. ¿Qué es lo que ves? Si quieres, apunta tus observaciones en una hoja. ¿Hay algo que te haya llamado la atención?

Evidentemente no puedo saber de qué manera has contestado a estas preguntas, pero espero que hayas visto a un empleado feliz y contento. Existe, sin embargo, la posibilidad de que hayas obtenido imágenes de alguien que se ve desbordado, estresado, irritado, nervioso y, hasta en el peor de los casos, maltratado. A lo mejor has visto a alguien que siempre intenta dar lo mejor de sí, pero nadie nunca le da las gracias, nadie nunca le dice que ha hecho un buen trabajo y nadie le hace caso, tampoco cuando tiene muy buenas ideas, aportando muy buenas soluciones. Es posible que hayas visto a alguien que está sufriendo y que tiene la desesperante sensación de que nunca da la talla, de que nadie le entiende y de que, incluso, “van a por él”... Lo siento, el imagen no es agradable, no es bonita, no. Pero muchos PAS se ven así.

¿Cómo te ven?
¿Sabes cómo tus colegas te ven?  ¿O tu jefe? A lo mejor te sorprenderá, pero cómo te ven no siempre es como tú te ves. Sé que no es fácil siendo PAS (a veces la inseguridad nos puede, ¿verdad?) pero si puedes, te aconsejo pedir opinión a una o dos personas con quienes tienes confianza. Espero que te devuelvan un imagen de alguien comprometido y dedicado, fiel, amable, buen colega, constante, justo, concienzudo... Un retrato de la persona que eres, ni más ni menos. Más de una vez he hecho este ejercicio con clientes y pasó justamente aquello que acabo de describir.

Inseguridad
Muchos PAS se sienten inseguros en compañía de otras personas, especialmente si esos otros no son PAS. Puedes elegir a tu pareja y a tus amigos, pero no puedes elegir a tu familia, y a los colegas del trabajo mucho menos. Si pudieras vivir todo tú solo, sin la necesidad de interactuar con otras personas aparte de, quizás, la cajera del súper, no tendrías problemas para encajar en el mundo. Sería quizá más fácil, pero a la larga no progresarías mucho como persona. Es gracias al "mundo", a la gente con quienes tenemos que convivir, que nos vamos conociendo y que podemos darnos cuenta de que, a lo mejor, tenemos que aprender una cosa u otra... Los otros nos sirven de espejo, y si conseguimos verlos como tales, como ayudantes que están en nuestro camino para darnos pistas para poder crecer y evolucionar como personas, seguramente nos sentiremos mejor.

Me explico. Sé y soy muy consciente de que hay personas que lo están pasando francamente mal en su trabajo. Y "mal" es poco decir. No pueden más, la carga de trabajo les supera, sufren mobbing, reciben críticas y reproches totalmente injustos y hay "colegas" que se ríen de ellos. Sé que se sienten atacados y cada vez más inseguros. Lo sé, de verdad. Pero también sé que, a lo mejor, esas personas emiten una imagen que no ayuda a cambiar ese comportamiento ajeno. Seguro que conocéis esta frase de Gandhi, que decía: "Sé el cambio que quieres ver en el mundo". Pues de eso se trata. Si tu consigues cambiar tu comportamiento, tu entorno cambiará también.

Cambio personal
No todos queréis escucharlo, pero os garantizo que todos podemos cambiar. Podemos cambiar la manera en que vemos el mundo, podemos efectuar pequeños cambios en nuestro comportamiento, en nuestra actitud. Podemos, por ejemplo, cambiar el chip de negativo a positivo (en lugar de fijarte en todo que está mal, fíjate en todo que está bien, bonito, agradable, saludable...), sí, es cierto, lo puedes hacer cambiando y corrigiendo tus pensamientos. Puedes, también, marcar y mantener tus límites, una cosa muy, pero muy importante para los PAS. Claro, no todo el mundo te colmará de besos, y habrá quien te diga algo desagradable, pero se acostumbrarán. Recuerda, no puedes gustar a todo el mundo y no pasa nada; a ti tampoco te gusta todo el mundo, ¿no es cierto? Puedes también revisar tus opiniones... ¿eres consciente de lo que opinas de la gente que te rodea? ¿Del lugar de trabajo? ¿Podrías, a lo mejor, intentar olvidar estas opiniones, estos juicios, ponerte otras gafas y volver a mirar, pero esta vez con curiosidad e interés? ¿Con asombro? Ya sé que es mucho pedir, pero también sé que es posible... Igual que tú no eres tal como te muestras al mundo, así también le pasa a las otras personas... ¿Qué pasaría si los miraras con la mente abierta y libre de juicios? ¿Qué ves?

