sábado, 9 de julio de 2016

Altamente Sensible y tener invitados en casa

En Europa, pero también en otras partes del mundo, es la época de las vacaciones. Con suerte vamos a algún sitio bonito para descansar y podemos cargar las pilas. Una de las posibilidades es que vamos a visitar algún familiar o amig@ para pasar unos días, pero de la misma manera puede pasar que nos encontramos en el lado recipiente de estas visitas y nos toca el papel de antiftrión/a.
De hecho, este papel les ha tocado a varios de mis clientes, le tocó a una muy buena amiga, y también me tocó a mí. Empecé a darme cuenta de la importancia de este “tema” cuando recibí un correo de una clienta pidiéndome consejos porque se vio realmente desbordada con una situación que no podía controlar: la visita de unos familiares de su marido –adolescentes inclusive-, un piso pequeño y ni un solo momento para ella sola. La consecuencia: máxima irritabilidadintoleranciasobre-saturaciónimpotencia y por última un fuerte sentido de culpabilidad. 
Mientras me pintaba un poco su panorama, me veía a mi misma ya que yo también tenía gente en casa, y también había adolescentes. Soy PAS como vosotros, y no me considero ninguna santa: también tengo mis momentos. 
Poco después me llamó una amiga (PAS) quejándose de su pareja que había invitado a un amigo a pasar unos días, −“una semanita”−, quedándose luego una semana más porque “se lo estaba pasando tan bien”. Mi amiga no encontró el valor necesario para decirle a su pareja con la firmeza necesaria que a ella le había bastado “la semanita” inicial del amigo y que añoraba la tranquilidad. No era capaz de decírselo porque se sentía egoísta, como si le supiese mal que su pareja tenía un amigo de visita. ¡Claro que se alegraba por su pareja!, pero no obstante se sentía muy agobiada. Y culpable. 
¿Qué nos pasa a l@s PAS? ¿Somos anti-socialesintolerantes y antipáticos? No. No lo somos. (Evidentemente puede haber excepciones). A la gran mayoría nos gusta recibir gente en casa y compartir. Lo que pasa es que solemos tener un problema con nuestros límites personales o interiores. 
Como bien sabemos, los PAS nos saturamos relativamente rápido. Nuestros sentidos lo absorben todo y necesitamos más tiempo que la persona No-PAS (la gran mayoría) para asimilar y encauzar toda la información recibida. Necesitamos tiempo a solas, o por lo menos tiempo y tranquilidad para nosotros mismos. Con invitados en casa esto no siempre es posible. 
Si a esto añadimos características PAS como la tendencia al perfeccionismo (orden en casa, ser el/la anfitrión@ perfect@, las comidas perfectas y generalmente complejas, ser amable y procurar que al invitado no le falte absolutamente de nada), nuestro deseo −hasta necesidad− de servir a la persona que tenemos delante y la tendencia que tenemos de ponernos en el último lugar, comprenderéis que pueden surgir problemas. La convivencia en si ya es difícil y requiere todo un aprendizaje, pero una convivencia con personas que vienen de vacaciones a tu casa mientras que tú (a lo mejor) trabajas y no puedes disponer de tiempo libre (para desconectar) iguala a estrés. Es el estrés que da fruto a la irritabilidad. Cuanto más estresado estés, más te irritas y más te agobias. Más te cuesta poner buena cara y disfrutar de la compañía de los invitados.

¿Qué puedes hacer para evitar ese malestar?
Para empezar es muy necesario establecer para ti mismo cuáles son tus necesidades absolutas −tus requerimientos− para estar bien y evitar el estrés, o sea, ¿cuáles son tus límites interiores? Puedes pensar en cosas como: dormir ocho horas, desayunar a solas, meditar media hora al día, cuidar tus plantas, ir al fitness, no tomar alcohol, etcétera. Son todas las cosas que contribuyen a tu equilibrio interior. La vida te ha enseñado que, si no observas estas cosas, te pones nervioso y estresado. 
La dificultad es mantener estos requerimientos cuando hay visitas en casa. Conviene, pues, explicarles desde el principio a tus invitados que necesitas hacer A,B y/o C. Si lo haces al principio, lo podrás hacer con toda la amabilidad y sin poner mala cara. Si quieres algo −tiempo, espacio− pídelo. No vale reprochar a tus invitados algo que no has aclarado desde el principio. «¿No ven que necesito tiempo para meditar?» te colocas en el papel de víctima y crea mal ambiente. ¿Por qué? Porqué de hecho no lo ven si tu no se lo dices. Tan simple. Nadie puede saber con certeza que pasa en la cabeza de otra persona.

