domingo, 27 de noviembre de 2016

miércoles, 23 de noviembre de 2016

Próximos Eventos

Buenos días a todos,

Me gustaría compartir con vosotros unos puntos de mi agenda para los próximos días que a lo mejor os puedan interesar...


  • 25-26 de noviembre estaré en Barcelona. Quedan plazas para la presentación de mi segundo libro, el viernes 25, en la Diagonal 349. Habrá dos sesiones. Si te interesa puedes pinchar (e inscribirte) en el enlace de la primera sesión (18:00-19:20) o en el enlace de la segunda sesión (19:30-21:00). El taller, el sábado por la mañana, está completo.
  • 29 de noviembre estaré en Palma para presentar mi segundo libro con una pequeña charla en la librería Llibres Colom en "Plaza Patines" (Plaza Bisbe Berenguer) 11. 19:00-20:30. 
  • 2 de diciembre estaré en Valladolid para dar una conferencia como invitada del Grupo de Estudio de la Alta Sensibilidad: Salon de actos de Cajamar, C/Miguel Iscar 1. Para más información y reservar plaza, pincha aquí.

martes, 1 de noviembre de 2016

Altamente Sensible y Hollywood


Si, al leer este título, pensabas que os iba hablar sobre qué actores de la gran pantalla son PAS o podrían ser PAS, lo siento, no es el caso. Mi intención no es esta, ni tengo la intención de hablar sobre películas en general o sobre guionistas, aunque siempre pienso que muchos de los guionistas de las grandes y no tan grandes películas tienen que ser PAS, ya que las PAS tenemos esa capacidad casi ilimitada de crear una "película" desde la -aparentemente- nada. Pues no, no hablaremos de actores ni de películas conocidas, sino que en este artículo me quiero limitar a esa capacidad tan típica de las PAS, esa enorme capacidad creadora que nos hace, en cuestión de milisegundos, inventar una historia basada en... ah, exacto, ¿en qué?

Muchas veces nos basta un gesto, una mirada, una palabra, un determinado tono de voz para que, dentro de nosotros, en seguida se dispare una posible explicación de algo que, a lo mejor, ni siquiera requiere una explicación. Creo que, si eres PAS y si lees esto, ya me entiendes, pero para ilustrar el tema un poco más, daré unos ejemplos, el primero de mi familia:

Mi padre, cuanto más mayor, más sensible se hacía. Ojalá yo hubiese sabido del rasgo mientras él vivía, ya que la convivencia hubiera sido más fácil y la comprensión mucho mayor. Recuerdo aquel día en que mi hija, una niña un tanto impulsiva y exploradora, sintió curiosidad por ver qué había detrás de la ventana de una caseta. Ella, con sus escasos cuatro añitos, era pequeña y la ventana demasiado alta, pero en seguida encontró una solución. Cogió una tabla de madera y la puso contra el cristal de la ventana, luego subió a la tabla y... la ventana se rompió y ella se cayó, cortándose con algún trozo del cristal roto. Hubo llantos y sangre, claro, pero el daño físico era bastante limitado. Bueno, cuando al día siguiente mi padre me llamó, le conté lo que le había pasado a su nieta. Él se preocupó terriblemente y empezó hablarme sobre los peligros de los cristales rotos, de las heridas profundas, de los hospitales y de la gangrena. ¡Y no venía a cuento! Recuerdo como él ya no era capaz de escucharme y que solamente estaba imaginando escenas terribles. No hubo manera de calmarlo ya que dentro de su preocupación había pasado una barrera que hacía que solamente fuera capaz de vivir su propia película, el montaje que él solo se había hecho del pequeño incidente. En aquel entonces, yo no podía entender su exagerada reacción, pero sí decidí no volver a contarle nunca más las muchas y menudas  aventuras de su nieta...

Otro ejemplo viene de un cliente, de Quique. Quique se ha enterado de una noticia muy importante (según él y para él) que quiere compartir con una amiga, porque según él es muy importante que ella lo sepa, ya que se trata de algo que ha descubierto de su marido. Le manda un mensaje a María, diciéndole que es urgente que se vean porque tiene algo importante que decirle. María, una mujer muy ocupada y con muchas responsabilidades, le dice que puede verlo la semana que viene pero que tendrá que ser después de recoger a su hija de la guardería y que vendría con ella. A Quique esto no le va bien ya que quiere hablarle de su marido, del padre de la niña. Aunque no le ha dicho a María de qué quiere hablarle, le contesta que quiere verla sin niña y a solas, y ella le contesta que por el momento no puede quedar porque su agenda no se lo permite. Quique se ofende y empieza a montarse una película en la cual (como en la gran mayoría de sus películas) nadie lo respeta, nadie siente el más mínimo interés por él y -cómo no- nadie lo quiere. Me lo cuenta y veo que se siente realmente ofendido y no reconocido. Le cuesta entender que su comunicación con María a lo mejor ha sido un poco incompleta y que, aunque él sabe lo que quiere contarle, ella no tiene ni idea y que, por la manera en que él ha formulado su deseo de verla, tampoco podía haberse dado cuenta de la importancia (¿realmente era importante para ella?) del tema. Quique se ha montado una peli y ha acabado sintiéndose no-valorado y víctima a causa de su propia falta de claridad y de información.