No puedes cambiar el mundo. No. Pero puedes cambiar tu manera de verlo. Puedes cambiar tu actitud. Puedes, si me permites, hacerte un pelín menos vulnerable, quizá, y salir de tu zona de confort.

Cambio de trabajo
Y, por último, también puede ser que llegues a la conclusión de que no estás haciendo el trabajo que quieres hacer, y que no te encuentras en el lugar donde quieres estar. Si este es el caso, pues, tus cambios tendrán que ser más grandes y más profundos. No vale quejarse, a estas alturas ya no. Los PAS solemos ser capaces de hacer todo tipo de trabajo, tenemos muchos recursos y muchos intereses. Es cierto que nos encontramos bien en trabajos "útiles" como la educación, la formación, sanación (de todo tipo), en el campo del medio-ambiente, la prestación de ayuda y asistencia, pero también en trabajos administrativos y, cómo no, en todos estos ámbitos que tienen que ver con la creatividad y el arte. Y sí, es cierto que generalmente nos cuesta ser mandados y hay un gran número de PAS que es autónomo. Es algo para tener en cuenta, pero no quiere decir que no puedas trabajar en equipo. La decisión de ser autónomo puede estar relacionada con una necesidad de controlar tu horario laboral, con elegir el lugar en el que vives, con "ese algo" que es la huella, tu huella, la que quieres dejar en el mundo...

Sea lo que sea lo que te toca vivir, si no estás contento, algo tendrás que cambiar. Nadie te dirá que cambiar es fácil. Si te lo dicen, te están contando milongas. Cambiar, una vez que hayas tomado esa decisión, requiere constancia, compromiso, trabajo y tiempo. Si has vivido 30, 40 años de tu vida de una determinada manera, es lógico que no te sea posible conseguir ese cambio en dos semanas. Permíteme cerrar con un último consejo: tómate el tiempo que necesites y que te puedas permitir. No pongas el listón demasiado alto. Recuerda: PAS-os pequeños. Apunta tus logros (¡Importante!) y para de vez en cuando para hacer un recuento de todo que estás consiguiendo.

¡Ánimo!

viernes, 3 de julio de 2015

Entrevista "Frente al Espejo"



A principios de junio, Lurdes Reina Martin y Silvia Velando, de "Frente al Espejo", me invitaron para hacer esta entrevista sobre la Alta Sensibilidad:


Es un documento más. Espero que os guste.

jueves, 4 de junio de 2015

Ser Altamente Sensible y sentirse rechazado

"No me aceptan por ningún lado. Me siento rechazado".

"Estoy de baja porque no aguanto mi trabajo, todos mis colegas me excluyen. No quieren saber de mí y me rechazan".
  
"Éramos tan buenas amigas; lo hacíamos todo juntas. De repente    me trata como si fuera aire; no me habla, no contesta mis     mensajes y me esquiva".

Estas son solo unas frases que salieron en el taller que di el sábado pasado en Madrid. Son frases que expresan un tremendo dolor y una enorme soledad.

Cada vez que te sientes excluido por alguien es como si esa persona hubiera disparado una flecha cargada de veneno que te llega directamente al corazón. La sensación de que alguien no te quiere cerca, de que prefiere estar lejos de ti, es terrible. No lo entiendes: eres buena persona, siempre cuidas de tus amigos, de tus colegas, de tus familiares. Eres atento y haces todo lo que puedes para que los demás estén bien, contentos y tranquilos, para que no haya ningún tipo de conflicto, para ser simpático, para dar una buena impresión y para que te quieran. Eres amable.