Mantener tus límites
Mantener tus límites de una manera pro-activa implica que expreses con claridad y exactitud cuáles son tus necesidades: Cada mañana necesitas media hora de tranquilidad en casa para meditar, de 7 hasta las 7.30. Necesitas que te ayuden poner y recoger la mesa; tres veces al día. Necesitas que te saquen el perro a mediodía, necesitas que respeten tu hora de acostarte entre semana, que es a las 11. Etcétera. Mucho mejor de presentar tus invitados con este tipo de mensaje al principio de su estancia, qué más adelante, cuando ya estarás mal y te costará decirlo con amabilidad. No olvides de preguntar a la visita si está dispuesta a respetar tus deseos, o si, a lo mejor, hay algo que les impida de honrarlos. Si, por ejemplo, algún día por el motivo que sea, no tienen la oportunidad de sacar el perro, lo sabrás y podrás buscar otra solución, sin la necesidad de ponerte de mal humor o de enfadarte. 
Es bonito tener invitados. Es enriquecedor en muchos sentidos. Sin embargo, para que disfrutes de la compañía temporal de la visita de tus familiares o de tus amigos y para que los invitados disfruten de tu hospitalidad, es imprescindible conocer, establecer y mantener tus límites. 
¡Os deseo muy buenas vacaciones!

domingo, 19 de junio de 2016

Altamente Sensible: ¿comparas o conectas?