Te llaman desde la consulta de tu ginecólogo, que tienes que volver porque la citología no ha salido bien. Te dan una nueva cita y tú dices, "de acuerdo". No preguntas, asumes. Y te empiezas a montar tus películas. No preguntas nada "por si acaso" y porque tienes miedo. Ese mismo miedo que hace que empieces a pensar en cosas que van desde desagradables hasta horribles. Tienes que esperar casi dos meses hasta "esa" cita y pasas dos meses durmiendo mal y con dolor de barriga por los nervios y el miedo.

Has quedado con un colega del trabajo en la cafetería al lado del trabajo. Nada más llegar, él te pone mala cara. Muy mala cara. En seguida te pones rojo con una vaga sensación de culpabilidad, pero, ¿culpabilidad, por qué? ¿Qué has hecho? ¿Habrás hecho algo que no le ha gustado? ¿Te has olvidado de algo? Todo esto en un milisegundo. Podrías preguntarle "¿Te pasa algo?" Pero te callas por vergüenza, porque ya tienes asumido que has hecho algo fatal aunque no te acuerdas de qué ha sido. Unos segundos después tu colega te dice: "Mecachis: he dejado el móvil en el despacho".

Podría seguir con muchos ejemplos más, pero creo que la idea está clara: si eres alguien que, como la gran mayoría de las PAS, tiene tendencia a montarse películas, especialmente películas “de terror", te convendría poner en marcha la siguiente rutina: 

  • En el momento en que te das cuenta que te estás montando una película, respira, respira una vez más y di: "¡STOP!"
  • Revisa la película y pregúntate: ¿Cuáles son los hechos? ¿Qué sé a ciencia cierta? ¿Cuál es la información en la que me estoy basando? ¿Quizá estoy proyectando algo causado por mis miedos/creencias? ¿Qué parte estoy asumiendo/añadiendo y que no tiene base verificada?
  • ¿Me falta más información? ¿Tengo que pedir/dar más información?
  • ¿Qué información/datos necesito para desmontar la película y entregarme con calma a la situación que tengo delante?

Recuerda que 99% de los conflictos son fruto de malentendidos, de asumir cosas que la gente añade sin darse cuenta a un simple comentario o gesto y que ni siquiera cuestiona, todo esto alimentado por los propios miedos e inseguridades de la persona PAS. Los saboteadores (esas vocesitas que se hacen oir en tu pensar y que suelen ser fruto del miedo y de la inseguridad) hacen lo que pueden para susurrarte información no validada y confirmada y les encanta cuando les sigues el juego. Pero, ¡son fantasmas! La única manera de combatirlos y calmarte es preguntar y verificar o, según el caso, dar más información y dar mensajes claros y no manipulados.

Ya sabes, como PAS disponemos de un caudal enorme de información, de un banco de datos gigantesco que, en momentos buenos, nos permite encontrar soluciones geniales a cualquier problema, pero que, en momentos en los que dominan la inseguridad y el miedo, nos pueden alimentar con ideas y conjeturas de todo tipo con tendencia al problema, al drama y al conflicto.  Si esto pasa, para y toma consciencia de ¡quién piensa en ti! (¿Tu mismo o, quizá, algún saboteador?)

martes, 25 de octubre de 2016

Hoy recibí un correo que decía...