Igual te sorprende si te digo que el rechazo no es algo personal; lo parece, eso sí, pero solamente lo parece porque lo recibes de esa manera: como una crítica. Como una crítica personal e injusta. No obstante, a veces ese rechazo hace ver algo de tu comportamiento que conviene cambiar, y otras veces ese rechazo realmente no tiene que ver contigo sino con la otra persona. Me explico... 

Irritación de la otra persona
Algo en tu comportamiento le sienta mal a la otra persona y se siente irritada y molesta. Cuando, por ejemplo, algo en tu manera de hablar, de gesticular, o de comunicar le resulta desagradable a alguien (por el motivo que sea, como puede ser algo tan incontrolable como un determinado recuerdo doloroso), esa persona no te va a querer cerca. Evidentemente esto no tiene nada que ver contigo, sino con la percepción ajena. Y, fíjate, no es que te rechace como persona, sino que solamente rechaza una parte (una faceta de) de tu comportamiento. Y tú no eres tu comportamiento. Puedes cambiar tu comportamiento pero sigues siendo la misma persona, ¿No es así?

También puede pasar que la otra persona y tú no tengáis nada en común. Puede que se trate de vuestros valores o intereses personales. Puede ser un tema de carácter: a lo mejor eres muy introvertido y no caes bien a alguien que justamente es muy extrovertido. Mientras que esa otra persona solamente buscará amigos extrovertidos, a lo mejor tú, por ser como eres, te sientes rechazado, mientras que para nada es un tema de rechazo personal sino más bien una diferencia de carácter. Si el rechazo es fruto de ese tipo de diferencias personales, no hay nada que hacer salvo NO tomarlo a nivel personal y aceptarlo.

Ahora bien. Si lees esto, es muy probable que seas PAS, que seas una persona altamente sensible. Y siendo una PAS es posible que tu comportamiento presente una o más de las siguientes características inherentes al rasgo: afán de caer bien, de agradar, de ayudar hasta sacrificarte, una imparable necesidad de solucionar los problemas de los demás y de ser crítico. Ojo, no digo que seas así, solamente digo que tu comportamiento puede presentar estas características que se encuentran en muchas personas altamente sensibles.

También es posible que, como PAS, te sientas ofendido con facilidad, que tengas tendencia a montarte películas o a sentirte víctima de la sociedad. Puede ser, incluso, que tengas la auto-estima tendiendo a la baja...
  
¿Qué puedes hacer?
Si sientes rechazo y sufres por ello, investiga cuál puede ser el motivo. Un poco de auto-conocimiento y de auto-reflexión puede ser una buena idea. Si el rechazo es el resultado de diferencias de carácter o de estilos de vida, es más que probable que no sea rechazo, sino simplemente una falta de puntos de conexión y de interés común. Acepta que sois diferentes y ya está.

Pero si, reflexionando sobre tu comportamiento, has llegado a la conclusión que a lo mejor eres demasiado servil, crítico, que estás demasiado pendiente de todo, demasiado exigente, controlador, inseguro, víctima... igual ha llegado el momento de tomar una decisión interior y ver cómo puedes cambiar tu comportamiento.


Recuerda:
  • Querer controlarlo todo, resolver la vida de los demás y quitarles todo de las manos les hace sentir que pierden libertad y esto suele agobiar.
  • Ser exigente y crítico no te hace un buen compañero y suele producir rechazo (la persona asume que también le criticarás a él/ella).
  • Adjudicarte el papel de víctima y no hacer nada para desarrollar iniciativa propia (salir de la zona de confort) cansa a la gente y pierden el interés por ti.
  • Si tienes la auto-estima baja y te sientes inseguro, búscate alguien que te pueda ayudar. En sí no es motivo para que te rechacen, pero probablemente te cuesta aceptar que vales la pena. Empiezas a auto-excluirte porque crees que no das la talla y que no aportas nada a personas o situaciones. Existen muchos recursos y hay muchos profesionales que te pueden echar un cable.

Por muy difícil que parezca, es mucho lo que puedes hacer para cambiar tu forma de actuar, de comportarte. Investiga tu comportamiento, asume tu responsabilidad por tu manera de interactuar, de comunicar y de presentarte al mundo, y pregúntate qué y de qué manera puedes mejorar. Y, sobre todo, no te olvides del humor y de la capacidad de reírte de ti mismo.