"Tienes que ser más fuerte, eso de preocuparte por los demás no te sirve para nada. Si no miras por ti, nunca llegarás a tener un trabajo importante con un sueldo que te permita tener casa y coche. La gente es mala y, ya lo dijo Darwin, solamente los más fuertes triunfarán". 
Hace unos días escuché estas palabras. Un padre regañó a su hijo porque en un partido de fútbol se había parado para ayudar a un compañero que se había caído. El niño tiene nueve años. El padre no se cortó ni un pelo y prosiguió hablándole -bueno, chillándole- a su retoño burradas del tipo "Messi tampoco se hubiera parado" y "tienes un compromiso (¡¿un niño de nueve años sabe que es eso?! ) con tu club" y ya no recuerdo que más. Supongo que estáis de acuerdo conmigo si digo que esto es una forma de maltrato. El niño, no sé si es PAS, podría serlo y podría no serlo. En el fondo no es relevante. Lo que sí es relevante es el hecho de que este padre, que posiblemente haya querido ser él mismo un conocido futbolista y que está transmitiendo sus propias frustraciones a su hijo en lugar de ayudarle a ser "mejor" persona, lo que está haciendo es matar su alma infantil, su instinto más noble y, además, fomentando una baja autoestima. 
Si tu, como PAS, has escuchado este tipo de comentarios en tu infancia, es posible que te hayas quedado con una buena cantidad de creencias erróneas y la autoestima dañada. Para un niño pequeño es más importante aprender que ayudar es positivo, que aprender que tener un sueldo decente y digno es importante, pero es que lo más importante es ser una buena persona: correcta, justa y honrada. No vale pisar a otros, dejarles sufrir para, trepando, conseguir una plaza por las malas. 
Cambiaría el discurso del padre a la versión siguiente: "Hijo mío, ¡estoy orgulloso de ti! El corazón me ha dado un vuelco de alegría cuando he visto como, al caerse Xisco, en seguida te has parado a ayudarle. ¡Eres muy fuerte! La verdadera fuerza se ve en las personas que, a veces yendo contra corriente, sienten esa llamada interior de hacer lo correcto y lo justo, como tú has hecho. El fútbol es solo un juego, pero es un juego de equipo en el que todos tienen que apoyar a todos, y especialmente a aquellos que, por lo que sea, no son capaces de seguir el ritmo. Y tú has hecho eso. Más importante que ganar es ser un buen compañero y ser buena persona". 
En su libro "The undervalued self" (lo siento no está traducido) Elaine Aron nos habla de la baja autoestima en las PAS y de la diferencia entre comparar y conectar. Si nos comparamos con los demás (o si tus padres te comparan o te han comparado con otros niños) vemos como raras veces nos comparamos con personas que son, por ejemplo, más sensibles que nosotros; el caso es que nos solemos fijar en y comparar con aquellos que son más "fuertes", más duros, más "exitosos", más populares, más rápidos y, evidentemente, menos sensibles. Vemos supuestas cualidades en otras personas que hacen que nos sintamos "pequeños", y que pensemos que no damos la talla. Muchas veces elegimos modelos extremos y con comportamientos que para una PAS son imposibles de emular. No podemos porque nuestra fuerza es otra, porque nuestras cualidades son otras. Desde luego es muy sano que un niño pequeño tenga un "héroe" al que admira por sus cualidades nobles, claro que sí; pero esto no quiere decir que el fin justifique los medios para llegar a "ser Messi", dejando tirado a un compañero que se cayó y que siente dolor. 
El padre del niño del ejemplo vive desde una actitud de "comparar" mientras que el niño vive desde el "conectar".  "Comparar", y especialmente si eres PAS, suele fomentar la baja autoestima, mientras que "conectar" nos hace ver que cada persona vale la pena por lo que es, por su Ser único, por lo que aporta a los demás, al mundo, siendo como es. Conectar hace que valoremos las diferencias, mientras que comparar en el sentido del ejemplo puede matarlas. Cada uno es importante, y aunque, como PAS, no buscamos ni aportamos lo que la gran masa busca o aporta (recuerda que las PAS representamos un 20% de la población en general) esto no quiere decir que tengamos que aspirar a ser como los demás, ¡No! Quiere decir que lo que aportamos por ser como somos es importante y valioso, quiere decir que la diversidad enriquece y complementa. Quiere decir que nuestro ser diferente es una valiosa aportación en sí. ¿O realmente te gustaría vivir en un mundo de robots y de clones? 
Cuando conectas no juzgas. Comparar muchas veces conlleva juicios, miedos y sentimientos de inseguridad, puede fomentar la baja autoestima y, también, puede disparar una competitividad que impide abrazar a la otra persona que no es como tú. Si comparas para darte cuenta que eres diferente, no pasa nada, pero luego es importante acoger a la otra persona por tener otras cualidades que tú no tienes. No es mejor o peor que tú. Es. ES. De la misma manera que tú también ERES. Juntos nos complementamos conectando. 
Es importante tomar consciencia de tus cualidades de PAS, de valorarlas para poder llevarlas con certeza interior y con orgullo. Repito: la diversidad enriquece y complementa. No somos mejores que las no-PAS, no somos peores; somos diferentes y tenemos mucho que ofrecer. Conectando, siempre conectando. 
Esto es lo que puedes hacer para entender mejor los conceptos de comparar y de conectar: Haz una lista de las personas, de esa gente especial que te hacer sentir mejor; haz otra lista con personas que te hacen sentir mal. Si miras la gente de la primera lista, fijo que con ellas conectas. Si luego miras a la gente que has puesto en la segunda lista, casi seguro que con ellas tienes una relación en la que continuamente estás comparándote, incluso cuando se trata de una relación supuestamente amorosa. 

domingo, 1 de mayo de 2016

Acabas de descubrir que eres Altamente Sensible, ¿ahora qué?

Gracias a una creciente cantidad de publicaciones en la prensa nacional, entrevistas en los medios de comunicación y, especialmente, al precioso y muy sensible documental hecho por la televisión nacional española que fue emitido por primera vez hace un año, miles y miles de personas pudieron vivir un antes y un después. Toda una vida pensando que eres un bicho raro, que no hay nadie como tú, sentirte incomprendido, muchas veces también marginado (de manera voluntaria o por circunstancias externas) y vulnerable, para, en un reportaje de una hora escasa, llegar a comprender que no eres bicho raro, que tu sufrir en el fondo "solamente" es el resultado de un rasgo de la personalidad inocuo, que en sí no necesita ningún tipo de medicación sino, ante todo, entendimiento y ciertos cambios en tu estilo de vida, es -y lo sé por experiencia propia- una vivencia profundamente impactante y emocionante.