"Paseaba por una librería y topé con tu libro, leí el título y sentí curiosidad por saber más. Leí el índice y me sentí comprendida y después de hojearlo un poco lo compré. Lo estoy leyendo y estoy "adicta", me está ayudando a entender muchas cosas de mi y que hasta ahora yo misma me achacaba a "no es para tanto", "no puede ser que me afecte tanto"... y cosas así. Gracias por escribirlo". 
¿Existe un cumplido más bonito?

jueves, 13 de octubre de 2016

La alta sensibilidad y la necesidad de poner límites

Marcar tu espacio y mantenerlo, decir "no" cuando quieres decir  "no" o simplemente cuando lo necesitas, apagar el móvil o por lo menos el sonido, pararle los pies cuando sientes que alguien está invadiendo tu espacio hasta agredirte aunque sea “solo” verbalmente... poner límites de este tipo sin sentirte culpable, son algunos de los temas que a la persona altamente sensible, a la PAS, le suelen costar bastante.
Si eres PAS y lees esto, es posible que entiendas perfectamente lo que estoy diciendo, ya que la mayoría de nosotros suele manejar un vocabulario en el cual la palabra "no" simplemente no aparece. Esto es una pena porque es una de las palabras -con sus muchas variantes- que más falta nos hacen.
Tu espacio
Seguramente sabes que una de las típicas características de nuestro bello rasgo es el riesgo de saturarnos. La saturación es la consecuencia del hecho de que tenemos el sistema neurosensorial muy, digamos, desarrollado, lo que hace que nuestros sentidos siempre y continuamente reciban mucha más información que la que reciben los sentidos de una no-PAS. Comprenderás que, donde una no-PAS puede aguantar mucho tiempo en, por poner un ejemplo, un centro comercial a la hora punta, la PAS no tardará mucho en sentirse mal o por lo menos agobiada por ese bombardeo de información que sus sentidos van recibiendo. Si una persona recibe más información de la que puede gestionar, su cerebro se satura. Para sanar la saturación mental y emocional se requiere minimizar o cortar el flujo de información sensorial o, dicho con otras palabras, retirarse del ajetreo, buscar un sitio tranquilo hasta incluso, en algunos casos, necesitar una habitación oscura en la que reine el silencio. Cuanto mejor sepas escuchar las señales de tu cuerpo y cuanto antes sepas cortar con el bombardeo sensorial (poner un límite) menos tiempo necesitarás para “recomponerte”. Querer pasar por fuerte y duro, sin embargo, puede llevarte a, por ejemplo, un ataque de ansiedad o de hiperventilación.
Disponibilidad completa
Una de las características positivas de nuestro rasgo es la disponibilidad y el deseo a ayudar, de echar un cable donde haga falta. Y como todo lo positivo, lo luminoso, tiene su lado conflictivo o su sombra, aquí nos puede pasar que, por no (saber) poner límites, carezcamos de esos límites y que siempre estemos disponibles y listos para contestar, responder, comentar, acudir, aconsejar... Estar disponible 24 horas al día simplemente no es una buena idea ya que, si siempre estamos con las antenas hacia fuera y esperando el momento en que nos llegue una señal de quien sea, nunca podemos descansar, nunca estamos con "nosotros mismos" y nunca llegamos a conectar con nuestro ser interior. Es imposible. Para muchos, el móvil ha llegado a ser el centro de nuestra existencia: un instrumento que nos domina, del que dependemos. Si alguna vez has perdido tu móvil, ¿te acuerdas cómo te sentías?
Mientras que el móvil (y las otras pantallas) parece ser un salvador que te aporta la falsa sensación de no estar solo y de tener amigos, en realidad es un saboteador que te roba tiempo valioso presentándote un mundo virtual, y que todavía te hace más vulnerable a una demanda desbordada del "exterior". Conviene poner límites, la verdad. Apagarlo por la noche es un primer paso (encima te ahorras estar expuesta a la radiación electromagnética), luego podrías pensar en apagarlo o silenciarlo en determinados momentos del día (comidas, cuando estás trabajando, mientras estás con otra gente, etcétera). Puedes eliminar "amigos", puedes borrarte de chats y de grupos de whatsapp diciendo -si quieres- que te tomas una pausa por saturación. No tengas miedo a que te dejen de querer: si te quieren, te comprenderán y te seguirán queriendo, y a los otros, a esos que no te quieren, no les importará.
Puede ser una buena idea apuntar el tiempo que pierdes en la participación on-line; tomar consciencia te ayudará a establecer límites y de volver a dedicarte el tiempo a ti mismo o a tu familia.