¡Ánimo! ¡Estoy segura de que eres una excelente persona!

lunes, 11 de mayo de 2015

Trailer de la película "Sensitive"

Finalmente está aquí, el trailer de la película "Sensitive" sobre el trabajo de Elaine Aron. El estreno tendrá lugar este verano, y no podemos esperar.

De momento no está subtitulado. Hay que entender que esto es un proyecto "crowdfunding", o sea, pagado por todos los PAS del todo el mundo. El dinero recaudado llegó hasta aquí, y ya es mucho.



sábado, 2 de mayo de 2015

La alta sensibilidad y su "etiqueta"

 Alguien me preguntó: “¿Que si me interesa saber si soy PAS o no? Es una etiqueta más, y no quiero etiquetas. Prefiero no saber". 
Otra persona me mandó un correo: "¿Sirve de algo poner un nombre a eso que uno siente?, ¿Para qué poner una etiqueta cuando estas a veces delimitan en vez de expandir?" 

¿Para qué sirven las etiquetas? 
Pones una etiqueta cuando quieres separar o distinguir algo de otra cosa. A veces para identificarla. Para evitar confusiones, por ejemplo. Cada año hago salsa de tomate de diferentes tipos; pego etiquetas en los botes para poder distinguir entre tomate puro, tomate con cebolla y tomate con especias italianas. Mirando superficialmente, todos los botes se parecen. Para coger el bote específico que en un determinado momento necesito, miro la etiqueta. 
Las etiquetas se pegan desde fuera, sobre una superficie, para informar al observador sobre un determinado contenido. 
Una PAS sabe que es PAS, sabe perfectamente si es muy sensible o no. No necesita etiqueta para sí mismo, claro que no. Eso sí, necesita saber que es PAS porque, sabiéndolo, puede tomar medidas y puede adaptar su estilo de vida de tal manera que pueda vivir mejor las ventajas del rasgo y protegerse ante las molestias que se pueden manifestar en su día a día si no tiene en cuenta su sensibilidad. 
Hay PAS que, sabiendo que son PAS, se pegan una etiqueta como para avisar a su entorno de que prefieren ser tratados con guantes de terciopelo. Algunos quieren ser vistos y tratados como diferentes. Lo hacen como medida de protección. Dependiendo cómo lo haces y con qué intención, puedes despertar todo tipo de reacciones, desde indiferencia, pasando por irritaciones o puedes, incluso, "invitar" a cierto tipo de ataque como el mobbing o el bullying. Si quieres ponerte etiqueta, hazlo, pero te aconsejo no hacerlo nunca con la idea de responsabilizar a tu entorno del hecho que eres más sensible, de que te saturas y te estresas antes y que no aguantas determinadas situaciones. Son hechos, ya lo sé, pero es tu propia responsabilidad, la de lidiar con eso y de cuidarte. No olvides: la gente no-PAS de tu alrededor nunca puede comprender o sentir lo que tú experimentas o sientes. Lo máximo a lo que pueden llegar es a aceptarte como eres, de la misma manera que puedes llegar a aceptar que "el otro" también es como es (posiblemente menos sensible). 
Repito: saber que eres PAS es importante. Entender cómo funciona el sistema neurosensorial de un PAS te proporciona una herramienta imprescindible para poder manejar tu forma de ser. Pero eres mucho más que muy sensible, profundo o empático. Por ejemplo, yo soy madrugadora. Soy alguien que funciona muy bien por la mañana y tengo que acostarme temprano. Lo sé y procuro vivir de forma acorde a esa faceta de mi ser. No me hace falta llevar etiqueta para avisar al mundo de que soy así. También sé que soy trabajadora. Tampoco hace falta que me pegue una etiqueta con ese dato. ¿Qué quiero decir con esto? Pues, que ser altamente sensible es ser como eres. Y eres muchas cosas más. No significa ser especial. No significa ser mejor. No necesita etiqueta. Es algo que tú debes saber de ti, es un tema de autoconocimiento y no es excusa. Ponerte etiqueta puede limitarte.
En mi artículo del mes pasado hablé sobre lo que te conviene hacer (o NO hacer) cuando acabas de descubrir que tu lado sensible es señal de un rasgo reconocido que se presenta en un 15 a 20 por ciento de la gente. Es algo normal. Es una faceta de tu personalidad, de tu carácter.  Es muy posible que, por el hecho de ser muy sensible, tengas la sensación de no encajar. Lógico, ya que el mundo, tal como está construido, es un mundo hecho por y para la gran mayoría de la gente, los No-PAS. Gracias al trabajo de Elaine Aron, la psicóloga americana que descubrió la alta sensibilidad como rasgo, sabemos que no somos una especie de extraterrestres necesitando etiquetas para avisar. No tenemos ningún trastorno, no somos deficientes, inferiores ni superiores. Somos sensibles y aparte de otras muchas características, también somos profundos, empáticos, creativos, idealistas, detallistas y muchos cosas más. Es así como somos. Sacarle partida depende de ti, trabajarte depende de ti, ser fuerte a pesar ser sensible y vulnerable es posible. En lugar de ponerte etiqueta, hazte responsable y permite que brille esa bella luz que vive en tu interior