Recibí miles de correos de personas que me contaron esa experiencia, compartiendo que, en muchos casos llorando, finalmente entendían qué les pasaba, que todas las piezas del puzle de repente encajaban y que "el descubrimiento" les había supuesto un alivio enorme. El darse cuenta que no solamente no padecen ningún trastorno en sí ya era una enorme alegría, pero también lo era el hecho de formar parte de un colectivo importante, ya que de cada diez personas dos son considerablemente más sensibles que los demás.
Y de las muchas preguntas qué recibí, la más importante era esta: Ahora que sé que no estoy enfermo, que soy PAS... 

¿Cuál sería el siguiente paso? Descubrir que ser altamente sensible es relativamente normal y frecuente y que, además, hay muchas personas como tú, puede llevar a un sentimiento que puede ir desde una enorme alegría hasta una euforia difícil de contener. Lo sé. Muchos, como yo en mi día, sienten una enorme necesidad de hacer saber a todo el mundo que son PAS; es como si de repente hubieras ganado el derecho a existir. Por mucho que entienda este deseo, no lo recomiendo. No es una buena idea. ¿Por qué? Porque recibirás muchas preguntas, algunos incluso se reirán o se burlarán de ti. No solamente no sabrías explicar de una manera bien fundada de que consiste el rasgo, sino que la reacción de los otros -que seguirán sin comprenderte- hará que acabes sintiéndote más vulnerable que antes de contarlo.

Te recomiendo aprender todo lo que puedas sobre el rasgo. Es importante que investigues, que te prepares para poder contestar bien a los comentarios, dudas y preguntas que te llegarán. Si quieres ser respetado por quien eres y por tu faceta sensible, conviene saber de qué hablas. Conviene saber todas las características de la alta sensibilidad, conviene tener claro cuál es el lado positivo de ser sensible, pero de la misma manera es importante que seas consciente de las trampas que te puedes encontrar. Para informarte tienes mi blog y mi libro, tienes una conferencia que di en Ourense y que está en Youtube igual que una pequeña pero simpática entrevista que la IB3 nos hizo a la junta de la Asociación nacional de personas altamente sensibles, también tienes el libro de Elaine Aron y una gran cantidad de artículos on line. Sabiendo que la baja autoestima es una de los temas con gran peso en el perfil de la PAS, más vale saber de qué hablas para sentirte fuerte a la hora de contar sobre la legitimidad de tu lado sensible. No solo te harás un enorme favor a ti mismo, sino que haces un favor a todos las PAS ya que todos queremos ser respetados y valorados por todo lo que aportamos a este mundo.

¡No corras! Tómate el tiempo que necesites para leer e investigar. No salgas del armario antes de tener la seguridad que lo podrás hacer con dignidad.

Busca a otras PAS y ponte en contacto. Facebook, odiado por muchos, de momento es nuestra mejor herramienta de contacto. Cada vez hay más grupos, y desde que el documental salió a la luz, incluso están apareciendo grupos con el nombre del lugar donde vive la gente. Busca y apúntate, o crea tu propio grupo. Puedes organizar encuentros o apuntarte a encuentros organizados por otros. Puedes asistir a conferencias y talleres: este mes estaremos Conchita Pfisch y yo en Mallorca con una conferencia en Palma y un taller en Algaida, y en julio estaré en Logroño y Oviedo. De la misma manera os recomiendo las actividades de las asociaciones PAS en Andalucía y de Murcia. Recuerda que conectarte con otros como tú y compartir experiencias, vivencias y herramientas es lo mejor que puedes hacer para sentirte más fuerte y menos aislado e inseguro.