Límites en relaciones personales, abuso y maltrato
Si te ha pasado que te sientes víctima de un trato que te duele, que te hace daño ha llegado el momento de levantarte y poner límites. En otra ocasión he escrito sobre banderas rojas en una relación, y no me quiero repetir, pero si eres una PAS -como muchas- que tiene esa tendencia a dar, dar y dar, y si en ti vive la expectativa de que el mundo te debe devolver esa ayuda en el momento en que necesitas asistencia, te digo que te equivocas (perdona que lo diga tan claro). Si das es porque quieres dar, porque das desde la libertad. No para luego poder reclamar lo "regalado". El mundo no te debe nada. Nada. Si te llegas a sentir víctima probablemente es porque has esperado algo a cambio. Ojo, hablo de relaciones entre adultos. Es más que probable que no seas víctima, sino que hayas dejado de poner/establecer límites. Antes de prestar ayuda, pregúntate si lo haces de manera "limpia", simplemente porque te sientes llamado a ayudar y sin esperar nada a cambio. Eres libre. Decir "no puedo" o "ahora no me va bien" son maneras de poner límites, ser claro y tomar responsabilidad de tus actos. ¿Tienes miedo al "qué dirán"? Tranquilo: la mayoría de la gente siempre tendrá algo que opinar sobre lo que haces o dices. Ten claro que es imposible gustar a todo el mundo; a ti tampoco te cae todo el mundo igual de bien.
El tema se torna aún más serio si te pasa que, como consecuencia de no haber marcado tus límites y por el hecho de dar, dar y dar, aparecen personas que abusan de ti, que te utilizan, te pisan y te insultan. Ahí el límite todavía tiene que ser mucho más tajante. Si no lo consigues, pide ayuda, y no a alguien que crees que te debe un favor. Hay instancias y profesionales especializados en este tema. Atención a los chantajes emocionales; si aparecen con cierta regularidad significa que algo no va bien.

Poner límites es necesario para:
  • alimentar la autoestima
  • ganar respeto
  • manejar los niveles de estrés y no agotarse/saturarse
  • poder ayudar de una manera más efectiva y desde la libertad
  • mantener un sano equilibrio entre quien eres y lo que el mundo necesita de ti
  • sentirte responsable y dueño de tu vida
  • honrar tu Yo
  • evitar convertirte en un ser sin voluntad propia, manejado por una  malsana demanda o exigencia ajena
  • poder disfrutar al máximo del rasgo de la alta sensibilidad 
Está claro que dejar de establecer estas barreras personales te lleva a lo contrario. Por no querer ser negativa prefiero resaltar lo positivo.
Puede ser que te resulta difícil poner estos límites, y es normal. Si crees que necesitas una mano, piensa en contactar un coach con un profundo conocimiento del rasgo de la alta sensibilidad. Ya sabes, estaré encantada de ayudarte.

domingo, 18 de septiembre de 2016

Si uno de cada cinco niños es PAS...