La conclusión
Francamente no creo que haya una conclusión. No es un tema de sí/no de bueno/malo. Aunque, y lo vuelvo a decir, es un hecho que las etiquetas limitan, puedo imaginarme que hay momentos en los que conviene explicar cómo eres (tus puntos positivos y tus puntos negativos). Pienso, por ejemplo, en una entrevista de trabajo o al iniciar una relación sentimental. No lo veo tanto como pegarse una etiqueta, sino más bien como un tema de honestidad. Todo el mundo debería de ser honesto y en ese caso da lo mismo si eres PAS o no. 
Lo que sí diría es que es importante vigilar la etiqueta para evitar la tentación de utilizarla como excusa para sentirte víctima o para no tener que salir de tu zona de confort. En ese caso, la etiqueta no protege, sino que limita, y mucho. No te la pegues y no permitas que te la peguen. En cualquier caso, intenta conseguir explicar que te cansas rápido, que hay sitios dónde no te sientes muy bien y que hay situaciones que te cuestan. Si lo dices con una sonrisa y añades algo como "Ya sé, no es así para la mayoría de la gente, pero he aprendido escuchar mi cuerpo y aceptar mis límites. No tiene que ver contigo, soy yo. Soy un poquillo rarita, eso es todo", y lo dejas allí, la mayoría de las veces los otros se ríen contigo y no pasa nada. Te responsabilizas, eso es todo.

sábado, 28 de marzo de 2015

Qué hacer si acabas de descubrir que eres Altamente Sensible

Gracias al precioso y muy sensible documental hecho por la televisión nacional española, que fue emitido en la última semana de febrero, miles y miles de personas pudieron vivir un antes y un después. Toda una vida pensando que eres un bicho raro, que no hay nadie como tú, sentirte incomprendido, muchas veces también marginado (de manera voluntaria o por circunstancias externas) y vulnerable, para, en un reportaje de una hora escasa, llegar a comprender que no eres bicho raro, que tu sufrir en el fondo "solamente" es el resultado de un rasgo de la personalidad inocuo, que en sí no necesita ningún tipo de medicación sino, ante todo, entendimiento y ciertos cambios en tu estilo de vida, es -y lo sé por experiencia propia- una vivencia profundamente impactante y emocionante.

Recibí miles de correos de personas que me contaron esa experiencia, compartiendo que, en muchos casos llorando, finalmente entendían qué les pasaba, que todas las piezas del puzle de repente encajaban y que "el descubrimiento" les había supuesto un alivio enorme. El darse cuenta que no solamente no padecen ningún trastorno en sí ya era una enorme alegría, pero también lo era el hecho de formar parte de un colectivo importante, ya que de cada diez personas dos son considerablemente más sensibles que los demás.