Todo esto es un buen principio. Todos que hemos salido en el documental, por ejemplo, hemos pasado por ello. La mayoría antes no teníamos idea de lo que nos pasaba; el descubrimiento y los siguientes pasos nos han dado la fuerza para mostrarnos en público, para ayudar a muchos otros a reconocerse y vivir ese maravilloso "antes y después". Tú también puedes ayudar a muchos otros. ¡A por ello!

viernes, 1 de abril de 2016

Reportaje en la televisión

A lo mejor sabéis que formo parte de una asociación, la asociación nacional de personas altamente sensibles. Hace dos días vino la televisión regional, la IB3, para hacernos un pequeño reportaje. Me gusta compartirlo aquí, expresando mi profunda gratitud a mis compañeras de viaje: Conchita Pfitsch, Blanca Suasi, Marta Maldonado y Jero Barcelo, y también al equipo de la IB3. 

miércoles, 30 de marzo de 2016

Ser PAS y tener la sensación de no ser comprendido

"Nadie me comprende" es una frase que escucho cada día, y a veces más de una vez. Es también una frase que se lee muy a menudo en los chats de facebook y en los comentarios de los muchos artículos publicados sobre el tema de nuestro rasgo. 
El no sentirse comprendido es una de las facetas del rasgo más difíciles de llevar. PAS o no-PAS, todo el mundo necesita sentirse comprendido, valorado y respetado. Es una necesidad humana básica. Quién no se siente comprendido, o peor, quien se siente juzgado y excluido vive un aislamiento emocional que puede llegar a ser experimentado como algo insoportable. 
La realidad es esta: es muy difícil que una no-PAS llegue a comprender a una PAS. Personas que no comparten las características de nuestro rasgo -y si digo esto me refiero especialmente a las cuatro características básicas- nunca pueden percibir el mundo de la misma manera en que nosotros. Es imposible ya que, aunque a lo mejor comparten con nosotros uno, dos o tres de las características fundamentales, nunca experimentan la vida como nosotros lo hacemos. No pueden, y no es porque no quieran. Por mucho que intentemos explicar a una no-PAS como es aquello de procesar la información a un nivel profundo dando miles de vueltas a una cosa, que sentimos al emocionarnos ante la belleza o ante el sufrimiento, que nos pasa tanto a nivel físico como a nivel emocional cuando nos desbordamos y nos abrumamos a causa de la sobre-estimulación o cómo nos afectan a nivel sensorial los ruidos, las luces, los olores y otras percepciones incluidas las más sutiles; por mucho que intentemos explicar todo esto a alguien que no comparte nuestro rasgo, nunca lo conseguiremos. Nunca nos comprenderán y nos podemos dar por muy satisfechos si conseguimos que nos acepten como somos. 
Pero aunque a lo mejor te parezca así, no es verdad que "nadie" nos comprende. Nadie es nadie, significa "ninguna persona", y de hecho hay muchos que nos comprenden; en teoría ¡entre un 15 a un 20 por ciento de toda la humanidad! Los que comprenden a las PAS son los millones de otras PAS. 
Si tú eres uno de aquellos que no se sienten comprendidos, se sienten solos, rechazados y juzgados, te invito a cambiar el chip. Lo primero que puedes hacer es tomar conciencia del hecho de que eres PAS con todo aquello que este rasgo conlleva. No puedes exigir de otra persona que comparta tu manera de percibir el mundo. Es tu manera y no tiene porque ser compartida por la gente de tu entorno. Y al revés: los demás tampoco pueden exigir de ti que ves el mundo como ellos lo hacen. Si puedes llegar a aceptar la manera que tienen otras personas de ver el mundo, entonces estarás practicando el respeto, un respeto que también esperas recibir de ellos. 
Ahora, si buscas comprensión, busca el contacto de otras PAS. Con tantas PAS en el mundo no vale la excusa de que no conoces a ninguna. Te aseguro que conozcas a unas cuantas, lo que pasa es que a lo mejor están disfrazadas, cubiertas con corazas, eso sí es posible. A lo mejor no eres fan de los medios sociales, y te entiendo. Hoy por hoy, sin embargo, facebook es el lugar más indicado para encontrar a personas como tú, personas que comparten nuestro rasgo. Existen incluso grupos locales que organizan encuentros de todo tipo. Y si facebook realmente no te apetece te aconsejo buscar actividades culturales en tu ciudad donde existe una gran posibilidad de encontrarte con gente con una elevada sensibilidad: pintura y dibujo, cerámica, fotografía, lectura y escritura, música, baile, excursiones, museos, algo con animales, el medio ambiente, filosofía, historia... La lista es larga y seguramente encontrarás actividades que no solamente te enriquecerán, sino que también te facilitarán contacto con personas que piensan y que sienten como tú. Créeme, poder compartir tus vivencias y experiencias con otras PAS es un bálsamo para el alma. 
Lo que no te conviene es quedarte en ese lugar tan triste y solo del "nadie me comprende".  Si te sientes así, si te sientes víctima de tu entorno y de la sociedad, pierdes la posibilidad de llegar a disfrutar de este rasgo que -y no es por nada- se denomina el "don" de la alta sensibilidad. Haz un esfuerzo, ármate con tu mejor sonrisa, échale valor, da un paso para salir de esa zona de confort y sal en busca de otra gente como tú.