Siguiendo un poco el hilo de mi artículo "La vuelta al cole" y, vistas las reacciones de mis lectores, he decidido escribir un poco más sobre el tema de la Alta Sensibilidad en los niños.
Lo decimos con tanta facilidad: entre un 15 y un 20% de la humanidad es PAS, es persona altamente sensible. Lo digo en mis conferencias, lo escribo en blogs, mails, artículos, comentarios, en mis libros, otros lo escriben y lo dicen, y cuanto más repetida es esta frase, más abstracto es su significado. Pocas veces ya nos paramos unos momentos para realmente reflexionar sobre este dato estadístico, fruto del trabajo de la investigación científica de la Dra. Elaine Aron.
Imagínate un grupo de veinte niños en un aula: hay una elevada probabilidad de que por lo menos haya uno que es un poco diferente, con un comportamiento que no es del todo igual al comportamiento de la mayoría de los niños. Entre las muchas cosas que le pueden pasar a este niño figura la posibilidad de que sea un niño altamente sensible. Tú, como adulto, como maestro, ¿sabrías reconocer si este niño es un pequeño PAS? En qué te fijas cuando algo en su comportamiento te ha llamado la atención? Si llora y te dice que le duele la barriga, ¿qué piensas? Seguramente tu experiencia como PAS te hace diferenciar si ese dolor es por algo que ha comido, o porque no ha comido nada o  es porque está nervioso. Pero ¿sabrías decir si este niño es PAS?
Para reconocer un niño PAS (y lo mismo digo para los adultos) necesitamos tiempo para poder observarlo. Teniendo en cuenta las cuatro características base del rasgo, lo primero que conviene determinar es la reacción del niño ante una elevada cantidad de impulsos sensoriales. ¿Qué hace el niño cuando hay mucha actividad, mucho ruido? ¿Cuál es su comportamiento? Pero también, ¿cómo valorarías su capacidad de concentración? ¿Crees que es posible que el niño tenga dificultad para gestionar mucha información sensorial a la vez? ¿Qué observas? Es posible que desconecte y que se retraiga en su mundo, pero es igual de posible que empiece a moverse y a mostrar un comportamiento inquieto. ¿Lo percibes?
Lo que también has de detectar para saber si un niño es PAS, es su capacidad reflexiva: un niño PAS generalmente es un niño que hace preguntas a las que te cuesta contestar porque son profundas, manifestando así el hecho de que ese niño piensa profundamente en la información que le llega. Un buen ejemplo es cuando te pregunta por qué comes carne, por ejemplo, o por qué un árbol da manzanas y otro limones. También puede ser que ese niño se preocupe mucho por un compañero enfermo o por los problemas que pueda haber en su casa. En muchos casos, y esto también es una señal importante, verás cómo se emociona ante una historia que está escuchando, o una peli que está viendo. Cuando alguien comenta algo triste es posible que lo veas afectado. Cuando un compañero está dolido es posible que se apresure a consolarlo. Un niño PAS está muy pendiente de la gente que hay a su alrededor y sentirá una gran necesidad de aliviar el dolor ajeno; esto, claro, únicamente mientras esté bien y no se sienta saturado por un exceso de estímulos sensoriales.
Un niño Altamente Sensible tiene los sentidos muy sensibilizados, muy abiertos, muy desarrollados. Por ser así no solamente recibe todo tipo de información todo el tiempo -incluida información de tipo "sexto sentido". Esto llega a saturarlo de manera que no puede asimilar más información de tipo cognitivo, pero también se puede llegar a saturar en el ámbito emocional. No poder gestionar bien la información recibida puede resultar en un comportamiento molesto (para el entorno) pero también en ataques de pánico (dolor de barriga, llanto) ante exámenes, ante maltrato de todo tipo (ser víctima o testigo de  casos de bullying) y también ante cambios repentinos en, por ejemplo, planes, proyectos, entornos, etcétera.
Para poder cualificar a un niño como niño PAS (o para adulto PAS) siempre tienen que estar presentes estos cuatro pilares del rasgo: una marcada tendencia a saturarse/ sobreestimularse, una gran capacidad reflexiva y, también, la tendencia a preocuparse con facilidad ligada a la empatía, emocionarse ante cosas que a la mayoría de gente no les afecta y una gran sensibilidad sensorial. Lo último se manifiesta, por ejemplo, en un bajo umbral del dolor, en sentirse molesto por el roce de telas duras y etiquetas en la ropa que llegan incluso a dolerle, pero de la misma manera le puede llegar a doler el tener que jugar en/con arena, no aguantar mucho ruido o luces fuertes, etcétera. Además captará información más sutil, como, por ejemplo, tensión entre personas o si alguien no se siente bien físicamente.
Reconocer el rasgo de la alta sensibilidad y, como adulto, saber reaccionar adecuadamente, ayudará al niño verse reconocido y valorado, desarrollando una autoestima sana. Si algo le duele, su dolor es su verdad y hay que reconocerlo; si algo le preocupa es su realidad y hay que intentar calmarlo sin decir que es una tontería, por ejemplo. Un niño que es tomado en serio se sentirá seguro de sí mismo, tendrá menos rabietas y llorará mucho menos.
Unos temas concretos que le pueden causar malestar son:
  • Injusticia de cualquier tipo sufrida en plan personal, pero de la misma manera el hecho de que otras personas/niños/animales reciban un tratamiento injusto.
  • Problemas entre los padres o con hermanos. El niño PAS tiene antenas que detectan cualquier tipo de tensión a su alrededor. Puede ser que intente consolar a las personas, pero también puede pasar que no sepa gestionar bien la emocionalidad que esta situación le provoca, y que reaccione con rabietas.
  • Fiestas de cumpleaños suyos o de los compañeros provocan una avalancha de información sensorial y una consecuente fuerte emocionalidad que lleva a la sobreactivación, al bloqueo, a sentirse nervioso y molesto. Por cierto, la mayoría de los parques temáticos son "demasiado" para la gran mayoría de niños PAS y llevarlos allí generalmente no es una buena idea. Atención también  a las excursiones escolares.
  • Sorpresas de todo tipo suelen significar un cambio abrupto de planes, de ritmos fijos o de estructuras. Esto produce estrés, tensión e inseguridad por preocupación ante lo desconocido.
  • Dolor/sufrimiento ajeno le puede quitar el sueño al niño PAS y a veces ocurre que sufre más por los problemas de compañeros o profesores que el compañero o el profesor mismo.
  • Tener que tomar decisiones en el mismo momento le confunde y le produce malestar por la inseguridad que la presión le hace sentir. No le pidas al niño PAS que decida deprisa qué ropa se quiere poner, si quiere queso o mermelada en su bocadillo. Para él la decisión no se queda en la decisión de por sí, sino que en seguida pensará en sus muchas consecuencias: un pantalón a lo mejor le hará pasar calor, aunque si el tiempo se pone feo es una buena idea, mientras que, si pone camisa aun puede que tenga frío, pero luego, qué colores combinan bien ya que tendrá que llevarse una chaqueta también, ¿o es mejor un jersey?, y si los zapatos...
  • Falta de armonía y de afirmación de ser querido: Un niño PAS, como todos los niños, necesita saber que es amado. Un pequeño y amoroso repaso del día con uno de los padres antes de dormirse, a lo mejor un pequeño cuento leído de su libro favorito y un beso harán que el niño pueda soltar el día sin miedos para entregarse a la noche. Si se siente seguro habrá pocos monstruos por debajo de su cama y detrás de las cortinas.
Espero que con estas indicaciones os sea más fácil re-conocer a un niño PAS y comprenderlo. Una vez que tome consciencia de que es diferente a la mayoría de los niños, necesitará todo el apoyo y la afirmación que le podamos dar. Ya de por sí se sentirá diferente, de nosotros depende darle la seguridad de que ser diferente no es malo; al contrario, por ser diferente puede complementar a los demás y contribuir al bienestar general. Si todos los niños y los adultos fuesen iguales, el mundo no avanzaría.
Si quieres saber más sobre cómo son los niños PAS, sobre cómo educarlos y cómo ayudarles y apoyarles, te recomiendo leer el capítulo sobre niños en mi segundo libro que acaba de salir: "Personas Altamente Sensibles", ed. La Esfera de los Libros.