Muchos compartieron emotivas historias íntimas y personales, muchos pidieron más información queriendo saber dónde encontrar a otros PAS, muchos simplemente nos dieron las gracias por haber encontrado el coraje de "dar la cara"  y muchos mostraron interés por el trabajo de la asociación. Puedo decir que he pasado el último mes contestando a miles de personas por mail, desde la web y por teléfono. Ha sido un mes que recordaré con una profunda gratitud el resto de mi vida. He conocido a mucha gente nueva, gente maravillosa, comprometida a ayudarnos a divulgar información sobre el rasgo organizando charlas y talleres en toda la geografía nacional. ¡Gracias, queridos Amigos!
De las muchas preguntas qué recibí, la más importante y también la más importante era esta: Ahora que sé que no estoy enferma, que soy PAS... 

¿Cuál sería el siguiente paso? Descubrir que ser altamente sensible es relativamente normal y frecuente y que, además, hay muchas personas como tú, puede llevar a un sentimiento que puede ir desde una enorme alegría hasta una euforia difícil de contener. Lo sé. Muchos, como yo en mi día, sienten una enorme necesidad de hacer saber a todo el mundo que son PAS; es como si de repente hubieras ganado el derecho a existir. Por mucho que entienda este deseo, no lo recomiendo. No es una buena idea. ¿Por qué? Porque recibirás muchas preguntas, algunos incluso se reirán o se burlarán de ti. No solamente no sabrías explicar de una manera bien fundada de que consiste el rasgo, sino que la reacción de los otros -que seguirán sin comprenderte- hará que acabes sintiéndote más vulnerable que antes de contarlo.

Te recomiendo aprender todo lo que puedas sobre el rasgo. Es importante que investigues, que te prepares para poder contestar bien a los comentarios, dudas y preguntas que te llegarán. Si quieres ser respetado por quien eres y por tu faceta sensible, conviene saber de qué hablas. Conviene saber todas las características de la alta sensibilidad, conviene tener claro cuál es el lado positivo de ser sensible, pero de la misma manera es importante que seas consciente de las trampas que te puedes encontrar. Para informarte tienes mi blog y mi libro, tienes una conferencia que di en Ourense y que está en Youtube, tienes el libro de Elaine Aron y una gran cantidad de artículos on line. Sabiendo que la baja autoestima es una de los temas con gran peso en el perfil de la PAS, más vale saber de qué hablas para sentirte fuerte a la hora de contar sobre la legitimidad de tu lado sensible. No solo te harás un enorme favor a ti mismo, sino que haces un favor a todos los PAS ya que todos queremos ser respetados y valorados por todo lo que aportamos a este mundo.

¡No corras! Tómate el tiempo que necesites para leer e investigar. No salgas del armario antes de tener la seguridad que lo podrás hacer con dignidad.
Busca a otros PAS y ponte en contacto. Facebook, odiado por muchos, de momento es nuestra mejor herramienta de contacto. Cada vez hay más grupos, y desde que el documental salió a la luz, incluso están apareciendo grupos con el nombre del lugar donde vive la gente. Busca y apúntate, o crea tu propio grupo. Puedes organizar encuentros o apuntarte a encuentros organizados por otros. Puedes asistir a conferencias y talleres: en abril estaré en Barcelona, en mayo en Madrid y en Junio en Murcia. Recuerda que conectarte con otros como tú y compartir experiencias, vivencias y herramientas es lo mejor que puedes hacer para sentirte más fuerte y menos aislado e inseguro.
Todo esto es un buen principio. Todos que hemos salido en el documental hemos pasado por ello. La mayoría antes no teníamos idea de lo que nos pasaba; el descubrimiento y los siguientes pasos nos han dado la fuerza para mostrarnos en público, para ayudar a muchos otros a reconocerse y vivir ese maravilloso "antes y después". Tú también puedes ayudar a muchos otros.
Quiero aprovechar este artículo para transmitir mi profundo agradecimiento y admiración a Conchita Pfitsch, Nieves García-Valiño, Blanca Suasi, Jero Barceló, Sera Archs, Xisca Blesa, Aina Cortiñas, Maribel Per, Marc Masmiquel, Marisa Fernandez, María Jesús Pozuelo, Arancha Diego, Poncio Ripoll, las chicas de Radio Bellver y el maravilloso equipo de "Crónicas".

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