miércoles, 2 de marzo de 2016

La Alta Sensibilidad y el poder del olfato

Esta mañana, durante la entrevista de la revista Brisas a los miembros de la junta de la Asociación de Personas Altamente Sensibles, la conversación con Mercedes, la periodista, nos ha llevado a hablar sobre la sensibilidad de los sentidos tal como los conocemos.

Empezando por el tacto (arrugas en las sábanas y costuras de los calcetines), la vista (la extrema sensibilidad a la luz y la percepción de todos los detalles dentro del campo visual), el oído (notar, por un ladrido nuevo, que hay un nuevo perro en el barrio) hasta llegar al olfato. En seguida se me abrió, desde mi enorme armario de vivencias, un cajón con un recuerdo olfativo que quiero compartir con vosotros...

Cuando mi abuelo materno se jubiló, él y mi abuela fueron a vivir en Mallorca. Desde entonces -yo tenía cuatro años- pasaba mis veranos en la isla, y a veces también las vacaciones de Navidad. (Sí, sí, lo sé: una niña muy afortunada). Amaba esta tierra, aquí siempre me sentía feliz... La luz, la calma (por aquel el entonces la calma era total), los sonidos pero, sobre todo, el olor de la isla. Ese perfume de la isla no era el perfume de la flor del almendro, no. Era otra cosa, algo que, ya un poco más mayor, supe identificar como una mezcla de olor a tabaco negro (¿Celtas? ¿Ducados?), Nenuco y olor a leña quemada, ya que todas las cocinas de entonces funcionaban con leña. Una mezcla potente que para mí era "Mallorca".

Recuerdo bajar por las escaleras del avión a la todavía muy humilde plataforma del aeropuerto, inhalar ese perfume (más fuerte que el mal olor del keroseno) y sentirme hechizada... y en casa.

En mis años de universitaria trabajaba en un "souvenir" en una de las calles del centro de Ámsterdam. En esa época ya había turistas españoles aunque, en aquellos tiempos vinieron más bien por el arte expuesto en los grandes museos, la belleza de los canales y de los tulipanes, que por los porros que ahora atraen a tanta gente de fuera. A veces, estando allí dentro, me llegaba desde la calle, y bastante antes de que la gente hubiera llegado a pararse delante del escaparate, "mi" olorcillo, abriéndome el corazón y emocionándome hasta sacarme una lagrimilla. Claro, no todos (de hecho, muy pocos) venían de Mallorca, la mayoría (por lógica) era gente de la península. Pero me daba igual, la emoción estaba allí y la añoranza se me echaba encima.

Este es el recuerdo que me visitó esta mañana y he querido compartirlo con vosotros. Entonces no tenía ni la más remota idea del tema PAS; es ahora, conociendo sus características y particularidades, cuando lo entiendo y me hace sonreír.

Os invito de visitar vuestro baúl de recuerdos olfativos, recuerdos (preferiblemente bonitos) de la infancia que van ligados al algún olor, algún perfume o aroma. Volver a imaginarlo desde la perspectiva adulta y notar lo que sientes. Revivir el entorno, los sonidos, la gente con quienes estabas y su reacción. ¿Cómo ves aquella vivencia de entonces ahora, siendo adulto y sabiendo ahora que eres PAS?