Artículos relacionados: 


martes, 13 de septiembre de 2016

Mi nuevo libro

Estoy emocionada: hoy es el día en que mi segundo libro, publicado por LaEsferadelosLibros, sale "a la calle", o sea: a partir de hoy está en tienda y se puede comprar. Me gustaría compartir aquí la nota de prensa:

En los últimos años el rasgo de la alta sensibilidad cada vez cobra más reconocimiento. Al mismo tiempo, aumenta la confusión sobre qué es, -tal como lo descubrió la psicóloga americana la Dra. Elaine Aron-, hasta incluso a veces haberlo confundido con ciertos trastornos de la personalidad. De la misma manera, se puede decir que la falta de conocimiento del rasgo ha llevado, demasiado a menudo, a diagnósticos equivocados. Este libro está basado en la investigación científica llevada a cabo por la doctora Aron. 


Se habla del "don" de la alta sensibilidad, pero muchos sufren por ser tan sensibles hasta llegar incluso, y en demasiadas ocasiones, a sentirse víctimas del sistema y de la sociedad, con sus injusticias y su crueldad. Poder llegar a manejar la extrema sensibilidad y conseguir encauzarla te permite experimentar el rasgo como un "don", como un regalo, como un"extra" que te deja vivir desde la intuición y la creatividad, desde aquello que a veces se denomina el sexto sentido. En este libro te cuento cuáles son los pasos a dar para lograrlo, una vez descubierto tu rasgo PAS. 
Reconocerte como "PAS" (Persona Altamente Sensible) te brinda la oportunidad de hacer cambios en tu vida, en tus ritmos, en tu relación con los demás, en tu manera de pensar y de actuar. Muchas PAS sienten que no encajan en este mundo,perciben su entorno como hostil. Una PAS, con unos sentidos que no pueden evitar el captarlo todo, se satura y se desborda con facilidad, manejando niveles de estrés que pueden llegar a hacerla enfermar. En este libro encuentras ideas, estrategias, herramientas, ejercicios y consejos para encauzar el exceso de sensibilidad, para que la Alta Sensibilidad deje de ser una carga,transformándose en una aliada que te permita no solamente disfrutar de la vida a nivel personal, sino también, si lo quieres, contribuir a que este planeta sea un lugar más humano poniendo tu empatía y tu capacidad de apasionarte al servicio de los demás.  
Y no son únicamente las personas que se ven diferentes a los demás, aquellas a lasque tantas veces se ha tachado de “demasiado sensibles” las que pueden aprender de este libro: cualquiera que tenga a alguien PAS a su lado (es PAS el 15% dela población, tanto hombres como mujeres), cualquier profesional que desee dar una atención adecuada a la sensibilidad de cada uno de sus clientes, las personas que trabajan en el campo de la salud en cualquiera de sus ramas, los maestros y profesores, los artistas… todos encontrarán en este libro respuesta a muchas de sus preguntas.  
Puedes echar un vistazo a las primeras 30 páginas: pincha aquí


lunes, 15 de agosto de 2016

La Alta Sensibilidad, qué es y qué no es

Cuando, hace casi diez años, introduje el importante descubrimiento de la Dra. Elaine Aron en España, soñaba con que no pasaría mucho tiempo hasta que miles y miles de personas altamente sensibles descubrieran que pertenecen a este gran colectivo de gente que compartimos este rasgo, el rasgo de la alta sensibilidad. Sin embargo, el tema tardó varios años en ser aceptado y reconocido, posiblemente porque España es un país en el que predomina una mentalidad más bien machista; muchos creen que enseñar las emociones es una debilidad y muchos niños pequeños siguen recibiendo mensajes del tipo “los hombres no lloran”. No fue hasta que, en 2012, fundamos la Asociación Española de Personas Altamente Sensibles y el programa Crónicas de  RTVE dedicó un documental al trabajo de la Asociación, avalándolo con información científica y entrevistas a profesionales reconocidos, que, de repente, muchos se dieron cuenta de que esta particular faceta de su personalidad era algo legítimo. Descubrieron que, a pesar de que no son como la gran mayoría, para nada son bichos raros. Gracias a las investigaciones de Aron sabemos que  entre un 15 y 20 por ciento de la humanidad -mujeres y hombres por igual- es considerablemente más sensible que la gran mayoría de los seres humanos que habita este precioso planeta que llamamos Tierra.

La Sensibilidad al trasluz, como se llama el documental de Crónicas, realmente marcó un antes y un después en la divulgación y el reconocimiento del rasgo. Desde la APAS recibimos invitaciones desde todo el país para realizar entrevistas y dar conferencias. Poco a poco, sin embargo, vemos como el descubrimiento de Aron empieza a cobrar, digamos, una vida propia y se va desligando de lo que es, estrictamente, aquello que entendemos por el rasgo tal y como Aron lo define. Vemos con cierta tristeza como algunos sectores lo acogen poniendo su propio sello, añadiendo o quitando información para ajustarlo a los propios intereses o necesidades. Vemos como el término es utilizado sin respetar la fuente (Aron) ni la definición original y correcta. Y esto hace daño: daña al concepto propio del rasgo que es algo válido, serio y científicamente comprobado. Por ello este artículo. Me gustaría dejar bien claro cuáles son las características esenciales del rasgo y cuáles no lo son.


Las cuatro características base
Aparte de los muchos test que podemos encontrar y que dan una idea de las diferentes facetas del rasgo que uno puede tener, Aron nos dio cuatro pautas que deben estar presentes en la persona para poder tener la seguridad de que es una PAS, una persona altamente sensible. No puede faltar ni una y esto es muy importante. Si faltan una o más,  la persona no es PAS.
  1. La persona difícilmente puede remediar su tendencia a procesar toda la información recibida de una manera intensa y profunda. Rumia los temas y les suele dar muchas vueltas.
  2. La persona llega a saturarse y sentirse sobreestimulada cuando tiene que procesar mucha información (sensorial y emocional) a la vez, por ejemplo estando en un concurrido centro comercial a la hora punta.
  3. La persona vive la vida con mucha emocionalidad; se emociona con facilidad ante un sinfín de situaciones y cosas que le tocan el alma por su belleza y pureza, pero de la misma manera por su tristeza o cuando siente una profunda impotencia. Esto puede dar lugar a una intensa empatía, una característica que también forma parte del rasgo de la alta sensibilidad.
  4. En cuarto lugar, cabe resaltar una elevada sensibilidad no solamente en cuanto a los cinco sentidos (vista, tacto, oído, gusto, olfato) sino también de cara a sutilezas como pequeños cambios en el entorno o en el estado emocional de las personas que la PAS tiene delante.


Estos, pues, son los cuatro pilares del rasgo de la alta sensibilidad. Repito: para que una persona se perciba como PAS, tiene que verse reflejada en el conjunto de estos cuatro puntos.
Lo que no entra en la definición del rasgo son los siguiente puntos, o sea, una persona puede ser PAS (tener las cuatro características base) y además presentar una o varias de las siguientes características, pero estas de por sí no tienen nada que ver con el rasgo tal y como viene descrito por Aron.


Ser PAS no es:
  • Tener altas capacidades: Existe la tendencia a confundir el rasgo de la alta sensibilidad con las altas capacidades. No es lo mismo, ya que la mayoría de las PAS, o sea, los millones que se ven reflejados en los cuatro pilares básicos, no entraría en la categoría de las altas capacidades. A lo mejor la cosa es válida al revés, o sea, podría ser que todas las personas con altas capacidades fueran PAS, pero no lo sabemos y no consta en las investigaciones de Aron. Digamos pues que, aunque habrá mucha gente con altas capacidades que es altamente sensible, para nada es un requisito para poder cualificar a alguien como PAS.
  • Sufrir alguna enfermedad de tipo autoinmune: No hace falta ser PAS para padecer una de estas enfermedades, de la misma manera que no todas las PAS se pondrán enfermas. Si no existe un componente genético que justifique la aparición de una determinada enfermedad, ésta no aparecerá. Eso sí: si eres PAS y si no observas "las reglas del juego" (desconexión, estrés mínimo, comer bien, dormir lo suficiente, límites, etc) existe la posibilidad que el cuerpo se resienta y enferme, igual que cualquier otra persona -PAS o no- que no lleve una vida saludable.
  • Ser introvertido: Que quede claro: aunque la mayoría de las PAS tiende a tener un carácter más bien introvertido, un 20% de ellas tiene una predisposición extrovertida. Ojo, mientras parece lógico que las introvertidas necesiten tiempo de desconexión por saturación, a lo mejor puede asombrar que a las extrovertidas les pasa exactamente lo mismo, a veces incluso antes y de una manera más intensa. El tema de la introversión/extroversión, que en su día fue descubierto por Jung, es otra cosa y no puede ser confundida con el rasgo.
  • Ser "espiritual" o ser "vidente": Existe una creciente corriente que confunde la AS (Alta Sensibilidad) con ese concepto tan difuso y amplio de la "espiritualidad" y, también, con distintos grados de videncia. Mientras que la "sensibilidad de cara a sutilidades" forma parte del paquete PAS, la videncia es otra cosa que NO forma parte del rasgo. No todas las PAS tienen la capacidad de ver espíritus o ángeles, de canalizar, de ser telepáticos, de escuchar voces, de saber decir de dónde viene una persona y qué es lo que el futuro le depara. No todas las PAS practican Reiki o piensen según las ideas de la nueva era. Para nada. Una cosa NO tiene que ver con otra. Es más, a Elaine Aron le preocupa muchísimo la supuesta conexión entre el rasgo de la alta sensibilidad y todo que se viene asociando con la nueva era ya que en su mayoría se trata de temas que no están científicamente comprobados, lo cual puede dañar mucho la seriedad del rasgo, el cual sí tiene comprobación científica. No todas las PAS son vegetarianas o veganas, no todas las PAS se alejan del "mal" por no poder soportarlo; es más, justamente hay muchas que viven situaciones límite entrando en la boca del lobo y luchando por una mayor justicia, igualdad y libertad.
  • Ser susceptible: Desde que, ya hace años, apareció un artículo en El País en el cual se definió la AS como susceptibilidad, existe una corriente que insiste en esta idea equivocada, principalmente mantenida en personas que son PAS y se avergüenzan de serlo, o en personas que no lo son y que no entienden de qué se trata.
  • Tener un trastorno: La línea entre el rasgo de la AS y ciertos trastornos es muy fina. Ten claro que la AS es un rasgo, no es un trastorno. No todas las personas con un diagnóstico de un trastorno del tipo que sea son PAS, y no hace falta ser PAS para desarrollar un trastorno de la personalidad. Por eso es tan importante observar que, para poder cualificar como PAS, la persona se ve reflejada en la totalidad de los 4 pilares del primer punto. Es imprescindible.


Una mención aparte merece una otra idea que da lugar a mucha confusión es el tema de:


  • Ser hipersensible: Estamos hablando de la misma cosa mientras nos estemos refiriendo al rasgo de la alta sensibilidad. Una persona altamente sensible se vuelve hipersensible cuando vive en una prolongada situación de estrés. El estrés nos hace extra sensibles (hiper, si quieres). Los sentidos se vuelven locos y todo llega a molestar e irritar, nos sentimos no-valorados, tomamos todo a pecho y el mundo viene a ser experimentado como un lugar hostil. Ya se ha dicho muchas veces: el estrés es el enemigo número uno de la PAS.
También se utiliza el término “hipersensible” en otros ámbitos, como, por ejemplo, en personas que no aguantan sustancias químicas, determinadas comidas, etc. Esto NO tiene que ver con la alta sensibilidad.
Cabe mencionar que dentro del espectro autista también existe una hipersensibilidad sensorial, pero ya sabes que el autismo, que se califica como un trastorno, y la alta sensibilidad no son la misma cosa.


Espero de todo corazón que este artículo pueda aclarar la creciente confusión y las muchas dudas que está generando nuestro bello rasgo. Es importante para todos que mantengamos el concepto limpio de alusiones que no tienen que ver con lo que es el rasgo tal como viene definido por la dra Elaine Aron. Es en el interés de todos que la alta sensibilidad sea tomada en serio, y la única manera de conseguir esto es tener claro de qué se trata, sin añadir temas que no tienen nada que ver, o excluir facetas esenciales.